El viento es capaz de impedir que las montañas sigan creciendo
Con el paso del tiempo, un lecho de roca en Asia Central que habría formado montañas, quedó reducido, sin embargo, a polvo, por el golpear de la arena arrastrada por el viento.

Con el paso del tiempo, un lecho de roca en Asia Central que habría formado montañas, quedó reducido, sin embargo, a polvo, por el golpear de la arena arrastrada por el viento.
En meteorología se suelen denominar los vientos según su fuerza y la dirección desde la que soplan. Los aumentos repentinos de la velocidad del viento durante un tiempo corto reciben el nombre de "ráfagas".
Los vientos fuertes de duración intermedia (aproximadamente un minuto) se llaman "turbonadas". Los vientos de larga duración tienen diversos nombres según su fuerza media, como por ejemplo "brisa", "temporal", "tormenta", "huracán" o "tifón".
El viento se puede producir en diversas escalas, desde flujos tormentosos que duran decenas de minutos hasta brisas locales generadas por el distinto calentamiento de la superficie terrestre y duran varias horas, e incluso globales que son el fruto de la diferencia de absorción de energía solar entre las distintas zonas geoastronómicas de la Tierra.
Las dos causas principales de la circulación atmosférica a gran escala son el calentamiento diferencial de la superficie terrestre según la latitud, y la inercia y fuerza centrífuga producidas por la rotación del planeta.
Nadie había pensado nunca que el viento pudiera ser tan eficaz, tal como subraya Paul Kapp de la Universidad de Arizona.