El micro que trasladaba a un grupo de jubilados junto a sus hijos y nietos, desde la ciudad tucumana de Concepción a la Virgen del Valle, tenía capacidad para 52 pasajeros pero viajaban 71.
Según las investigaciones, una falla en los frenos y estar excedido en el peso serían algunas de las causas que condujeron al precario ómnibus al fondo de un precipicio de la ruta 38 en la cuesta de El Totoral.
La empresa de transporte era de la ciudad de Alberdi, en Tucumán, perteneciente Oyola, que en su viaje de ida había sorteado sin tropiezos algunos controles policiales, como el existente en la localidad de Huacra, en el límite entre Catamarca y Tucumán, donde no se reparó en la sobrecarga de pasajeros.
También se informó que dicho transporte no poseía seguros ni las dos inspecciones técnicas vehiculares, nacional y provincial. Y que era un ómnibus cinco años más antiguo (era un Scania K112 modelo 1987) de lo que permiten las normas vigentes para llevar pasajeros.
Según las asociaciones de concesionarias, terminales y autopartistas, el parque automotor argentino está envejeciendo rápidamente por la caída de las ventas en el mercado interno. Sin una rápida recuperación, la antigüedad promedio de los autos se estancará entre los 12-13 años que ostentaba el país antes de la recesión a fines de la década del 90, a más de 15 años. Pero lo grave es que la tendencia no sólo afectó a los autos, sino también a los vehículos comerciales, generando mayor inseguridad en el transporte.