Trabas a las importaciones: El desabastecimiento y la furia que provoca el Gobierno
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24).- Hace varios meses ya, en abril, el titular de Fiat, Critiano Ratazzi tiró la primera piedra: "Mientras Brasil demanda autos, acá estamos lidiando para poder importar algo tan básico como son los tornillos y los bulones". Enseguida cosechó críticas, inclusive, de algunos colegas suyos en la Unión Industrial Argentina (UIA).
Hoy, el grado de apertura de la economía argentina genera un intenso debate en el empresariado en sus tres ramas centrales: industria, comercio y servicios. Mientras algunos expresan su satisfacción por el freno a las importaciones, otros advierten sobre las consecuencias que dejarán esas acciones en el futuro de las fábricas, en especial por el retraso tecnológico que esto implica.
En el medio, empujada por los llamados "sectores sensibles" (con mano de obra intensiva) aparece la controvertida relación con Brasil, país que también cayó en la volteada de las licencias no automáticas que suponen largas demoras en la aprobación de las operaciones de importación, esperas no contempladas en el tratado de libre comercio, que es el Mercosur.
Ahora, la polémica está servida tanto dentro como fuera del país. Hace unos días, según el diario cordobés 'La Voz del Interior', la Cámara Argentina de la Máquina Herramienta (Carmahe), reclamó el levantamiento de las "barreras paraarancelarias" para la introducción de bienes de capital, sus partes y piezas.
Días después, Cadieel, la cámara nacional de los fabricantes de productos eléctricos y electrónicos, apoyó al Gobierno en su decisión de parar en la Aduana balastos, transformadores, grupos electrógenos, centrales telefónicas, fusibles, seccionadores, bornes y aisladores.
La misma actitud tuvieron las cámaras de Calzado, Cuero, Juguetes y de Indumentaria de Bebés y Niños. "El país que no defienda su mercado interno es el que aportará los desocupados en esta crisis", alertó Raúl Zylbersztein, de la Cámara de las Manufacturas del Cuero.
Para el ciudadano común, el efecto de esta medida ya puede observarse en algunas góndolas de supermercados o en comercios con una alta escala de importados en su oferta. El secretario de Comercio de la Nación, Guillermo Moreno, exige a las cadenas minoristas exportar un dólar por cada dólar que introducen en mercadería.
Con la misma línea argumental de Moreno, durante los últimos siete años China debería haber metido aquí productos por cada dólar que Argentina le vendió en soja y aceite. En ese período, nuestro país siempre obtuvo superávits escalofriantes en su relación con el gigante asiático.
Pero recién en 2008, producto de las malas políticas internas –en especial con el sector agroindustrial– y no de las preferencias de los consumidores por las baratijas chinas, la situación se dio vuelta. El año pasado, Argentina tuvo un déficit de US$540 millones con China.
A ello se añadió otro hecho más polémico aún: resoluciones que obligan a los importadores a pasar por el Ministerio de Producción para obtener un certificado que los habilite a ingresar esos productos. Los datos del mes pasado sobre la importación reflejan esa abrupta frenada.
Los rubros más afectados en términos interanuales son los de bienes intermedios, es decir, insumos para la producción de otros bienes, con un 43% de caída; piezas y accesorios para bienes de capital (37), bienes de consumo (19), según la consultora 'abeceb.com'.
Las consecuencias comienzan a estar a la vista. Grandes máquinas para la industria, neumáticos, insumos textiles, piezas para la fabricación de vehículos y diversos elementos para terminar los productos quedan trabados en los puertos, a la espera de que llegue el papelito con las firmas y los sellos oficiales.
Según publica hoy 'La Voz del Interior', distintas líneas de neumáticos para automóviles, utilitarios y vehículos de gran porte ya muestran visibles faltantes en los stocks, en particular cuando se trata de rodados de alta gama, en su mayoría importados, que traen gomas especiales de origen.
Alberto Ingelmo, titular de Ingelmo Neumáticos, una de las principales distribuidoras del centro del país, explicó que la resolución 26/2009 de la Secretaría de Industria de la Nación obliga a los importadores a obtener un certificado para cada operación de ingreso.
La obtención de estos certificados produce largas demoras en el cierre de las operaciones. El empresario comentó que la mayor parte de la mercadería faltante proviene de Brasil, en especial los neumáticos que se incluyen en los automóviles de alta gama, en camionetas 4x4 y también en vehículos de gran porte, como los colectivos de larga distancia.
"Sobre un stock de ocho mil neumáticos con el que nos manejábamos permanentemente para atender la demanda de Córdoba y del interior del país, hoy tenemos tres mil", detalló.
En el caso de Ingelmo, la marca más golpeada por los faltantes es Michelin. Otras fuentes del mercado explicaron que gran parte de esta mercadería no se puede reemplazar con marcas hechas en el país, como Fate, Pirelli y Firestone.
En primer lugar porque estas empresas no producen todas las líneas en falta y, en segundo término, por la misma preferencia del consumidor. "El cliente elige pagar más pero tener la marca que quiere en su auto", apuntó el informante.
Penalty, productor de ropa deportiva y de calzados, también se animó a ir de frente en el asunto. "El Gobierno argentino no cumplió su promesa y estamos con un serio problema de falta de mercadería", aseguró Alexandre Estefano, uno de sus altos ejecutivos. La marca había hecho un "canje": instalaba aquí una fábrica textil con una inversión de US$5,3 millones, a cambio de que le liberaran la importación de $200.000 pares de zapatillas.
Brasil está fuertemente molesto. "Ahogan la actividad comercial e industrial y deben ser temporarias", afirmaba Dadour Dadourian, presidente del Grupo Brasil, en el que se agrupan 50 empresas de rubros diversos.
El problema es que en el vecino país cada vez son más las voces que piden subir las barreras contra Argentina, destino de la mitad de las exportaciones. Si la sangre llega al río es algo que está por verse, pero por ahora la situación inquieta.
El tema se trata en la cumbre del Mercosur en Paraguay, la misma a la cual la Presidente Cristina de Kirchner llegó media hora tarde (como le es costumbre), esta vez, según la agencia 'Cadena3', con la excusa de que Jorge Taiana le había informado mal la hora.
Y aunque Brasil fue uno de los países que más cuestionó a la administración de Cristina en los últimos meses por demorar la aprobación de las licencias no automáticas hasta seis meses o más, esta vez, fueron Uruguay y Paraguay los que se plantaron públicamente y denunciaron al país.
Pero el gobierno argentino no se quedó atrás y le contestó severamente.
Las acusaciones fueron realizadas en la reunión ordinaria del Consejo del Mercado Común (CMC) desarrollada ayer en el marco de esta XXXVII Cumbre del Mercosur que se está llevando a cabo en Asunción. En efecto, el tema será uno de los puntos de la agenda bilateral entre Cristina y su par brasieño.
La guerra verbal fue iniciada por el canciller de Paraguay, Héctor Lacognata, quien abrió el encuentro con un discurso poco alentador para la continuidad del bloque regional. "Hoy el desencanto hacia el Mercosur se ha generalizado. Pareciera que nadie está confortable con el estado actual del proceso", consideró, según el diario 'El Cronista', el funcionario, quien agregó que "algo positiva hubiera dejado esta coyuntura de crisis económica mundial si hubiera encontrado al bloque fuerte y cohesionado en políticas macroeconómicas".
Lacognata aseveró que los países respondieron con "medidas proteccionistas unilaterales, sin coordinación alguna y con fuerte carácter restrictivo". "Como resultado, tenemos un aumento del descrédito del Mercosur", sostuvo, y remató: "Es triste que en coincidencia con este encuentro se estén desarrollando en nuestras fronteras aparatosos ejercicios de contención de nuestras mercancías".
El gobierno uruguayo aprovechó la exposición inicial de Paraguay para reforzar la posición crítica respecto de las barreras comerciales que viene manifestando desde las últimas cumbres. Con un tono de extrema dureza, el canciller Gonzalo Fernández manifestó que "existe un descrédito y un desencanto respecto del Mercosur". "El mercado no avanzó en cuestiones claves del proceso de integración y experimentó severas reversiones en el ámbito económico comercial y en el plano institucional, específicamente en lo que respecta a la seguridad jurídica. Hemos fracasado en el intento por eliminar las restricciones no arancelarias en el comercio intramercosur", afirmó González.
Si bien en su exposición pública el ministro no hizo referencia puntualmente a la Argentina, el gobierno de Cristina se dio por aludida y ello generó la posterior reacción del vicecanciller, Alfredo Chiaradía.
De todas maneras, Uruguay estaba haciendo referencia al país, ya que en una charla con periodistas luego del encuentro del CMC, el canciller manifestó claramente: "Las licencias argentinas perjudican más que las brasileñas. Las licencias no automáticas no deberían existir. Uruguay no tiene este tipo de medidas".
La respuesta de Chiaradía fue contundente. El diplomático justificó la aplicación de las licencias en el marco de la crisis y aseguró que fueron estas medidas las que permitieron garantizar la estabilidad económica. "La estabilidad interna de nuestros países es un valor muy importante para preservar el proceso de integración. Las medidas comerciales no son las que generan la crisis, sino al revés. Son impuestas por la crisis", enfatizó Chiaradía.
A principios de mes, Brasil amenazó con aplicar restricciones a importaciones argentinas y con presentar una queja formal ante la Organización Mundial del Comercio (OMC).
Mientras tanto, fuentes del Ministerio de Producción, que conduce Débora Giorgi, reconocían que existen demoras en textiles, muebles, neumáticos, electrodomésticos, juguetes y calzado.
Brasil tuvo un déficit comercial con la Argentina de US$48 millones en el primer semestre de este año, el primero desde 2003.
