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Para Ferrari, ahora, Alonso es un problema

Luca Cordero di Montezemolo querría anunciar en Monza su fichaje; las dudas sobre la recuperación de Felipe Massa impiden negociar el finiquito de Kimi Raikkonen

Hace ya casi 15 años que 'L'avocato' Agnelli, el gran patrón de Fiat ya fallecido, se presentó a los hombres de Ferrari con Michael Schumacher bajo el brazo. "Os he dado todos los medios y los ingenieros que pedíais. Ahora os traigo al mejor piloto del mundo. Ya no hay excusa para no ganar". Y ganaron carreras pronto, pero tardaron cinco años en alcanzar de nuevo títulos mundiales.
Luca Cordero di Montezemolo quisiera hacer lo mismo este año en Monza. El elegido no es otro que Fernando Alonso. Todo el paddock, incluidos los hombres de McLaren, están convencidos de que el asturiano será el jefe de filas de la 'Scuderia' en 2010.
El propio interesado, el domingo por la noche en 'El Larguero', afirmó riendo sobre su futuro: "¿El año que viene? Entramos en septiembre y ya es hora de saber dónde estaremos". Y ahí no dijo más.
Pero a diferencia de lo sucedido entonces con Schumacher , no está claro que todas las piezas tengan el mismo valor. Por entonces Jean Todt era el 'patrón deportivo' de Ferrari y Schumacher llegó con Ross Brawn y Rory Byrne bajo el brazo. Éstos dos hombres han sido los artífices técnicos de los Ferrari ganadores.
Ahora, el 'management' de la 'Scuderia' no parece del mismo vigor y este mismo año Stefano Dominicali, actual director, se ha visto obligado a efectuar importantes cambios: dejar a Luca Baldiserri en fábrica tras algunos errores tácticos y agradecer a John Iley, el jefe aerodinámico, los servicios prestados.
Pendientes de Massa
Es más, no acaba de comprenderse cómo Ferrari prolongó hasta final de 2010 los contratos de Kimi Raikkonen (el pasado año) y de Felipe Massa (en 2008) sabiendo que querían tener a Fernando, ya que ello significaba cerrar la puerta de momento al asturiano.
La necesidad en ambos casos de que Massa apoyara a Raikkonen (2008) en la batalla por el título de pilotos y viceversa el pasado año parece haber pesado mucho en estas decisiones junto a laindisponibilidad de Alonso para irse por el momento a Maranello. Quizás una cláusula que exigió McLaren para liberar al asturiano tras el primer año de contrato: que no fuera al equipo rival.
A Montezemolo le hubiera gustado acabar el puzzle en Monza. Pero no será posible y deberá contentarse con anunciar la entrada del Santander como patrocinador del equipo. No es tanto un problema de anunciar el fichaje de Fernando por problemas de esponsorización de éste como de revolver antes a quien de los dos pilotos sustituirá el español.
Si quedarse con Felipe Massa -la opción que parece gustar más al staff- o bien la de hacer honor al contrato con Kimi Raikkonen. Antes de romper el millonario contrato con el finés -cosa que éste admite como una posibilidad que no desea "pero que no depende de mí"- tienen que estar seguros de que Massa, convaleciente de su gravísimo accidente en Hungría, está plenamente recuperado.
Un mes de incógnitas
El brasileño evoluciona de forma favorable y rápida, y la lesión en el ojo también va por buen camino, habiendo recuperado ya el 95% de la visión. Nadie duda a estas alturas que Felipe estará recuperado plenamente para la vida normal. La incógnita es si lo estará para la alta competición.
Massa viajará a principio del próximo mes a Estados Unidos para ser visto por el médico Steve Olvey, un especialista en la medicina ligada al automovilismo y que fue el encargado de tratar a Christian Fittipaldi o Alessandro Zanardi, que perdió sus piernas en un accidente en Alemania en 2001.
Además, el de Ferrari será sometido a un TAC en su Brasil natal para verificar el estado de su lesión. "Le llevaré mis escáneres cerebrales y probablemente me someteré a más exámenes en el hospital de Miami", dijo el brasileño en un comunicado.
El reciente ejemplo de Michael Schumacher -las secuelas de su accidente de moto- que no ha podido tomar el relevo del brasileño por no estar recuperado de su fractura de cervicales en febrero está ahí. O el de Karl Wendlinger, que tras un gravísimo accidente en Mónaco en 1994 -coma varios días-, volvió para correr pero ya no era apto para la F-1.
La respuesta a estas incógnitas tardará un mes. Será entonces cuando Massa se suba a un kart, un vehículo pequeño pero de una gran exigencia física, y se podrá valorar si está listo para regresar a la F-1.
Felipe manda mensajes de que estará OK para volver en el G.P. de Brasil, aunque ello parece más un guiño de apoyo a los organizadores de la prueba que una posibilidad real. En estas circunstancias, romper con Raikkonen -con lo que conlleva, no menos de 20 millones de euros- ahora se antoja como algo aventurado porque ello haría que el mercado se posicionara rápidamente.
Romper con Massa parece más sencillo si, como se insinúa, el brasileño no tiene un contrato firme sino una opción. Pero mientras Felipe está muy ligado en cuerpo y alma a los componentes del equipo, muy pocos hombres de Ferrari lamentarían la marcha de Raikkonen. Sin embargo, los resultados de aquí a final de temporada pueden hacer variar la situación
  

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