Cuidado: Enviudar o divorciarse perjudica la salud
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Las personas que han estado divorciadas en, al menos, una ocasión, sufren una peor salud durante gran parte de su vida. También influye el tiempo que pasa entre un matrimonio y otro, puesto que es proporcional: a más tiempo, mayores repercusiones negativas en la salud.
La gente separada o viuda tiene 20% más de posibilidades de sufrir enfermedades crónicas como diabetes, cáncer, o problemas cardiovasculares. Además, tienen una movilidad más limitada, al igual que las personas que nunca han pasado por el altar. Estos últimos padecen 13% más de síntomas depresivos que los casados.
Todos estos datos dependen, claro está, de lo placentero que sea el matrimonio, pues una relación marcada por la tirantez también debilita la salud.
'Journal of Health and Social Behavior' difundió varios resultados, que se suman a las diferentes investigaciones ya realizadas sobre la relación entre la longevidad y el estado civil.
Para llevar a cabo la investigación, se han analizado los antecedentes de más de 8.500 personas, de entre 50 y 60 años, y se ha estudiado la relación entre su vida sentimental y su historial médico.
Según le dijo Antoni Trilla, jefe del Servicio de Medicina Preventiva y Epidemiología del Hospital Clínic de Barcelona, al diario El País, de Madrid, había antecedentes que apuntaban a que "cierta estabilidad matrimonial contribuye a una mejor salud".
Además, añade que en los últimos años se han venido publicando estudios mucho más "contundentes" que refuerzan esta tesis.
Tal y como se explica en el artículo del 'Journal', volverse a casar tras un divorcio tampoco es la solución, puesto que la salud se ve perjudicada de todos modos, aunque retrasa la aparición de síntomas de enfermedades crónicas.
Además, en este caso no se suelen percibir indicios de depresión. Se han hallado evidencias de que los beneficios en la salud cuando alguien vuelve a pasar por la vicaría no son tan extensos como los que se dan en la primera boda.
Una de las autoras del estudio, Linda J. Waite, de la Universidad de Chicago (Illinois, USA), afirma que algunas enfermedades como la depresión suelen aparecer de manera rápida y contundente debido a cambios repentinos que se pueden producir en la vida de una persona.
De ahí, pues, que vayan asociadas frecuentemente a rupturas sentimentales. La diabetes, o las enfermedades del corazón, en cambio, van desarrollándose de manera lenta, durante un período sustancial de tiempo.
La viudez y el divorcio suelen ser siempre traumáticos y, por ello, asegura Trilla, acaban desembocando en procesos de estrés, lo cual deteriora inevitablemente la salud.
En el caso de ancianos que enviudan, afirma que se dan bastantes casos en los que el cónyuge que sobrevive se deteriora rápidamente, y en ocasiones se pierde el interés por seguir viviendo.
Otra de las razones que se dan para explicar este fenómeno es la situación de equilibrio que suele vivir la persona casada, tanto a nivel emocional, como social y financiero.
Pero ¿esta estabilidad es causa de una buena salud, o su consecuencia? Es lo que se pregunta el doctor Trilla, quien plantea la hipótesis inversa: que tener un nivel óptimo de salud haga tender a buscar una vida más estable.
No es la primera vez que se establecen vínculos entre la salud y la vida sentimental de las personas. En 1996, un estudio afirmaba que, al divorciarse, los hombres aumentaban sus posibilidades de morir, independientemente de cual fuera la causa de la ruptura de su matrimonio.
En cuanto a la salud mental, en 2000, otra publicación sostuvo que las personas viudas o divorciadas, generalmente, presentan una peor salud mental que las que siguen casadas.
Otra investigación trató la relación con la duración de los matrimonios y concluyó que influía incluso más que la edad, cuando se trataba de relaciones largas que terminaban.
