Lo cierto es que el informe del FBI tira por la borda la teoría de la justicia cordobesa.
Di Santo imputó al hijo de la víctima de sospecha leve por abuso sexual gravemente ultrajante y homicidio calificado por el vínculo y al pintor. Vale decir que los peritos dijeron que Nora tuvo esa noche relaciones consentidas. También recordemos que cuando fue detenido el pintor que realizaba tareas en la casa, hubo una multitudinaria marcha para pedir por su libertad. Los vecinos de Río Cuarto estaban seguros de que se trataba de un "perejil".
Sin embargo el fiscal desechó el hecho de que en el expediente hay decenas de indicios que indican que Nora iba a encontrarse con alguien la madrugada en que fue asesinada, pero el fiscal del caso ni se asomó a ese camino. En rigor, dentro del country se hablaba de que esa persona era un poderoso hombre de Río Cuarto que por ahora está muy bien protegido. Otra de las versiones que circularon en torno a este caso tiene que ver con fiestas que organizaban en las casas del country en las que el sexo casual y el intercambio de parejas era moneda corriente.
Pero lo cierto es que más allá de las especulaciones, ahora, quien está en la mira es Marcelo Macarrón. Hagamos un poco de memoria: Aquel fin de semana cuando fue descubierto el cadáver de su esposa, el médico estaba en Punta del Este, donde había viajado para participar de un torneo de golf. Según la información oficial, el día que el viudo viajó a Uruguay, Dalmasso estaba con vida. Su hijo residía en la ciudad de Córdoba, donde cursaba la carrera de Derecho en la Universidad Católica. Su hija, Valentina, estaba de viaje en USA.
Ahora, Di Santo evaluará la información obtenida y tomará decisiones.
"El informe del FBI demuestra el fracaso de la teoría persecutoria del fiscal Di Santo en contra de Zárate. La prueba científica y testimonial demostró que no hubo ninguna participación de mi cliente en el homicidio de Dalmasso", afirmó el abogado Enrique Zabala, que defendió al pintor de la obra desde el primer momento en que quedó imputado.
El abogado penalista Marcelo Brito, que defiende al hijo de la víctima, afirmó: "Una vez más quedan al margen los coimputados en la causa porque no hay ningún elemento genético que vincule a Zárate ni a mi defendido".
Ahora, con un Macarrón con coartada y con un signo de interrogación en el nombre de la persona a quien pertenece la muestra de ADN que se halló en la escena del crimen -sería la misma que se llevó el celular de Dalmasso- todo indica que que Di Santa tendrá que volver a empezar.