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Al final, Raúl Castro permitió marchar a las Damas de Blanco

La gestión de la Iglesia Católica cubana logró que, tras la gran movilización del Partido Comunista del 01/05, se permitiera por fin a las opositoras Damas de Blanco realizar su concentración.

El sábado 01/05 el presidente cubano Raúl Castro encabezó en La Habana el desfile central por el Día Internacional de los Trabajadores, jornada en la que los cubanos repudiaron las campañas mediáticas de USA y el Parlamento europeo contra el gobierno comunista.
Por la Plaza de la Revolución José Martí, como en otras del país, incluyendo calles y avenidas, marcharon toda la masa clientelar que responde a Fidel y Raúl.
Muy interesante la opinión de Yoani Sánchez en su blog Generación Y:
Hoy me desperté con el ruido de los altavoces gritando consignas y el claxon de los ómnibus que devolvían a sus provincias a miles de participantes en la manifestación del primero de mayo. El desfile fue anunciado durante semanas por todos los medios oficiales como "una digna respuesta a la campaña mediática" contra el gobierno cubano. En los centros laborales todos tuvieron que poner por escrito su compromiso de asistir, de no ausentarse a la cita "con la Patria".
Muchos estudiantes de pre universitario y tecnológico durmieron ayer en las escuelas para ser llevados –muy temprano– a la Plaza de la Revolución, pues nada podía quedar al azar en esta congregación por el día de los trabajadores. Curiosamente, no se vieron pancartas pidiendo mejorías salariales o criticando las radicales reducciones de personal que se suceden por estos días.
Durante toda esta jornada, he estado evocando a Baby y Pablito, que en los años anteriores agitaban sus banderitas de papel en aquel enorme complejo arquitectónico donde los seres humanos nos vemos tan pequeños, tan anónimos. Recuerdo que iban con sus pulóveres rojos y antes de salir del barrio tocaban a las puertas para que nadie pudiera evadirse de sus responsabilidades con la Revolución.
Fue precisamente en la sala de su casa donde se puso aquel libro que 8.013.966 cubanos tuvieron que firmar para hacer el socialismo irreversible*. Los vendedores ilegales evitaban llamar a su puerta y los vecinos –al hablar de este matrimonio– se daban un toque con los dedos índices y del medio sobre el hombro, señal que indica en Cuba que alguien pertenece a las filas militares o al Ministerio del Interior.
Hace apenas unos meses, nos enteramos que la activa pareja emigraba hacia Estados Unidos pues se había ganado un cupo en la lotería de visas de ese país. Ella entregó el cargo de vigilancia que tenía en el CDR y él se libró del carnet del Partido Comunista en una reunión donde todos se quedaron boquiabiertos ante la noticia de la partida. Comenzaron a comprar públicamente leche y huevos en el mercado negro y unos días antes de partir regalaron parte de su ropa, incluyendo aquellos atuendos de colores intensos con que desfilaban.
Subieron al avión y dejaron atrás una piel –o una máscara– que habían llevado encima largos años, pues desde Hialeah ahora siguen a la blogósfera alternativa cubana, están alarmados por lo que le ocurre a las Damas de Blanco y ya no hablan con veneración –sino con irritación– de nuestros gobernantes.
Su incondicionalidad ideológica fue tan breve como el color de las banderitas de papel que quedan en el suelo de la plaza y sobre las que cae el empecinado aguacero del primer día de mayo.
En junio de 2002 el gobierno cubano hizo firmar a la población –violando todos los requisitos que las leyes establecen para hacer un referéndum– una modificación constitucional que convertía en irreversible el sistema socialista. El argot popular y académico la llamó "la momificación constitucional".

Ahora el reporte de Anne-Marie Garcia sobre lo ocurrido después de esa movilización:

Cuba permitió el domingo que las "Damas de Blanco" realizarán su tradicional protesta dominical tras un acuerdo negociado por el cardenal cubano Jaime Ortega con las autoridades de la isla y puso fin así a tres semanas de prohición.
Tras celebrar la misa en la iglesia Santa Rita, en el barrio capitalino de Miramar, Ortega explicó a la prensa que después de una semana como "intermediario" entre las "Damas de Blanco" y el gobierno cubano "me encuentro aquí un poco como garante de que ellas lo van a hacer como habitualmente" lo hicieron durante siete años.
Trece de las integrantes del grupo disidente, con una gladiolo rosado en la mano, caminaron silenciosamente alrededor de un kilómetro por la Quinta Avenida, una de las principales arterias de la capital cubana. Al terminar se ubicaron frente a la iglesia y tomándose de las manos gritaron varias veces "Libertad".

El grupo integrado por esposas y madres de algunos de los 75 disidentes encarcelados tras una redada contra opositores en el 2003, realizaron la caminata durante siete años pero desde marzo pasado agentes de la seguridad cubana les informaron que debían pedir permiso para seguir haciéndolo.
Los tres últimos fin de semana fueron hostigadas e impedidas de realizar la protesta por simpatizantes del gobierno.
"Para nosotras es una pequeña victoria. Nos sentimos satisfechas a medias, no plenamente, porque no tenemos que pedir permiso y vamos a continuar marchando. Pero la mayor satisfacción será cuando nuestros familiares estén en libertad" expresó, Laura Pollán, una de las mujeres del grupo en conversación con la prensa después de la caminata.
Berta Soler, otra de las Damas de Blanco, comentó: "hay algo muy importante y es que el gobierno ha empezado a escuchar y a responder sin violencia, a través del cardenal. Somos mujeres pacificas que pedimos, no retamos, no imponemos, no queremos confrontación, queremos que nos escuchen y respondan como personas civilizadas".
El cardenal no vio una "flexibilización" en el gesto del gobierno cubano, sin embargo recalcó "objetivamente lo que hay es un paso distinto, un modo un poco novedoso de actuar, antes (a estas gestiones, el gobierno) había respondido por el silencio y (ahora) hubo una respuesta".
El prelado comentó que "es muy comprensible y muy humano que estas mujeres luchen por la liberación de sus esposos o familiares, ante cualquier causa que sea. Creo que son personas que por ese sentido merecen un respeto, una consideración especial".
El gobierno cubano considera que se lleva a cabo en los últimos meses una campaña mediática orquestada por Estados Unidos y la Unión Europea, con el fin de desprestigiar a la revolución que encabezaron hace 50 años el líder histórico Fidel Castro y su hermano menor, Raúl, actual presidente.
La muerte en febrero del disidente Orlando Zapata después de una huelga de hambre que había iniciado en diciembre para denunciar las condiciones de su encarcelamiento, desató condenas a nivel internacional.
Después, otro opositor del gobierno comunista Guillermo Fariñas, se declaró en huelga de hambre para presionar por la liberación de un número de presos políticos. Fariñas es alimentado por vía artificial en un hospital para evitar que su salud se deteriore.
A estos casos se sumaron la prohibición y asedio que sufrieron las Damas de Blanco, que también atrajeron la atención de la prensa internacional.

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