Asimismo, el IIF negó en su carta que haya habido una vuelta a las prácticas del pasado, tal y como les ha acusado Obama.
Vinculación a ganancias
La institución acepta que la remuneración de los directivos de los bancos se vincule a las ganancias a largo plazo y que pueda pedirse su devolución si el desempeño de las empresas empeora, al tiempo que se opone a las bonificaciones garantizadas durante varios años, según dijo Yusuke Horiguchi, su economista jefe.
Actualmente la mayoría de las firmas premian a los operadores financieros por las ganancias a corto plazo, lo que fomenta la toma de riesgos excesivos, que pueden generar beneficios altos inmediatamente pero aumentan la vulnerabilidad de la empresa si el sentimiento del mercado cambia.
En la cumbre del G-20, el Consejo de Estabilidad Financiera, que reúne a bancos centrales del mundo, presentará una propuesta para la reforma del sistema de remuneración.
Francia es la principal impulsora de que se ponga un límite a las bonificaciones que reciben los ejecutivos del sector bancario, pero esa idea ha sido recibida fríamente por algunos otros países, particularmente Reino Unido y Estados Unidos.
En su carta, el IIF recomendó a los gobiernos no retirar "de forma prematura" las medidas de estímulo económico adoptadas para impedir que la recesión se convierta en una depresión.
Dallara señaló que el sistema financiero continúa "frágil", pues los títulos "tóxicos" que dieron origen a la crisis continúan en los sótanos de los bancos y la pila podría aumentar si empeora el mercado de los inmuebles comerciales en Estados Unidos, como algunos temen.
Aún así, el Instituto pidió a los gobiernos que elaboren desde ya estrategias para retirar las medidas de expansión fiscal y monetaria, con el objetivo de convencer a los inversores de que hay un plan de acción.
"En cierto momento, los mercados se comenzarán a preocupar de si los gobiernos no se toman en serio el déficit y la deuda", predijo Dallara.