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Abuso sexual de cura en San Luis: 3ra. parte

Ricardo Héctor Rivero, de 32 años, quien denunció que a los 17 años mantuvo relaciones sexuales reiteradas con el sacerdote Juan Ignacio Marín, dijo que el Arzobispado de Buenos Aires intenta dejarlo sin trabajo.

Publicado por www.eldiariodelarepublica.com/, matutino de la ciudad de San Luis de la familia Rodríguez Saá:

"Continuamos con la tercera y última parte de la entrevista realizada por este medio al denunciante en el caso de conductas impropias y supuestamente encuadradas en abuso sexual formuladas contra el sacerdote Juan Ignacio Marín y que además involucra a otros curas y altos prelados de la jerarquía eclesiástica local, tanto por encubrimiento como por conductas reñidas con la moral y la etica cristiana.
En la primera y segunda parte de la entrevista R.R. (residente en Buenos Aires, soltero y de 32 años de edad) hace un pormenorizado relato de los abusos, acosos y presiones sufridas.

-¿Qué lo motivó a realizar estas declaraciones y denuncia pública?

-Lo que me motivó fue cuando empecé, hace un año, a ir de nuevo a la iglesia, mirar a la gente más viejita, a los fieles, que necesitan el apoyo de un sacerdote, confían y le cuentan las cosas, y recordaba la hipocresía de Marin. Cómo pueden dar consejos, cómo pueden señalar con el dedo si ellos son más pecadores que cualquier laico o fiel.

-Usted tiene conocimiento si el padre Marín mantenía relación con alguna otra persona en aquel entonces?

-Sí, anteriormente a mí había un chico que tenía relación.

Cuando el padre estaba durmiendo, chicos que estaban conmigo le sacaban la llave del auto y salian; mucha gente de Villa Mercedes lo sabe, porque ellos salían a los bailes. El padre siempre los amenazaba.

-¿Cómo eran las amenazas?

-Te voy a sacar el auto, no te lo voy a prestar más, la vida está dura y dificil, conseguir un plato de comida también es dificil. Además, los chicos le robaban el vino del sacramento. El padre Marin no los retaba, compraba todo de nuevo.

-Si lo citan desde la Justicia para ratificar sus declaraciones y denuncias, ¿está dispuesto a ello?

-Si, el único temor mío es que yo soy el sostén de mi familia y que los costos económicos... Yo vivo en Buenos Aires. Pero no tengo ningún problema en venir y decir la verdad y reiterarla palabra por palabra.

Quiero hacer justicia después de tantos años, voy a contar la verdad, y así quise hacerselo saber al obispo de San Luis, pero no me quiso atender, me atendió el secretario pero le dije que si tenía una intención de hablar conmigo le dije dónde estaba alojado. A los 5 minutos me llama un abogado, Marcelo Shortrede, diciendo que quería hablar conmigo urgente. A los 10 minutos estuvo en el hotel. Me expresó que estaba a disposición mía y me dijo que si precisaba algún apoyo económico, como ofreciendome dinero. Me preguntó también si venía por cuenta propia o no, le dije que era por cuenta propia.

-Shortrede le preguntó qué hacia acá y le ofreció apoyo económico?

-Exacto. Quería que le dijera que vine por alguna retribución económica y que era una persona de condiciones baja por lo que no podía sustentarme económicamente en ese hotel de San Luis (Regidor).

-¿Usted interpreta las palabras de Sh ortrede como una amenaza o advertencia de que no hablase?

-Sí y me dejó su celular para que le hablara por cualquier cosa. El pensaba que yo iba a hacer una declaración a una radio. Le dije que no quería sacar ningun beneficio de los hechos ocurridos con Marin, y que yo lo iba a hablar con la persona que tenía que hablar.

Esto le molestó a Shortrede, se levantó de malhumor y se fue.
Dijo también que todo lo que yo hablo se va a tener que comprobar porque sino cualquiera puede decir cualquier cosa de una persona, pero que es muy dificil de comprobar. Me dijo que tuviera cuidado con lo que iba a hablar. Sentí miedo. Lo había mandado monseñor Lona a hablar conmigo.

-¿Hay testigos?

-Si, los muchachos de comedor del hotel.

-¿Esto le vuelve a reafirmar que se siguen tapando cosas por parte de la iglesia?

-El abogado me dijo que es en vano, porque el padre Marin ya no pertenece más a la iglesia. A partir de este momento no estará más, y me lo dijo a las dos y media de la tarde. Como que ya no valía la pena hablar, y en ningún momento me quiso atender el obispo, como siempre, se excusan.

-¿Cómo se siente ahora?

-Me siento más aliviado por decir la verdad y porque se va a enterar la gente y realmente sabrán lo que pasó.

No tengo ningún problema de carear frente a frente al padre Marin o al obispo o a monseñor Laise. Ellos saben en su conciencia que lo que yo digo es verdad. Como representantes de Dios tienen que pedirle perdón a Dios por lo que hicieron.

-¿Cómo toma esto que le informaron de que el padre Marin no pertenece mas a la iglesia?

-Como una buena actitud, pero ¿porqué ahora?, ¿y el daño que le pudo haber ocasionado a las personas que tomaron la comunión, se bautizaron?, ¿tendrán que ser de nuevo bautizadas, de nuevo volverán a tomar la comunión?.

Presiones laborales contra el denunciante

En la jornada de ayer, R.R. realizó declaraciones en el programa Informales que se emite por Supercanal, de Villa Mercedes y que conducen Alfredo Salinas, José Luis Baigorria, Raul Delay, Gustavo Audicio y Daniel Arce donde denunció que se habría presionado a la empresa en la que trabaja para que se tomen medidas sancionatorias contra su persona.

"Hoy (por ayer), a las 7:00 cuando salí de mi trabajo me llegó una notificación, informándome que a partir de la fecha estaba trasladado de objetivo por una orden superior. El obispado de Buenos Aires, como tiene todos mis datos de seminarista, ingresó a mi AFJP y por intermedio de ello llegó a mi trabajo. Por contactos con mi trabajo el obispado intervino y hoy recibí esa notificación firmada por el supervisor, que me trasladaban a un lugar donde hay mucho peligro, como asustándome. Por eso doy mi nombre y mi apellido, yo me llamo Ricardo Héctor Rivero y tengo 32 años, para que no sean tan hipócritas, porque se la pasan dando documentos y documentos pero no fueron capaces de llamarme para hablar conmigo".

Agregó el denunciante que "Yo trabajo en una empresa de seguridad. Soy técnico superior en arte gráfico, especializado en flexografía, pero por la situación que está viviendo el país trabajo en una empresa del rubro seguridad. Yo estoy en un objetivo fijo y estoy muy bien conceptuado, pero hoy a las 7:00, cuando me retiro de mi trabajo, me llegó la notificación en la que se me informaba que me trasladaban de lugar. Empecé a averiguar por qué y resultó ser por orden de la superioridad y nadie me quiere decir nada. Averigué por contactos personales y me dijeron que vino una orden de arriba, cuando los superiores nunca se meten con la gente en el trabajo. Ahora no temo que me llegue una orden de despido, pero si un traslado que me afecte en mis viáticos, por ejemplo donde tenga un costo mayor al que tengo y que por propia voluntad deba renunciar".

En la misma entrevista ratificó todos y cada uno de sus dichos y declaraciones que fueron publicadas por El Diario de la República y dió algunos detalles más de las situaciones escabrosas que vivió o que pudo observar en forma directa durante su residencia en la provincia de San Luis.

El abogado Shortrede habla por el Obispo

Ayer el abogado del obispado Jorge Marcelo Shortrede realizó declaraciones a la prensa en Villa mercedes donde se refirió a las graves acusaciones que pesan sobre algunos miembros del clero local

-¿Cuál es la posición de la Iglesia sobre las graves acusaciones que involucran a sacerdotes y autoridades de la Diócesis?

-En cuanto a los planteos, creo queda en evidencia que esto es un ataque frontal a la Iglesia Católica, porque si fuéramos a creer en todo lo que dice este señor (R.R.), con cada sacerdote que se ha vinculado ha tenido un trato sexual, es decir, nadie se salva. Hay dos obispos a los cuales implica, tres sacerdotes y esto nos da a pensar que hay una verdadera campaña. Yo no puedo creer que todos los sacerdotes de la diócesis tengan perversiones sexuales en su haber.

-Usted desmiente, entonces, los hechos en sí que involucran al padre Marín y otros sacerdotes.

-No es que desmienta los hechos. La Iglesia, lo que quiere es que esto se dilucide a través de la Justicia, es decir, que sea la Justicia la que diga si el padre Marín u otro sacerdote es culpable o no. Eso se dice en forma imparcial, en un juicio imparcial y también con las pruebas debidas del caso.

De manera que el día del mañana si aparece un sacerdote que se ha comprobado su culpabilidad, que responda como debe responder cualquier ciudadano que es encontrado culpable.

No estamos defendiendo culpables, sino la presunción de inocencia de que debe gozar todo ciudadano, hasta tanto se demuestre que es culpable.

-¿Han tenido conocimiento de alguna presentación en la Justicia?

-Hasta el día de hoy yo no tengo conocimiento de que haya habido una presentación judicial. Del Obispado no me han informado que se haya notificado o tenido contacto de alguna manera, alguna noticia o comunicación de alguna presentación.

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