Sin embargo, a pesar de los paralelismos o coincidencias, en realidad poco que ver tienen Bin Laden con Adolf Hitler más que en el hecho de que hayan sido enemigos de USA y hayan muerto para la misma fecha.
La muerte de Adolf Hitler significó, sin dudas, el fin de la 2da guerra mundial en Europa, mientras que en el caso de Bin Laden, su muerte no cambia demasiado el panorama más que en aspectos retóricos y discursivos: Irak y Afganistán siguen estando invadidos por USA y las células terroristas siguen en funcionamiento.
Lo curioso de la comparación aparece cuando se observa que USA combatió a Hitler por su autoritarismo e invasión a media Europa, en los años 40's para luego terminar usando los mismos métodos que su anterior enemigo para liquidar a uno nuevo: la invasión, el asesinato en masa de civiles, los secuestros, las operaciones en territorio extranjero, etc.
Más curioso aún representa que la muerte de Hitler significó en realidad el fin de una guerra, mienrtas que la de Bin laden parece ser un recrudecimiento: las células terroristas podrían iniciar ataques a diferentes objetivos del mundo en represalia por la muerte de su "líder", informan desde los medios, lo que justificaría nuevas alianzas o nuevas medidas de seguridad restrictivas por todo el globo. A eso debería sumarse la actual "irritación" de USA con una potencia nuclear como es Pakistán, por haber permitido que Bin Laden se refugiara en su territorio.
En otras palabras, está claro que la intencionalidad de USA desde un principio fue encontrar otro Hitler para combatir y justificar así su impresionante gasto en armamentos. Y en este marco, no es de extrañar que los medios salgan a comparar al dictador alemán con el terrorista saudí, en busca de reafirmar el mito del enemigo constante que la nación del norte necesita para justificar su hegemonía.