En tanto, la avería en la central de Fukushima es consecuencia del peor desastre natural que haya vivido el país asiático en los últimos 140 años.
Sobre esto fue enfático el director de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), Yukiya Amano. El titular del organismo dependiente de Naciones Unidas consideró además que "es muy poco probable que (lo de Fukushima) se convierta en algo como Chernobyl".
El japonés explicó que "hay muchas diferencias" con aquel suceso. "No es un accidente causado por el diseño, sino por un desastre natural más allá de la imaginación. Tampoco hay reacción en cadena porque los reactores se cerraron a tiempo. Y Chernobyl no tenía un blindaje primario de contención como es el caso de estos reactores", dijo Amano.
"Esto ha sido un accidente por un desastre natural sin precedentes, pero no resta fuerza al hecho de que necesitamos una fuente estable de energía como la atómica", afirmó el jefe del AIEA.
En cuanto a las consecuencias, Amano sostuvo que "las radiaciones emitidas son limitadas, pero los operarios tienen problemas para refrigerar los reactores. Lo más importante es estabilizar los reactores".
Los sistemas de enfriamiento de tres de los seis reactores de la central de Fukushima 1 están averiados y dos explosiones se produjeron en los reactores 1 y 3, debido a reacciones químicas y no nucleares. Los blindajes de contención han impedido hasta el momento, según las autoridades japonesas, que emanaran grandes cantidades de sustancias radiactivas al medio ambiente.
En cuanto a los efectos sobre la salud, Malcolm Crick, secretario del Comité Científico de Naciones Unidas sobre los Efectos de la Radiación Atómica, dijo que "por el momento éste no es un problema grave de salud pública".
"No será nada como Chernóbil. Allí el reactor estaba funcionando a máxima capacidad cuando explotó y no tenía ninguna contención", añadió el experto de la ONU en declaraciones a la agencia Reuters.
Como precaución, se ha evacuado a unas 140.000 personas de la zona cercana a Fukushima. Crick indicó que la fusión parcial de núcleo que se produjo en 1979 en la planta de Three Mile Island, en USA, un suceso considerado de mayor gravedad que el accidente japonés en una escala internacional- emitió bajas cantidades de radiación.
"Muchas personas pensaron que habían estado expuestas después de (el accidente) de Three Mile Island", señaló. "Los niveles de radiación fueron detectables pero en términos de salud humana no fue nada", añadió.