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Quiten el 'freno de mano': Apuntes sobre un modelo económico que se agota

Buen momento del año, ingresando al último 4to., de evaluar 2010 y leer proyecciones para 2011. Es cierto que todavía no se han considerado los efectos de una eventual sanción del FMI y/o del G-20 (a menos que se pague en 1 desembolso al Club de París), ni el impacto político del año electoral. Pero las otras previsiones permiten concluir sobre lo positivo de los precios internacionales de las materias primas de exportación, lo negativo del déficit de inversiones directas y lo perverso de la inflación alentada por el propio Ejecutivo Nacional.

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Economía & Regiones). Superada la recesión de 2009, este año la economía argentina recuperó indudablemente el sendero de crecimiento que había perdido.
En este marco, se espera para 2010 una expansión del PBI real en torno al 6,9% con respecto al año anterior.
Este crecimiento se alcanzaría con una expansión de 7,8% a/a (año contra año) durante el 3er. trimestre del año y un crecimiento del 6,3% interanual para el último 4to. de 2010; el aumento del nivel de actividad de los últimos 2 trimestres sería superior al del 1er. cuarto del año (+4,7% a/a), pero menor al "pico" alcanzado en el 2do. trimestre (+8,5% a/a).
De este modo, el PBI -medido a precios de 1993- totalizaría $387.223 millones, lo que implicaría un PBI real per cápita en torno a los $9.500.
Dentro del Producto argentino, sobresale la participación del consumo privado que absorbería más del 64% del PBI, alcanzando unos $248.597 millones.
Suele decirse que el consumo funciona como el motor del crecimiento económico actual, dado que explica más de la mitad de la expansión del Producto.
Cabe destacar tambien la forma en que el consumo público ha ganado paulatinamente peso relativo dentro del PBI a partir de la intención del Gobierno Nacional de desarrollar una política fiscal expansiva, tanto en los períodos de menor nivel de actividad (primeros 3 trimestres de 2009) como en los períodos de fuerte crecimiento económico.
Específicamente, el gasto o consumo público, asciende a $49.177 millones, lo que representaría aproximadamente el 12,7% del PBI de 2010.
Finalmente, la inversión bruta interna fija (IBIF) comenzaría a recuperarse a partir del 1er. trimestre de 2010, luego de mostrar 5 variaciones interanuales negativas, entre el último trimestre de 2008 y el último 4to. de 2009 inclusive.
En efecto, la misma alcanzaría los $84.415 millones, luego de incrementarse más de un 13% en 2010 con respecto al año anterior.
De este modo la IBIF representa hoy en día aproximadamente el 22% del PBI.
De todos modos, esta variable es clave para entender la realidad macroeconómica que atraviesa nuestro país.
Empleo
A pesar de la recuperación de la IBIF, para que el proceso de crecimiento actual sea sustentable en el tiempo, es necesario desarrollar una oferta agregada acorde con la expansión de la demanda.
Y para que la oferta crezca es necesario estimular inversiones genuinas en los sectores relativamente más relegados.
De lo contrario, todo crecimiento sin que se amplíe la frontera de posibilidades de producción es insostenible en el mediano plazo y deviene en inflación.
A su vez, una expansión del nivel de actividad sin inversión, impone un techo para generación de nuevos puestos de trabajo.
En efecto, en este marco esperamos que la tasa de desempleo se ubique en torno al 8,4% (de la PEA), en promedio, en 2010.
Analizando la performance del PBI por el lado de la oferta, el análisis se torna todavía más complejo dada la heterogeneidad existente en las distintas productividades de los sectores.
Esta heterogeneidad se verifica -incluso- dentro de cada una de las actividades en cuestión.
No obstante, haciendo un análisis macro de la oferta, se destaca la expansión de los sectores productores de bienes, y en especial de la industria manufacturera y del sector agropecuario (que se recupera luego de la sequía del año pasado): por el lado de los productores de servicios, se observa una significativa expansión del comercio y de la intermediación financiera, que había quedado muy deprimida luego de la recesión de 2008-2009.
Inflación
Durante el 2010, la inflación alcanzaria un promedio del 22,2% anual, mientras que el incremento de los precios "entre puntas" ascendería al 25,7% aproximadamente, con una inflación mensual promedio del 1,9%.
El rubro de Alimentos y Bebidas habría mostrado los mayores incrementos dentro de la canasta de consumo de bienes y servicios del agente económico promedio argentino; el costo de la misma habría presentado aumentos mayores al 29% interanual, poniendo de manifiesto que el precio de los alimentos y bebidas aumenta más que el resto de los bienes haciendo que la inflación se torne aún más regresiva.
Paralelamente, el salario registrado promedio alcanzaría un incremento de 26%, con lo cual se verificaría un leve aumento del poder adquisitivo del salario medio formal de entre 3 y 4 puntos porcentuales.
Sin embargo, esta cifra varía según el sector en cuestión.
Por ejemplo, se espera que el salario del sector "no registrado" aumente menos que la tasa de inflación, con lo cual el ingreso de los trabajadores "en negro" perdería poder de compra como consecuencia del incremento de los precios.
En efecto, la tasa de de empleo "no registrado" alcanza casi al 30% y asciende a más del 50% en las regiones del norte del país.
Asimismo, el actual contexto inflacionario junto con la elevada presión tributaria (sobre todo en lo que respecta al costo laboral) estimula la propagación de empleo 'en negro'.
Retomando la dinámica del nivel de actividad, este proceso de recuperación y crecimiento se basa en 3 pilares fundamentales: 2 sustentables (Soja y Brasil) y 1 tercero más difícil de sostener en el tiempo (una política monetaria y fiscal permanentemente expansiva).
En primer lugar, gran parte del rebote del nivel de actividad está apuntalado por el buen precio internacional de la soja, el aporte de la cosecha (record) y la contribución de los sectores industriales (automotor) que exportan a Brasil.
En lo que respecta al 3er. pilar, las políticas fiscales y monetarias expansivas, fuerzan el crecimiento por encima de su capacidad potencial y generan inflación.
En este marco, el Gobierno nacional prioriza el crecimiento y entiende que este es incompatible con tasas bajas de inflacion o, planteado de otra forma, con el convencimiento de que la inflación (hasta determinado nivel) "lubrica" la expansión del nivel de actividad.
La inversión
En esta administración, la política fiscal siempre tuvo un sesgo marcadamente expansivo, que hizo crecer al gasto público a un ritmo superior al crecimiento nominal de la economía.
En este escenario, este carácter expansivo del gasto publico condujo a un aumento de la inflación, que no se espiralizó porque en los últimos dos años la política monetaria hizo crecer a los agregados monetarios a un ritmo más moderado que en los períodos previos.
Sin embargo, en 2010 se modificó por 1ra. vez el Programa Monetario ampliando sustancialmente los límites de emisión, lo cual vuelve a la política monetaria sesgadamente expansiva.
Si al sesgo expansivo de la esfera monetaria se le suma el de la política fiscal, queda en claro que las intenciones del Gobierno Nacional son potenciar al máximo el proceso de crecimiento, ignorando sus inconsistencias.
La contracara de este fenómeno es la aceleración de la inflación y la falta de inversión; ambos actúan como "freno de mano" del actual proceso de crecimiento.
La falta de inversión impide que la oferta agregada se expanda al mismo ritmo que la demanda, con lo cual -ante el exceso de demanda- el mercado ajusta por precios en lugar que por cantidades.
Luego, sin la capacidad de expandir genuinamente la frontera de posibilidades de producción, el crecimiento queda sustentado en el aumento de las exportaciones y, sobre todo, en la expansión del consumo; lo que termina por alimentar el ciclo anterior y el proceso deja de ser sustentable en el largo plazo.
Es decir, en la actualidad la inflación continúa siendo positiva para el proceso de crecimiento.
Sin embargo, es esperable que en el largo plazo deje de impactar positivamente y. por el contrario, comience a desgastar el poder adquisitivo de los salarios, genera incertidumbre e inestabilidad, arremetiendo contra el ahorro, la inversión y el proceso de crecimiento.
Proyecciones 2011
Para el 2011 esperamos que la economía local mantenga su senda de crecimiento. Esta expansión del nivel de actividad se verificaría en un marco de crecimiento de la economía mundial (+4,3%), de recuperación de la economía americana (+2.6%.) y del comercio internacional (+6%).
A su vez, se espera que se mantenga el nivel positivo de los términos de intercambio para los países productores de materias primas, con buenos precios de commodities.
No obstante, se espera un crecimiento europeo (+1.5%) relativamente débil.
En este contexto, Argentina (+5.5%) y Brasil (+4,5%) presentarían tasas de crecimiento mayores a la media mundial.
Cabe destacar que la suave desaceleración del crecimiento en el pais vecino sería consecuencia de la suba preventiva de la tasa de referencia SELIC por parte de la autoridad monetaria brasileña, para evitar el aumento de las presiones inflacionarias.
El PBI Argentino ascendería a los $408.520 millones de 1993, lo que equivale a $10.200 (pesos de 1993) por habitante y a U$S12.287 (dólares corrientes) per cápita.
Se espera –también- una inflación promedio del 26.7%, haciendo que el PBI nominal (pesos corrientes) alcance los $2.034.325 millones, luego de incrementarse un 33.7% con respecto al 2010.
El consumo privado, por su parte, se expandiría un 6,2% en términos reales, recuperando paulatinamente la participación que tenía antes de la recesión de 2009 dentro de la estructura del producto.
La expansión del consumo privado, es la contracara del significativo aumento del salario promedio formal (+27% a/a), que se incrementaría menos de 1 p.p. más que el aumento de los precios (+26.7% a/a).
El aumento del nivel de actividad repercutirá positivamente en el mercado laboral haciendo que la tasa de desempleo descienda marginalmente a 8,2% - 8,3% de la PEA y la economía se acerque al pleno empleo.
En este marco, el sector externo argentino continuaría siendo uno de los motores del crecimiento: concretamente las exportaciones alcanzarían los U$S74.000 millones (Var a/a: 20%), mientras que las importaciones ascenderían a U$S64.000 millones (Var a/a: 30%), generando una balanza comercial en torno a los U$S10.000 millones.
La buena performance del sector externo vendría de la mano del aumento del precio de commodities agropecuarios (exportaciones argentinas), que mostrarían un incremento promedio mayor al 6%, mientras que el precio de la soja aumentaría un 4% aproximadamente.
Este viento de cola proveniente del aumento del precio de los commodities está asociado con el cambio estructural que estría mostrando la economía mundial.
Por el lado de la política fiscal, sin dudas se seguirá "forzando la máquina" dado que se trata de un año clave desde el punto de vista político, con elecciones ejecutivas y legislativas a nivel provincial y nacional.
Una de las partidas que presentará mayor Por el lado de la política monetaria, se espera un leve incremento del ritmo de expansión monetaria.
Por un lado, el BCRA deberá comprar los dólares excedentes provenientes del sector externo, para evitar la apreciación del tipo de cambio y, por otro lado, la autoridad monetaria deberá financiar al Tesoro que además de pagar sus compromisos de deuda llevará a cabo una política fiscal expansiva como consecuencia del año electoral.
Por ende, se espera que la Base Monetaria se expanda en línea con el PBI nominal (+32% a/a).
Tipo de cambio
Si bien hoy en día el tipo de cambio funciona como única "ancla" anti inflacionaria, se espera una leve devaluación del tipo de cambio nominal del 4,9% aproximadamente, haciendo que el tipo de cambio promedio alcance los $4,09 en 2011.
Y dado que la devaluación será menor que la inflación, se espera una apreciación del tipo de cambio real de más del 14%, que impactaría erosionando la competitividad precio del sector externo y la protección para el sector sustituidor de importaciones.
A grandes rasgos, se podría decir que la política monetaria expansiva que aplicó el BCRA en 2004 / 2009 engrosó el balance de la autoridad monetaria.
Puntualmente, en esos años el activo y el pasivo del Central crecieron US$ 24,000 millones (+43%) y US$ 16.600 millones (+34%); respectivamente.
En este marco, el patrimonio neto del BCRA creció US$ 7.400 millones (+130%) en el período del año electoral.
Sin embargo, gran parte de este diferencial de crecimiento a favor de las reservas se debe a la depreciación del tipo de cambio, que licúa los pasivos monetarios y la deuda nominada en pesos del BCRA.
Dejando de lado la depreciación del tipo de cambio y su efecto "licuador" sobre el pasivo en pesos, se aprecia que si el tipo de cambio nominal se hubiese mantenido constante a lo largo de todo el período, el incremento del exceso de reservas por sobre la base monetaria sería muy inferior, pasando de US$ 2.000 millones a US$ 6.825 millones; es decir menos de la mitad que el que efectivamente se registró.
Sin embargo, la importancia de la depreciación del tipo de cambio se refleja en forma más fidedigna cuando se consideran las LEBACs y NOBACs.
Sin tener en cuenta la depreciación del tipo de cambio, el saldo negativo de la diferencia entre las reservas y la suma de la base monetaria y LEBACS / NOBACs se habría duplicado, pasando US$ -5.337 millones (2004) a US$ -11.467 millones (2009).
La depreciación del tipo de cambio nominal jugó un rol fundamental ya que sin ella, en lugar de mejorar, la relación entre reservas y pasivos monetarios y/o no monetarios del BCRA habría empeorado sostenidamente entre 2007 y 2009.
En este marco, se puede concluir que la depreciación del tipo de cambio nominal es un instrumento de política que el BCRA ha utilizado para mejorar la relación entre sus activos y pasivos.
2do., la depreciación del tipo de cambio, engrosando los resultados positivos y el patrimonio neto del Central, es imprescindible para generar utilidades que son transferidas al Tesoro Nacional y se aplican al financiamiento del gasto público corriente.
3ro., teniendo en cuenta que la actual política fiscal expansiva genera necesidades de financiamiento crecientes para el Tesoro Nacional y considerando que hay proyectos de ley que contemplan la posibilidad de aplicar reservas al pago de deuda y a financiamiento del gasto, sería necesario intensificar el deslizamiento del tipo de cambio nominal para mejorar la relación entre las reservas y el pasivo del BCRA, generando resultados positivos por diferencia de cambio que tiendan a mejorar el patrimonio neto de la autoridad monetaria.
Sin embargo, en el actual marco de suba en las expectativas de inflación y aceleración del ritmo del incremento del nivel general de precios no es posible depreciar el peso, porque el tipo de cambio nominal es el única ancla anti inflacionaria que le queda al modelo.
En este marco, sin poder depreciar el tipo de cambio nominal y utilizando reservas para pagar deuda y financiar gasto corriente, sería esperable que la relación entre los activos y pasivos del BCRA se deteriorara en 2010 y 2011.
De hecho, los números observados en los primeros 9 meses de 2010, así como las estimaciones para el cierre de este año y las proyecciones 2011 avalan la anterior hipótesis.

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