En la fachada principal de la basílica de San Pedro cuelga un retrato de tamaño gigante del nuevo santo rodeado de flores.
Juan Pablo II ha proclamado en sus 23 años de pontificado un total de 465 santos. En estos años también ha proclamado 1.294 beatos.
El Pontífice ha elevado a la gloria de los altares a más de la mitad de los beatos y santos proclamados en toda la historia de la Iglesia católica.
En el caso de Escrivá de Balaguer, ha sido proclamado santo en el año en el que se cumple el centenario de su nacimiento, ocurrido el 9 de enero de 1902, en Barbastro. El fundador del Opus Dei falleció en Roma el 26 de junio de 1975.
El nuevo santo fue proclamado beato por Juan Pablo II el 17 de mayo de 1992, en una ceremonia celebrada también en la plaza de San Pedro.
La canonización fue pedida al Papa por el cardenal prefecto de la Congregación para la Causa de los Santos, José Saraiva Martins, y el postulador de la causa, el sacerdote del Opus Dei, Flavio Capucci.
Se identificó a 14 países que enviaron delegaciones oficiales a la ceremonia. La de España la presidió la ministra de Asuntos Exteriores, Ana Palacio, pero también se encontraba presente el ministro Justicia, José María Michavilla, entre otros.
La delegación italiana fue encabezada por el vicepresidente del Gobierno, Gianfranco Fini, y el presidente de la Cámara de Diputados, Pierferdinando Cassini.
Más de 2.000 policías vigilaron el evento y 1.850 jóvenes voluntarios ayudaron a los asistentes. Se instalaron nueve pantallas gigantes de televisión para que todos pudieran seguir la ceremonia en la Plaza de San Pedro.
Curioso
El proceso por el que Josemaría Escrivá ha llegado a ser santo comenzó el mismo año de su muerte, en 1975. A partir de ese momento, muchos de sus seguidores en el Opus Dei comenzaron a recoger testimonios destinados a comenzar cinco años después, en conformidad con el plazo establecido por la Iglesia, la causa de Beatificación y Canonización. En 1981 comenzó a instruirse el caso.
El proceso, que se vio favorecido por varios cambios realizados en este tiempo por el Papa Juan Pablo II como la supresión en estas causas del llamado abogado del diablo, fue mucho más rápido de lo habitual. La beatificación, que llegó finalmente en el año 1992, se fundamentó principalmente en una presunta curación milagrosa que tuvo lugar en 1976. Según los tribunales que siguieron el caso, una religiosa con cáncer terminal fue curada gracias a la intercesión de Josemaría Escrivá de Balaguer.
Pero para llegar a la canonización hacía falta algo más. En 1993, el doctor Manuel Nevado Rey, a través de una carta, anunció que también ha sido curado de un cáncer gracias a la intercesión del fundador del Opus Dei. La investigación de este caso desembocó en el anuncio de la canonización de Josemaría Escrivá.
El fundador
Escrivá de Balaguer fundó el Opus Dei en 1928, durante unos ejercicios espirituales en Madrid en los que aseguró haber recibido una inspiración divina. En 1930, también por una presunta intervención de Dios durante una Misa, Escrivá decidió que el Opus Dei debía aceptar también a las mujeres. Durante los años posteriores a la Guerra Civil española, la labor del hasta hoy beato se centró en difundir su doctrina basada en la santificación del trabajo y en buscar una solución que permitiese ordenar sacerdotes dentro del Opus Dei, para eso escogió la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz.
Ya en Roma, Escrivá consiguió que el Papa Pío XII diera la aprobación definitiva al Opus Dei y comenzó a trabajar para extender su doctrina por el mundo. En España, fundó la Universidad de Navarra y vio cómo Franco nombraba ministros a un buen número de miembros del Opus Dei.
Hasta el momento de su muerte, en 1975, Josemaría Escrivá de Balaguer trató de que su organización fuera reconocida como una prelatura personal de la Iglesia. Este estado jurídico, que se consiguió más tarde, en 1982, hace que los miembros del Opus Dei dependan directamente de su prelado, y no de los obispos de las diócesis locales a las que pertenecen.
La canonización de Escrivá de Balaguer ha costado 380.000 euros, sin contar los gastos de la ceremonia de hoy, en la que intervienen 37 coros, se distribuyen biografías del santo y se repartirán cerveza, bollos y embutidos suministrados gratuitamente por varias empresas italianas. Un gran grupo bancario y una compañía informática patrocinan el acto.