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11/09: Los medios desinformaron

La conclusión del rol de los medios de comunicación de USA frente a los hechos del 11 de septiembre de 2001 es que eligieron el chauvinismo, insuflando a la población un fervor patriótico cuyo beneficiario fue George Walker Bush, y se olvidaron de la objetividad. Para muchos, eligieron lo correcto; otros, creen que se equivocaron.

Al instante, los medios de comunicación se convertieron en el aliado más poderoso del gobierno de George W. Bush en su guerra contra el terrorismo.

A pesar de su fama de fiscales de los funcionarios, los principales medios de comunicación estadounidenses, eligieron inflamar el alma patriótica que ha acompañado el esfuerzo bélico, renunciando a un periodismo más crítico e incisivo.

Pionero en la elección fue la cadena televisiva CNN (AOL Time Warner), la cual ya a las 11:30 del día de los atentados, mostraba en su cobertura el slogan America under attack (América bajo ataque).

Según recordó, semanas más tarde, uno de los jefes de la emisora, los dos ejecutivos que le dieron el vamos al lema no se demoraron más de 10 segundos en tomar la decisión.

"¿Es apropiado utilizar la frase en pantalla?", preguntó uno.

"Bueno, ¿si no es eso, qué demonios es?", fue la respuesta de su compañero.

Luego se desató una competencia entre periodistas, comentaristas y ejecutivos por mostrar su patriotismo.

Así, por ejemplo, Rupert Murdoch, el australiano presidente de News Corp, a la que pertenece Fox News, señaló: "Haremos lo que nos imponga nuestro deber patriótico".

Es curioso porque a Murdoch le prohibieron el ingreso a la Casa Blanca en días de James Carter porque se lo acusó de traficar con información confidencial que obtenía gracias a su confianza con el por entonces Presidente...

Williaml O'Reilly, de Fox News, dijo: "Los Estados Unidos debieran bombardear la infraestructura de Afganistán hasta dejarla en cenizas; sus aeropuertos, sus plantas de energía, sus suministros de agua potable y sus carreteras".

Rich Lowry, editor de National Review, tampoco se quedó cortó: "Cuando los Estados Unidos se ven obligados a mostrar su ira, siempre han sido una fuerza del bien. Los países que han apoyado a Bin Laden o gente como él necesitan sentir dolor. Si hay que arrasar con Damasco o Teherán o lo que sea, eso es parte de la solución".

En los días posteriores, la tendencia fue reflejada en las notas televisivas que se mostraban de los trabajos en la llamada Zona Cero. Todas las cadenas estadounidenses evitaron mostrar las imágenes de heridos y remoción de cadáveres. Quienes quisieron verlas tuvieron que sintonizar los canales europeos.

Hasta hoy se especula que fue consecuencia de llamados telefónicos de la Casa Blanca a los medios. Que esto haya sido hecho por el gobierno estadounidense no es extraño si se piensa en la censura informativa a la que recurrió durante la Guerra de Golfo.

Sin embargo, el patriotismo mediático encontró fuertes críticos dentro de la prensa.

El economista de Princeton University y columnista de The New York Times, Paul Krugman, no dudó en denunciar esta actitud: "Mientras los reporteros políticos de este país están sumamente ocupados en enarbolar la bandera, las verdaderas noticias se pueden leer en la sección de negocios de los diarios", afirmó.

Otro aspecto fue la renuencia a exhibir los videos que mostraban a Osama Bin Laden y sus encendidos discursos antiestadounidenses. Los videotapes siempre estuvieron al alcance de USA pero sólo se difundieron más tarde, cuando lo aconsejó la estrategia de comunicación de la Casa Blanca.

Hasta la prensa escrita participó de tan curioso comportamiento.

Uno de los temas más criticados fue que pocos informaron sobre las víctimas civiles en Afganistán, producto de los bombardeos y de las operaciones militares emprendidas por los norteamericanos y sus aliados. Al respecto, Rahul Majan, autor del libro La nueva cruzada: la guerra de los Estados Unidos contra el terrorismo, ha criticado ácidamente esta tendencia. "Cuando finalmente se publicaron notas sobre las víctimas en Afganistán, Brit Hume, de Fox, dijo: 'Bueno, en una guerra se supone que haya víctimas, por lo tanto no es noticia, ¿no es así?"

Otros como Martín Bright, editor del periódico británico, Observer, ha planteado en duros términos la actitud seguida por sus colegas -estadounidenses y europeos-.

Según Bright, durante la cobertura de la guerra contra el terrorismo, la prensa ha repetido majaderamente una serie de supuestos, muchos de los cuales no han sido comprobados debidamente por las autoridades, como "que los extremistas islámicos son una seria amenaza para la seguridad internacional y que Osama bin Laden y el movimiento de Al Qaeda son el centro de una red del terror internacional".

La cobertura periodística de la guerra al terrorismo bien puede ser resumida con las palabras del editor de la revista Harper's, John R. McArthur: "Los medios de comunicación están actuando como un instrumento del gobierno, de una manera opuesta a lo que se supone que deberían ser, un elemento de independencia y objetividad".

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