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El deporte argentino cierra un año con grandes sorpresas

El triunfo de las Leonas en Australia coronó un año de éxitos para el deporte nacional. Después del fracaso de la selección nacional de fútbol en Corea-Japón 2002, el seleccionado de voley, los nuevos logros en natación y las revelaciones del tenis y el básquet, permitieron que los argentinos recuperen un minuto de gloria en el mundo que sólo los recuerda por el default. De ahora en más, la tarea para la secretaría de Deportes será conseguir un mejor financiamiento para cada actividad y mantener el nivel.

El gran campeonato del año era, sin dudas, la Copa del Mundo Corea-Japón 2002 donde Marcelo Bielsa llegó con los jugadores más destacados de las ligas de fútbol europeas, como Gabriel Batistuta, Juan Sebastián Verón o Hernán Crespo, entre otras estrellas. Pero el fracaso apenas finalizada la primera ronda dejó a los fanáticos argentinos decepcionados y sin esperanzas.

Con pocas esperanzas otros deportes también disputarían sus campeonatos en el año de la devaluación, con contratos menos abultados y sin comparar el número de sponsors, pero la actuación de los equipos e individualidades alentaron a un país que ha perdido las ilusiones.

Después de 52 años, la selección nacional de Básquet llegó a la cima y volvió a ser finalista de un mundial. Perdió ante Yugoslavia 84 a 77 en tiempo suplementario, tras haber igualado en 75, pero lo más valioso es cómo arribó hasta ahí: con garra e invicto, además del orgullo de haber sido el primer equipo en vencer al Dream Team estadounidense que exhibía al planeta una racha de 58 triunfos consecutivos.

El básquet también dejó sus éxitos y Emanuel Ginóbili pudo cumplir un sueño para cualquiera de sus colegas al llegar a la NBA, como futura estrella del San Antonio. Su consagración y su crecimiento dan esperanzas a un equipo que intentará demostrar que hay otros jugadores de igual nivel.

En los deportes individuales, David Nalbandian hizo recordar al tenis las épocas de gloria de Guillermo Vilas, al rozar lo más alto de Wimbledon. El cordobés aprendió a disfrutar del tenis observando a sus ídolos, Boris Becker, Ivan Lendl, Pete Sampras y Andre Agassi, y está convencido de que forma parte de este deporte porque juega por satisfacción. "La mayoría de los jugadores lo hacen por dinero pero otros como Sampras o Agassi lo hacen porque disfrutan, yo también", señaló. La tenista Paola Suárez, por su parte, se consagró campeona en dobles.

En natación, la gloria volvió con José Meolans, que tocó este año el cielo con las manos, tras haberse consagrado campeón mundial en los 50 metros libre de pileta corta y luego de lucirse en múltiples escenarios.

Hoy, la selección Nacional de Hockey se consagró nada menos que Campeona del Mundo por primera vez en la historia argentina, recibió el premio Fair Play, como el equipo de juego más limpio y la mediocampista, Luciana Aymar, fue elegida la mejor del mundo por su actuación en Perth, Australia.

La atacante cordobesa Soledad García, goleadora de Las Leonas y segunda en la tabla general del Torneo, aseguró que Argentina mereció el título por la buena actuación que mantuvo en todo el campeonato.

Otra de las grandes figuras del encuentro fue la arquera, Mariela Antoniska. "Sabía que la íbamos a ganar y lo logramos, sufriendo un poco", expresó la jugadora.

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