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Gozalo, un empresario bajo sospecha

El empresario José Luis Gozalo, quien fue representante de Gilda, Rodrigo Bueno y Walter Olmos, todos muertos en extrañas situaciones, se encuentra bajo la lupa de los fans de la bailanta.

El viento no dejó en paz a los miles de fanáticos que durante toda la mañana y la tarde de ayer se agolparon ante la verja de la casa de Walter, ubicada en la calle Intendente Giménez y avenida Acosta Villafañe, en el barrio Martín de Güemes. Sin embargo, mientras se acercaba la hora en que el féretro iba a salir de la casa -que el cantante compró para que viviera allí su familia- gran cantidad de gente llegó desde distintos lugares de la ciudad para despedir por última vez al ídolo catamarqueño.

El velatorio se desarrolló con normalidad -el cuerpo llegó a la madrugada, traído desde Buenos Aires por el avión de la Gobernación provincial- y cientos de personas pudieron rezar ante el cuerpo de Walter, tocarlo, besarlo y dejarle a sus pies rosarios de plástico, cintas de atar el pelo, fotos, cartas, flores, dibujos y hasta mechones de cabello. La gente soportó el viento y la tierra y aguardó con paciencia la salida del féretro.

Sólo un puñado de policías, 15 pudo contarse, fueron designados para custodiar el velatorio, pero fueron suficientes sólo para los primeros minutos, puesto que luego la multitud los desbordó.

Cerca de las 16:20, los encargados de la empresa fúnebre La Nueva salieron de la casa con el cuerpo de Olmos y se dirigieron hacia la Catedral.

El padre Julio Quiroga del Pino estuvo a cargo de la misa de cuerpo presente que se hizo en la Basílica. "Estamos aquí para despedir a Walter, quien tanta fe, tanta devoción demostrara en vida por la Virgen del Valle", manifestó para luego oficiar durante casi 45 minutos que duró el oficio religioso. Se leyó un salmo elegido para despedir a Olmos: "El Señor es mi Pastor, nada me puede faltar".

En la misa, allegados a la familia de Walter dijeron que posiblemente pasarían con el cuerpo por la casa en la que el cantante vivió durante su infancia, en el barrio Altos de Choya. Pero fue imposible, aunque en la barriada del norte de la ciudad una gran cantidad de gente se reunió en la casa de Víctor Quinteros, el padre adoptivo de Walter, para realizarle un homenaje. Enterados de que la caravana no pasaría por allí, tres colectivos contratados de antemano los llevaron directamente al Cementerio Municipal.

En el cementerio, los problemas de seguridad fueron aumentándose, puesto que la gente era cada vez más. Dos efectivos de Infantería protegieron a José Luis Gozalo, el representante de Olmos, cuando algunos fans quisieron agredirlo, pero si la situación se descontrolaba porque todos los presentes le gritaban "asesino". Gozalo fue retirado del cementerio.

Gozalo había permanecido en la parte de atrás de la vivienda donde ocurrió el velatorio, acompañado en ese momento por Buby Saadi, el productor local que estuvo ligado al cantante en gran parte de la carrera de Olmos.

En un momento se acercó a ellos un joven y les contó que había arribado al lugar el productor tucumano Rubén Campero, con quien Gozalo mantiene una manifiesta enemistad.

En ningún momento ni el productor porteño ni Campero hicieron el intento de encontrarse o saludarse. Campero fue el primer representante que tuvo Walter Olmos a nivel nacional, quien luego de un turbulento alejamiento se unió a José Luis Gozalo. Campero era el representante que la madre de Olmos quería para su hijo.

El arribo de Campero fue a las 15:45 de la tarde y lo hizo procedente de la ciudad de Tucumán, junto a sus hijos. Su llegada pasó casi inadvertida, ya que apenas ingresó a la vivienda se dirigió a la habitación principal donde se encontraba la madre del cantante, con quien estuvo un largo momento. Antes de que el féretro sea tapado, Campero salió de la habitación y sin acercarse al cajón rompió en llanto. Luego acompañó al cortejo fúnebre hasta el cementerio, previo paso por la Catedral.

La madre de Walter, Noemí del Valle Nieto, sentada en una silla cerca del féretro, lloró durante toda la jornada. Sus demás hijos la acompañaban, la abrazaban y le daban ánimo. Ella seguía con la mirada perdida.

No aceptó hacer declaraciones para ningún medio, pese a que sus otros familiares hablaron con todos los periodistas, tanto de la provincia como de los medios nacionales, que se agolparon delante de su casa.

Noemí ni quiso hacer referencia a la pelea con quien fue la novia de Walter -Vanesa Pazaro-, ni a sus diferencias con Gozalo.

Al llegar al cementerio y acompañada por un puñado de familiares, se apoyó en ellos hasta llegar al nicho 156, donde se quedó Walter.

El relato

"Llegó minutos antes al hotel, alrededor de las 20. Venía de Palomar, de la casa de la novia", indicó Reynoso, quien presenció el fatal desenlace. "Walter me habló por teléfono para saber a qué hora salíamos a los bailes y cuántos teníamos, eran tres. Cuando ingresó en la habitación estábamos ultimando detalles. Llegó como siempre. Tenía mucha adrenalina, agite...", describió y dijo que en la habitación estaba "con los músicos Carlos Ponce, Javier Narváez, y el sonidista Juan López, que venía por primera vez".

Según su narración, el músico llegó al hotel con el arma y "se puso a manipularla frente a nosotros, pero siempre haciendo ver que no tenía el cargador". Después de unos minutos y de una charla sobre el nuevo CD que estaba previsto comenzar a grabarse el 16 de este mes, los integrantes del grupo y Walter bajaron al restaurante para cenar.

Al finalizar la comida, el cantante y algunos músicos subieron nuevamente a la habitación, aunque Reynoso se quedó en el hall del hotel a la espera de la trafic que los traslada a los bailes.

"Cuando volví a la habitación -continuó relatando-, abro la puerta, él me apunta... ahí dispara y escucho un click. Después me pidió un número de teléfono, él se acostó en la cama como para agarrar el tubo para hablar, y cuando lo miro para dictárselo el sonrió, se apuntó el arma a la sien y se disparó. No pudimos hacer nada. Aparte no era la primera vez que se ponía el revólver en la cabeza".

El locutor agregó que "desde que llegó al hotel, todos le quisimos quitar el arma pero era un chico que si le insistías mucho se enojaba". Y reiteró que no hubo ruleta rusa sino que fue un accidente.

Según fuentes judiciales, Walter Olmos llevaba un arma de fuego por temor a la inseguridad, aunque en el momento en que la manipulaba creyó que estaba descargada. De cualquier forma, el juez de instrucción Mariano Bergés citará a prestar declaración testimonial al dueño de la pistola. Además, Bergés aguarda el resultado de pericias toxicológicas para determinar si había drogas en el cuerpo del cuartetero.

Pero en la investigación judicial se estableció que "antes de dispararse en la cabeza, el cuartetero Walter Olmos no disparó contra sus músicos tal como se había asegurado". Esto contrasta con las afirmaciones de los miembros de su banda.

Javier Narváez, uno de los músicos del grupo del bailantero, había asegurado anteayer que Olmos "estuvo todo el día jugando con la pistola, apuntando y gatillando" el arma a sus compañeros y aseguró que se trató de un "juego fatal, en ningún momento pensó en suicidarse".

José Luis Gozalo, representante artístico del cantante cuartetero, insistió en que el cantante "disfrutaba del éxito, tenía cosas de muy chico, y su muerte fue un juego".

"No tengo nada que ver con esto, yo estoy tranquilo porque sólo me encargaba de conseguirle trabajo y si bien le daba consejos, no me metía en su vida privada", manifestó al deslindar responsabilidades sobre la muerte del cantante. Gozalo -quien también fue representante de los ya fallecidos Rodrigo y Gilda- fue acusado de no haber protegido y asesorado al joven bailantero.

Bergés ordenó a la comisaría 8ª de la Policía Federal que le tome declaración testimonial a la novia del cantante llamada Vanessa, quien protagonizó una serie de incidentes con la madre del cantante.

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