Así como existen los defensores de esta medida los hay que están en contra, señalando que más allá de las molestias que trae el dinero en efectivo cuenta con la ventaja sobre las tarjetas en cuanto a la privacidad de los datos ya que el utilizar tarjetas para transacciones implica el robo de datos, como principal peligro.
Oposición
El profesor de Economía de la Escuela de Negocios de Londres Andrew Scott dice que, a pesar de que el dinero es un bulto molesto en los bolsillos, sin contar con el problema de encontrar cajeros automáticos que funcionen, el efectivo sobrevive, en parte, gracias a que mantiene nuestra privacidad.
"Su mayor ventaja, en una era electrónica, es que el dinero es anónimo y no nos dice nada respecto a dónde ha estado alguien", dice.
Par Strom, de la Fundación del Nuevo Bienestar, de Estocolmo, dice que la tendencia hacia una sociedad sin dinero de Suecia es preocupante precisamente por esta razón.
"Si es imposible pagar con dinero, también es imposible no dejar rastros electrónicos. Cuando se ensamblan las huellas electrónicas de lo que uno va comprando, éstas pueden contar nuestra historia completa. Esto es información muy delicada", asegura Strom. "Mucha gente no quiere este tipo de sociedad ultravigilada".
Bert Nilsson cree que Suecia necesitará de muchos años para deshacerse del efectivo.