4. El dólar carece de alternativas. Obras son amores que no buenas razones. Recientemente los países del Golfo habían contemplado la posibilidad de crear una suerte de moneda única para sus transacciones interiores como un paso más en su proceso de desintoxicación del dólar. El efecto Dubai dejará tal iniciativa severamente tocada. Pero es que, además, si algo ha probado el movimiento de la divisa norteamericana a finales de la semana pasada es que, en caso de tempestad, mudar al billete verde. Sigue siendo el refugio, el baluarte sobre el que gira el dinero fiduciario a nivel mundial. Y no hay alternativa previsible a corto. Más aún cuando soporta no sólo el peso de su propia economía sino también de la china. Los apocalípticos,
concentrados en este video, tendrán que esperar. Ni pierde de momento su condición ni el exceso de capacidad y apalancamiento amenazan con hiperinflación sino, más bien, todo lo contrario.
5. El primo de Zumosol bastante tiene con lo suyo. Resulta curioso como cada economía en dificultades tiene, casi sin excepción, su propio primo de Zumosol en el que confiar si las cosas vienen mal dadas. En el caso de Dubai, todo apuntaba a una Abu Dhabi que parece que no está muy por la labor de acudir al rescate sin condiciones de su compañero en los EAU (¿
para romper sus lazos con Irán?). Estados Unidos confía en la voluntad china de mantener en cartera sus activos financieros a la vez que recompone su demanda interna y trata de minorar su dependencia del mercado exterior. Los países de la zona euro tienen el ojo puesto en la fortaleza de una Alemania que tras el duro proceso de unificación sabe lo que es capear más de una década de dificultades. Cuidado, cuidado. En un entorno como el actual de crisis colectiva, cada uno en su casa y Dios en la de todos. Habrá que apretarse el cinturón sin esperar que venga nadie a aliviarnos la situación. Reino Unido ha sido el primero en comprenderlo… y sufrirlo.
6. Filtrar los mensajes. Hace ahora apenas tres semanas el principal responsable político económico de Dubai no dudó en calificar de bocazas a aquellos que cuestionaban la solvencia del Emirato. Miren en lo que se ha convertido su mensaje tranquilizador. Es fundamental plantearse por tanto junto al qué dicen, la superficie, el por qué lo dicen, la carga de profundidad que hay detrás. La industria financiera lucha por su supervivencia, ¿cuál creen que será por defecto su mensaje? La FED ha comprado más del 50% de la deuda pública emitida en Estados Unidos este año y el 85% de la hipotecaria; es, por tanto, el mayor acreedor de aquel país, ¿qué sesgo piensan que tendrá sobre su realidad económica? Y así sucesivamente. Los mercados los mueven los qués. Las estrategias se han de construir sabiendo interpretar los por qués.