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Todos contra el impuestazo tecnológico: Las mentiras de NewSan/Made in China

Fuerte movida en internet contra el impuestazo tecnológico para celulares y otros productos electrónicos. Hay un texto para enviar a los senadores nacionales manifestando el rechazo a dejar a la Argentina afuera de los avances tecnológicos:

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Generación A). Ayer se publicó en el Boletín Oficial las normativas para la fabricación de equipos electrónicos en Tierra del Fuego, como celulares y cámaras digitales.
Y los diarios La Nación y Cronista dieron cuenta de ello: básicamente lo que se estableció fue la ampliación de los procesos productivos que las empresas radicadas en la isla o a radicarse deberán cumplir.
Se supo, en ese marco, que NewSan, que produce en Tierra del Fuego artículos de la marca Sanyo, importará las partes correspondientes desde China para armar los equipos en la isla.
¿Cuál será el componente argentino del pretendido polo tecnológico que se pretende crear en el extremo sur del país?
Según lo indicado por la misma compañía, el "valor agregado" argentino serán las etiquetas, el manual de instrucciones, el código de barras, los autoadhesivos, y demás minucias de papelería.
La verdad, me perdí.
Si lo que se busca es crear un polo tecnológico en la isla pareciera que con fabricar productos de papelería no alcanza.
O dicho de otro modo, más que polo tecnológico parece un polo cartonero, con todo respeto.
Hay coincidencia generalizada de que es positivo para el país sustituir importaciones.
Ahora, si por esta actividad se entiende que la importación de productos se va a hacer desde la isla libre de impuestos y que allí el único valor adicional que se añadirá será papelería, ¿cuál es el beneficio?
¿Activar líneas de producción que estaban paradas? Bien, ¿y de qué conocimiento hablan entonces cuando desde el Gobierno hablan de la necesidad de crear conocimiento a partir de las nuevas tecnologías y de que eso será posible hacer desde la isla?
Hay acuerdo generalizado en que se deben sustituir importaciones y en que provincias en emergencia como Tierra del Fuego deben ser ayudadas. Pero estos son paliativos, no soluciones de largo plazo.
Nadie está proponiendo desarrollar tecnología en el sur. Sería mucho más interesante que en vez de intentar aplicar un impuesto interno a un celular que viene de Brasil o de México, para que lo importe Tierra del Fuego e ingrese por esa vía al continente sin ningún valor agregado localmente, se busque la manera de crear una industria de tercerización de servicios, de aplicaciones informáticas, de desarrollo web, que será mucho más beneficioso para la provincia, y para el país.
Con una buena ley de hardware o como se llame, y provincias prolijas que incentiven las inversiones seguramente se pueda crear una industria de integración de partes para la computación y la electrónica que tenga presencia en todo el país y que no castigue a unos en detrimento de otros.
Web 2.0
Internet se convirtió en el ámbito natural de protesta para pedir a los legisladores que rechacen el impuestazo a los productos tecnológicos y electrónicos.
Y, ahora, en particular a los celulares, que no fueron eximidos de ese gravamen la semana pasada cuando Diputados aprobó el proyecto para que estos artículos tributen impuestos internos -gravamen que sólo afecta a los productos suntuarios o de lujo- y a los monitores, que son un componente importante en el precio final de las computadoras de escritorio (cuyo 85% de sus ventas corresponden a equipos integrados en la Argentina, por firmas argentinas).
Lo cierto es que, desde el viernes a última hora, arrancó una movida muy fuerte para que el Senado dé marcha atrás con el proyecto, en particular con la aplicación de este impuesto a los teléfonos móviles, dispositivo que según cifras del INDEC es utilizado por el 100 por ciento de la población. Es decir, que se trata de productos masivos, que cruzan al grueso de los grupos socioeconómicos que habitan este país, los pobres y los ricos, para ser vulgar.
Una de las iniciativas arrancó por Facebook donde se creó el grupo ¡Mi celu no es un lujo! y que en el momento de escribir este artículo superaba los 400 integrantes. Y en la red social de microblogging, Twitter, se creó el espacio #noalimpuestazo con el mismo objetivo.
En paralelo, se abrieron dos blogs: uno de ellos, llamado No al impuestazo, y otro, Mi celu no es un lujo.
El primero, como se advierte, es general, abarca al grueso de los dispositivos tecnológicos que serán alcanzados con esta medida si el proyecto es finalmente aprobado por el Senado tal como salió de Diputados.
El segundo, en tanto, es particular hacia el segmento de la telefonía móvil, que se verá duramente afectado en caso de incrementarse los aranceles que ya pagan estos dispositivos cuando ingresan al país.
Hasta el Flickr, la red social donde se comparten fotografías de manera gratuita, al buscar "No al impuestazo" surgen un montón de imágenes alusivas al tema (vale la pena leer los comentarios, son muy divertidos). Y en YouTube también se encara algo en el mismo sentido, con la intención de lograr videos en cadena reclamando por lo mismo, tal como muestra el video con que arranca este artículo.
Pero no es lo único. También hay una movida que busca que los usuarios le envíen a los senadores un e-mail en el que les soliciten que no aprueben ese gravamen poniendo el acento en que, justamente, el celular no es un lujo. Y apelan a la conciencia ciudadana y a que, por la vía del reclamo, se hagan valer los derechos. Una movida que forma parte de un reclamo más importante por parte de esa entidad pero que, a mi entender, se encaró demasiado tarde.
Se pide, entonces, que en el asunto del mensaje se escriba Mi celular no es un LUJO. Y que en el cuerpo del mensaje se transcriba este texto, que copio a continuación:
Sr. Senador:
Como ciudadano argentino le escribo para hacerle saber que me opongo categóricamente al proyecto de Ley que impulsa el aumento de los impuestos a los bienes tecnológicos que van a discutir pronto en el Senado. Los celulares no son bienes de lujo sino que son herramientas que diariamente utilizamos todos para trabajar, estudiar, comunicarnos o simplemente divertirnos. Con todo respeto, quiero que sepa que siento vergüenza cuando veo que aquellos que tienen la responsabilidad de representarnos impulsen un proyecto como este, que ya fue aprobado por los diputados. Quiero un país en el que la tecnología sea para todos, no para unos pocos que puedan pagarla!
Señor senador, le solicito que no apoye este proyecto. Estaré siguiendo el tema, confiando en que al momento de votar, piense en todos los usuarios de tecnología, que no estamos en condiciones de seguir soportando aumentos. Lo saludo atentamente.
Y el envío se relice a los siguientes senadores:
jorge.banicevich@senado.gov.ar;
roberto.basualdo@senado.gov.ar;
fabio.biancalani@senado.gov.ar;
mariajose.bongiorno@senado.gov.ar;
adriana.bortolozzi@senado.gov.ar;
samuel.cabanchik@senado.gov.ar;
eric.calcagno@senado.gov.ar;
castillo@senado.gov.ar;
jcolazo@senado.gov.ar;
mcolombo@senado.gov.ar;
ana.corradi@senado.gov.ar; elena.corregido@senado.gov.ar;
mariarosa.diaz@senado.gov.ar;
escudero@senado.gov.ar;
maria.estenssoro@senado.gov.ar;
liliana.fellner@senado.gov.ar;
fernande@senado.gov.ar;
daniel.filmus@senado.gov.ar;
marcelo.fuentes@senado.gov.ar;
silvia.gallego@senado.gov.ar;
cesar.gioja@senado.gov.ar;
haide.giri@senado.gov.ar;
silvia.giusti@senado.gov.ar;
ruben.giustiniani@senado.gov.ar;
hilda.gonzalez@senado.gov.ar;
pedro.guastavino@senado.gov.ar;
guinle@senado.gov.ar;
ada.iturrez@senado.gov.ar;
jenefes@senado.gov.ar;
latorre@senado.gov.ar;
horacio.lores@senado.gov.ar;
ruben.marin@senado.gov.ar;
juan.marino@senado.gov.ar;
jose.martinez@senado.gov.ar;
alfredo.martinez@senado.gov.ar;
norberto.massoni@senado.gov.ar;
mayans@senado.gov.ar;
ada.maza@senado.gov.ar;
carlos.menem@senado.gov.ar;
miranda@senado.gov.ar;
morales@senado.gov.ar;
lnegre@senado.gov.ar;
roy.nikisch@senado.gov.ar;
sdora.osuna@senado.gov.ar;
jose.pampuro@senado.gov.ar;
nanci.parrilli@senado.gov.ar;
perceval@senado.gov.ar;
juan.perezalsina@senado.gov.ar;
daniel.persico@senado.gov.ar;
luis.petcoffnaidenoff@senado.gov.ar;
pichetto@senado.gov.ar;
delia.pinchetti@senado.gov.ar;
teresita.quintela@senado.gov.ar;
emilio.rached@senado.gov.ar;
reuteman@senado.gov.ar;
marina.riofrio@senado.gov.ar;
fabian.rios@senado.gov.ar;
adolfo.rodriguezsaa@senado.gov.ar;
juan.romero@senado.gov.ar;
carlos.rossi@senado.gov.ar;
ramon.saadi@senado.gov.ar;
carlos.salazar@senado.gov.ar;
maria.sanchez@senado.gov.ar;
ernesto.sanz@senado.gov.ar;
eduardo.torres@senado.gov.ar;
monica.troadello@senado.gov.ar;
roberto.urquia@senado.gov.ar;
arturo.vera@senado.gov.ar;
pablo.verani@senado.gov.ar;
luis.viana@senado.gov.ar;
elida.vigo@senado.gov.ar;
isabel.viudes@senado.gov.ar;
julio.cobos@senado.gov.ar
Aquí nos hacemos eco de este asunto porque considero que el teléfono celular no es un lujo ni mucho menos, como tampoco una cámara digital que hoy se utiliza en las compañías de seguros para realizar un peritaje y tampoco un GPS que, por ejemplo, en España es utilizado desde hace al menos tres años por los taxistas de las distintas ciudades para llevar más rápidamente a los pasajeros a su destino (experiencia que me tocó vivir personalmente y nadie me contó ni leí en un post).Insisto que, mientras otros países están bajando las barreras de entrada de los productos tecnológicos para que las empresas se vuelvan competitivas, acá se los sube.
Estoy de acuerdo con que se pretendan sustituir importaciones pero también hay que entender que en acá no estamos para producir todo lo que hay en el mundo, y que hay países que, a fuerza de políticas públicas de años, lideran determinados mercados y ya no hay manera de querer competirles de igual a igual.
Más allá de esta cuestión, las iniciativas en internet para que se frene este impuestazo tecnológico está en marcha. Y sólo hay que adherir a alguna de las movidas para internet hacer fuerza en el Congreso y obligarlos a replantear el asunto.
Después, se deberá buscar la manera de que estos legisladores estudien sobre la industria tecnológica para evitar futuras metidas de pata. Porque, en el medio de todo esto, no hay que olvidar que la presidenta Cristina Fernández dijo que iba a haber una Agenda Digital y que compraría laptops para los estudiantes de las escuelas técnicas.
No puede haber Agenda Digital si los productos tecnológicos se encaren como tampoco estudiantes con herramientas adecuadas para el aprendizaje que exige la Sociedad de la Información.

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