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El debate 'energía vs. alimentos' vuelve a las 1ras planas en Europa

Un nuevo informe pone bajo la lupa la producción de combustibles elaborados en base a comestibles. El documento sostiene que los biocombustibles fomentan el hambre y no disminuyen las emisiones de gases contaminantes.

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). La puesta en marcha de legislaciones que apuntalan el uso de biocombustibles para diversificar la matriz energética genera controversias alrededor del mundo.
El eje del debate gira en torno a que al destinar mayor cantidad comestibles (soja, caña de azucar, etc) a la elaboración de combustibles de origen vegetal se está privando a millones de personas pobres a acceder al alimento.
El debate rebrotó en Europa a raíz de un informe titulado 'Comida o combustible: el impacto de los biocombustibles industriales en las personas y el hambre en el mundo' presentado por Ayuda en Acción y ActionAid. Según el documento, ha asta 100 millones de personas más podrían pasar hambre en el mundo como consecuencia de la apuesta de la Unión Europea (UE) por los biocombustibles.
La Unión Europea se ha fijado como objetivo que el 10% de los combustibles de transporte procedan de fuentes renovables para 2020.
Para alcanzar esta meta, los Estados miembros han centrado sus esfuerzos en el uso de biocombustibles industriales, fabricados a escala industrial a partir de cultivos agrícolas, incluidos los alimentos básicos como el maíz, el trigo, la caña de azúcar o aceites vegetales como el aceite de palma, soja y colza.
Ayuda en Acción y ActionAid estiman que para hacer frente a las necesidades que plantea la UE sería necesario destinar 17,5 millones de hectáreas a cultivos para biocombustibles, una cifra similar a más de la mitad del territorio de Italia.
"El uso de cultivos para conseguir combustible para coches aumenta el hambre y no sirve para ayudar a detener el cambio climático. La enorme expansión en el uso de biocombustibles industriales debe detenerse", apunta Tim Rice, autor del informe.
El informe calcula que en 2020 el consumo de biocombustibles en la UE será cuatro veces mayor que ahora y que dos terceras partes procederá de países en vías de desarrollo.
El precio de los alimentos con los que se fabrican los biocombustibles se disparará y hará muy complicado su acceso a los habitantes de estos países, como sucedió en México en 2006 con el precio del maíz.
ActionAid y Ayuda recuerdan que las grandes compañías están comprando terrenos a gran escala para producir biocombustibles.
"En todos los países en vías de desarrollo, las empresas de la UE ya han adquirido o están en negociaciones para adquirir al menos 5 millones de hectáreas", lo que provoca "escasez de alimentos para la población local y desplazada".
El informe advierte además que, A pesar de su buena prensa y de ser denominados como 'verdes', la mayoría de los biocombustibles industriales no ahorran emisiones de gases de efecto invernadero "si se comparan con los combustibles fósiles a los que reemplazan".
"El uso de cultivos para hacer combustible para coches aumenta el hambre y no sirve para ayudar a detener el cambio climático", asegura Rice, que aboga por reducir el consumo de energía y proponer objetivos e incentivos financieros para los biocombustibles sostenibles producidos a pequeña escala en la UE.

En la Argentina
A partir de este año la Argentina ingreso a su matriz energética a los biocombustibles para el uso vehícular. Las naftas deben ser mezcladas con un corte obligatorio de 5% de etanol (algo que ya se ve en las expendedoras del interior), mientras que el gasoil debe serlo con una igual proporción pero de biodiesel (se espera conseguirse a partir de marzo).
Hasta ahora en el país, el debate sobre el uso de los biocombustibles se desarrolla en torno en cuál será su responsabilidad en la escalada de los precios de los combustibles.
No obtante, el presidente de la Cámara Argentina de Biocombutibles (Carbio), Fernando Peláez, dio su visión respecto al debate 'Energía vs. Alimento' en una entrevista concedida en julio pasado a Urgente24:
"En la actualidad, en el abordaje de este tema hay mucha desinformación. La disponibilidad de materia prima para la producción de biodiesel se presenta erróneamente como un problema para el abastecimiento mundial de alimento, ya que se cree que la producción de cultivos energéticos –destinados a la producción de biocombustibles- compite con el espacio para cultivar alimentos. Estudios de la FAO demuestran que la presente demanda de materias primas agrícolas y agroindustriales para producir biocombustibles no supera el equivalente al 3% del total de la superficie mundial cultivada.
En el caso particular de la soja hay que considerar que el 80% de cada poroto es usado para el consumo humano y animal como harina de soja y pellets y sólo el 18% es utilizado para la producción de aceite necesaria para la producción de biodiesel.
En la Argentina, la producción de aceite es de aproximadamente 5 millones de toneladas y de esta se consumen solamente 1,5 millones para producir biodesel por cada unidad adicional de biodiesel requerida por el mercado, se generan 4 unidades de alimento para ganado y humanos.
El biodiesel tampoco es el responsable del aumento del precio en los alimentos. Las causas deben buscarse en factores externos a la producción de bioenergía: la inherente variabilidad de los cultivos, acentuada por el efecto de los cambios climáticos y por el creciente desbalance estructural entre demanda y oferta producida por la transición alimentaria en países como China e India (como ejemplo podemos indicar que  ha habido un aumento de más del 100% en el consumo de carne en China, desde 1995 hasta ahora y se necesitan más de 10 kg de granos para producir un kilo de carne).
La utilización de combustibles de aceites vegetales debe tomarse, más bien, como una respuesta a la necesidad de diversificar la matriz energética y de favorecer su independencia en relación al uso de combustibles fósiles importados".

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