Algo similar ocurre en la Universidad de Tres de Febrero, en tierra del metalúrgico Hugo Curto.
Si ellos no han movilizado a los humildes militantes que, para pagar el alquiler, salen a trabajar de extras en los actos justicialistas, el senador nacional a cargo debería preguntarles qué ocurre. Él conoce la ansiedad de los humildes militantes que, hacia el 4 de febrero, precisan que comience la bendita campaña, que se multipliquen las movilizaciones y a ver si así se puede facturar un poco porque con el plan para jefe/a de hogares no les alcanza.
El senador nacional a cargo merece el beneficio de que se le crea mientras nadie demuestre que miente. ¿Será que es tan difícil de descubrir las virtudes presidenciales del gobernador santacruceño Néstor Kirchner?
No faltan quienes opinen que lo que ocurre es que el proselitismo 2003 consiste en no hacer proselitismo. Pamplinas. Si fuese así, ¿por qué Kirchner parecería tener bajo abono permanente a Crónica TV, como si las cámaras de Héctor Ricardo García fuesen gratuitas? Pero él no ha logrado –y García tampoco, lo que lamentan sus finanzas- que el fervor electoral contagie a las masas bonaerenses, ni a sus líderes.
Por lo tanto, no hay conversación entre justicialistas que no concluya en una apuesta acerca de si Kirchner soporta un mes la demolición cotidiana. Hoy desembarca en el Gran buenos Aires, sin compañero de fórmula, pero con su anhelo intacto. Alberto Fernández, ex superintendente de Seguros de la Nación a las órdenes de Horacio Tomás Liendo, y ex presidente de la ART Provincia, ex fan de Duhalde, hoy jefe de campaña de Kirchner, se esfuerza por insistir en que la campaña avanza, y que el gobernador patagónico se entiende con "el dueño del circo", o sea con Duhalde.
No hay dudas de que es un circo curioso, por la autonomía que parecen tener los monos, los payasos y los malabaristas, quienes nunca gozan de tal privilegio.
Con la pasión indisimulada, el frenesí con que todo peronista abraza el poder, ¿quién cree que los habitantes del circo, de suponer a Kirchner el próximo dueño de la Gran Carpa, habrían retaceado su fervor, para cobrárselo cuando convoque a comer saladitos en la Quinta de Olivos, bajo la atenta mirada de Cristina Fernández, la senadora nacional y partner?
Es evidente que aquí hay algo más, y a Kirchner lo malhumora la evidencia; por eso, durante la semana pasada, en tres oportunidades tomó pública distancia de Duhalde; iniciando un juego perverso que especula con que los tiempos corren en contra del Presidente, quien no tendría ya otro candidato a quien recurrir.
Sin embargo, si Kirchner supone que Duhalde es su rehén, puede llevarse una decepción, dicen en el circo los monos, los payasos y los malabaristas.
En tanto, con sufragio o sin sufragio en fecha, la comunidad de negocios quiere saber cuándo se reunifica el PJ, porque esta coyuntura de la fractura en tres o cuatro o seis porciones, no la desean duradera.
Al fin de cuentas, sólo se trata del peronismo, un movimiento popular tan amplio que pudo cobijar al conservadorismo popular, al nacionalismo antisemita, a la izquierda nacional, a las organizaciones armadas y a la represión militar. ¿Quién creerá que el diferendo entre Eduardo Duhalde, Carlos Menem y Adolfo Rodríguez Saá es o ideológico o ético o principista?
Los hombres de chequera se encuentran preocupados porque realizar aportes financieros por tres es mucho más caro que hacerlo por uno. La mejor inversión para ellos sería realizar una donación y que ésta fuese tomada, por efecto transitivo, por cualquiera que ganara. En cambio, el lobby por tres les resulta irracional en el mediano plazo.
Pero cuando el secretario general de la Presidencia, José Pampuro, dijo en voz alta que entre Elisa Carrió y Carlos Menem, en una 2da. vuelta votaría por Carrió, actualizó los peores temores de los mecenas del PJ. Todo hubiese resultado olvidable si Duhalde le exigía la renuncia a Pampuro, acontecimiento con el que se especula hace algún tiempo. Pero nada de esto ocurrió, o sea que Pampuro reflejó el espíritu de época que se respira en la Quinta de Olivos.
En tanto, Menem vive su propia crisis.
La 1ra. de ellas la provocan las dudas sobre su salud; el menemismo afirma que los rumores negativos integran la campaña de prensa del duhaldismo, pero lo concreto es que se insiste en que el hombre es part time. Bueno... también es lo que corresponde... ¿qué esperan de un septuagenario de pasado tan intenso?
La 2da. de ellas es el temor de haberse equivocado con la elección de su compañero de fórmula, el gobernador de Salta, Juan Carlos Romero.
No se trata del error que cometió el Adolfo con Melchor Posse sino de algo más profundo.
Por un lado, Romero no le suma el apoyo del Norte, que es intensamente justicialista y al que pertenece el propio Menem, ex gobernador de La Rioja, y caudillo de esa provincia andina.
Por otra parte, la presencia de Romero le impide negociar en mejores condiciones con la provincia de Buenos Aires. Y lo que hoy tiene Menem en territorio bonaerense no le permite ni siquiera arribar a una 2da. vuelta, por mas voto vergonzante que se especule que arrastra.
Además, Romero no es un subordinado sino un socio político, un hombre que dialoga con Menem en igualdad de condiciones, que frecuenta a casi todo el universo de economistas ortodoxos que logra convocar Menem, y se entiende con ellos mejor que el ex Presidente.
Inseguro por conocer sus limitaciones, como siempre, el hipermenemismo dice: "La situación es delicada, debemos asegurar la herencia". ¿Quién es tan necio que pueda creer que en la política existen herederos? Bueno... Alberto Kohan o Eduardo Bauzá nunca fueron una luz, tan sólo gente que estuvo en el lugar adecuado el día más oportuno... Quizá, como escribió Greene, tal vez sea verdad que "Las personas reales están repletas de seres imaginarios".
En tanto, Elisa Carrió nunca logró recuperar lo que perdió el día que dijo que, junto a Luis Zamora, se abstendría de participar de los próximos comicios.
Y Ricardo López Murphy, en su afán de demostrar que es diferente, no logra atraer el sufragio que hay que atraer si se trata de ganar.
Así pasan los días, y solo faltan 82.