El mayor obstáculo para llegar a ser el primer papa latinoamericano para Bergoglio, como representante del continente más católico del mundo, con sus 500 millones de creyentes, es el de ser jesuita. Porque además de ser el primer latinoamericano podría ser también el primer miembro de la orden religiosa fundada hace más de cuatro siglos por San Ignacio de Loyola que llega al trono pontificio.
El actual Colegio Cardenalicio cuenta con 185 cardenales, de los cuales 135 son electores (porque no pueden participar los que pasen de 75 años de edad), y la procedencia está dividida en: 65 europeos, de los cuales 24 italianos (siendo Italia el país que tiene mayor número de cardenales aisladamente), 27 latinoamericanos (que serían la mayoría relativa como bloque), 11 de Estados Unidos, 2 de Canadá, 13 de Africa, 13 de Asia y 4 de Oceanía.
Muchos se preguntan que tipo de Papa necesita ahora la Iglesia Católica, que enfrenta un momento delicado en el que la mayor parte de la juventud se ha alejado de la religión, en Europa avanza el Islam y en Italia y muchos otros países europeos cada día nacen menos niños, mientras que los inmigrantes musulmanes tienen grandes familias. Ante ésta situación, la Iglesia quiera evangelizar países del Tercer Mundo, pero como un papa africano o uno asiático sería un cambio demasiado grande que tal vez no podría dar los frutos esperados y podría irritar a los sectores más radicales, queda América Latina como alternativa posible.