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Reutemann lidera en Santa Fe pero no despeja los interrogantes sobre Kirchner

Medio peronismo ya converge hacia Carlos Reutemann mientras persisten los interrogantes acerca de cuál es la posición del santafecino acerca de los Kirchner, tema clave en los días que vendrán. Él insiste en que hay que esperar a que se abran las urnas para definir un discurso, precaución que provoca comentarios. Pero el peronismo no tiene opciones, almenos por ahora. ¿Y el socialismo santafecino dejará pasar su oportunidad?

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Carlos Reutemann no es antikirchnerista. Pero tampoco lo es Jorge Busti. Ni Juan Carlos Schiaretti (de lo contrario Luis Juez no hubiese roto lanzas con la pareja presidencial).
Reutemann no es antikirchnerista pero, con escepción de Alberto Rodríguez Saá, quien siempre mantuvo su discurso crítico, ¿qué dirigente peronista de proyección nacional lo es?
El peronismo parece querer reconstruirse desde el neokirchnerismo, no desde el antikirchnerismo. La cuestión es si la ola popular antikirchnerista se agotará el día del comicio o se mantendrá, condicionando esas opciones que pretende construir el peronismo para seguir gobernando sin mayores contratiempos.
Aqui algunos recortes dominicales:
Mauricio Maronna, en La Capital, de Rosario, Santa Fe:
"Lo único que por estos días acelera el pulso de la dirigencia política es la campaña electoral. Así lo quiso Néstor Kirchner al ordenar el adelanto del calendario y así lo aceptó la oposición que, en sus diversas variantes, busca el modo de impedir que la provincia de Buenos Aires sea la gran electora a la hora de contar los votos.
En Santa Fe, el socialismo se apuró a designar sus candidatos a diputado nacional, llevando a Alicia Siciliani seguramente como número 2 de un dirigente radical, partido que vuelve a enmarañarse en sus clásicas internas interminables.
Ayer, Carlos Reutemann estaba feliz de comprobar que los encuestadores nacionales coinciden en otorgarle un amplio margen sobre su rival para la senaduría, Rubén Giustiniani. La declaración de Hermes Binner adelantando que se involucrará en la campaña de Giustiniani levantó el ánimo del postulante, que día a día endurece su discurso contra el Lole.
Reutemann empieza a puntear lo que será la nómina de candidatos para la Cámara baja, en medio de un mar de especulaciones y nombres tirados al azar.
Más allá de los rumores de pasillo, está ya casi decidido que el ex ministro de Educación Daniel Germano forme parte de la nómina en una posición de privilegio.
Este diario pudo saber que le fue ofrecida una candidatura a Alberto Paduan, presidente del Consejo Regional Económico del Norte Santafesino, pero el empresario la rechazó.
"Vamos a estar hasta el último minuto repasando nombres. Hay cerca de 500 que quieren ser diputados, pero entran 4 ó 5", dijo Reutemann ayer, pese a que se daba como seguro que Celia Arena (colaboradora del santafesino en el Senado), un dirigente obeidista y Carlos Carranza formarían parte de la misma.
El Lole no descartó estos nombres pero, fiel a su estilo, terminará de pulir la lista sobre el último minuto del 9 de mayo, fecha de cierre.
Quienes estuvieron cerca de él en las últimas horas lo escucharon decir que no "hay lugar" para dirigentes que "estén de punta con Kirchner", abonando la teoría de quienes consideran que en el fondo de la historia el senador y el santacruceño no desean romper lanzas.
"Tengo que tener mucho cuidado, habrá operaciones de todos lados. ¿Si tengo que dormir con un ojo abierto? No, con los dos...", ironizó el ex gobernador.
Aunque muchos daban como segura la candidatura del intendente de Armstrong, Fernando Fischer, desde el reutemismo consideran que es una pieza "demasiado enfrentada" a la Casa Rosada.
Reutemann también descartó ayer a La Capital que el presidente de la Federación Agraria Argentina, Eduardo Buzzi, forme parte del equipo, aduciendo que los propios titulares de las entidades del agro se autoexcluyen para los futuros comicios.
Dirigentes justicialistas disconformes con los nombres que trascendieron sindican en cambio que forma parte "de la estrategia de no molestar a Kirchner".
Mientras, el socialismo eligió a Alicia Siciliani, encuadrada en el binnerismo, relegando a la eficiente Silvia Augsburger, quien ficha con Giustiniani. (...)"

Pablo Feldman en el suplemento Rosario/12:
"El socialista Rubén Giustiniani picó en punta y empapeló Rosario con afiches que anuncian su candidatura, advierten que Santa Fe ya cambió, y exhiben un notorio manejo del "photoshop" que lo muestra más joven y radiante que el día en que se graduó de ingeniero.
Más allá de estos detalles, menores por cierto, el presidente del PS que va por su reelección en la Cámara alta de la Nación, deberá hacer bastante más que buenos afiches si quiere derrotar a Carlos Reutemann en el "mano a mano" que se ha planteado en los hechos y que en alguna medida enmascara la pelea de fondo Reutemann/Binner que tarde o temprano tendrá que darse en el escenario provincial o en uno más amplio y trascendente en el futuro.
Sólo una derrota del Lole a manos de "Pechito" -apodo del dirigente socialista que se remonta a sus años de estudiante- evitaría un choque con Binner que seguramente sería saludable para el futuro de Santa Fe. No por verificar quién es el que más votos tiene, sino por definir un proyecto político que tuvo en Reutemann 8 años como muestra, y que en el primero de Binner ya se pueden advertir importantes diferencias. Esto más allá de los aciertos y defectos de ambas gestiones, refiere fundamentalmente a los objetivos y al manejo de la cosa pública.
Sin perder de vista el contexto que les ha tocado a uno y otro, y pasando por alto el ditirambo del Lole ("si Lula es de izquierda, yo soy de izquierda") no hace falta esforzarse demasiado para advertir que la salud pública y la educación -dos áreas vitales para cualquier gobierno- muestran posiciones antitéticas. Lo mismo con los servicios y empresas del Estado, o el concepto de seguridad pública y control social. Sobre esos ejes debería girar la campaña y salir del pantano de las inundaciones y de la represión del 19 y 20 de diciembre, que en definitiva no fueron otra cosa que la consecuencia de lo antedicho y que debería ser el centro del debate.
Y no sólo para definir quiénes serán los representantes de Santa Fe en el desnaturalizado Senado de la Nación, donde los intereses de la provincia se subordinan a la disciplina partidaria o a los intereses sectoriales. Porque recién a partir de la discusión por la 125 y las retenciones algunos legisladores se "despertaron" y votaron fuera del oficialismo tras un lustro de levantar la mano a la voz de "aura" cuando se votaban superpoderes, impuestos, coparticipación u otra serie de proyectos que no defendían el federalismo como se promete ahora sostenerlo "a capa y espada".
Es importante adelantar el debate sobre todo porque tanto Reutemann como Binner tienen aspiraciones presidenciales, en el caso del ex-piloto de fórmula uno ya las hizo públicas, el gobernador, prudentemente, prefiere mantenerlas en reserva hasta que sea el momento. La pertenencia al peronismo -cosa que el Lole se ha ocupado de sostener- le asigna al Senador un adicional que según sea el momento suma o resta.
A nivel provincial las encuestas por partidos dan al PJ muy lejos detrás del PS, pero cuando se pregunta por candidatos el Lole toma la delantera a pesar del peronismo. ¿Cuál es la explicación? Podría ensayarse más de una respuesta; la que más se aproxima al criterio de este cronista es aquella que esbozó la pluma impar del Osvaldo Soriano en "No habrá mas pena ni olvido" cuando uno de sus personajes sostiene "yo nunca me metí en política, siempre fui peronista".
Reutemann es un "compañero" y a la vez seduce al votante antiperonista, y por "izquierda" como el quiere hacer creer. Y frente a esto, ¿qué harán los socialistas?. ¿Disputar el voto en ese terreno, donde el Lole demostró su 'pragmatismo' para ser menemista diez años, Kirchnerista cinco, y reutemista todo el tiempo? (...)".

Eduardo van der Kooy en el diario porteño Clarín:
"(...) El distrito porteño no tiene para los Kirchner la trascendencia que atesora Santa Fe. Reutemann va construyendo desde allí una entente que incluye a Córdoba y Entre Ríos. Juan Schiaretti se ha encolumnado con el ex gobernador y Jorge Busti mantiene largas charlas con él. Han llegado señales del salteño Juan Manuel Urtubey y se sabe de encuentros reservados de Reutemann con José Alperovich. El mandatario de Tucumán fue hasta hace poco un entusiasta defensor de los Kirchner.
Reutemann sigue siendo el hombre misterioso y parco que fue siempre. Pero desde el conflicto con el campo viene trasuntando una voluntad política hasta ahora desconocida. El peronismo del interior siempre lo observó con buenos ojos pero también con el desconcierto que provocaban sus fugas y sus silencios.
El peronismo ha tomado nota del nacimiento de aquella entente que representa algo más que la aspiración de sectores del peronismo de comenzar a despejar el horizonte para el 2011. Santa Fe, Córdoba y Entre Ríos representan también un poder económico y la mejor síntesis del largo conflicto -el del campo- que ha jaqueado a los Kirchner.
Scioli tiene muy buena relación con Reutemann, pero sus destinos políticos parecen ahora llamados a no converger. El gobernador de Buenos Aires ha hecho una apuesta de riesgo al aceptar la candidatura testimonial en nombre de Kirchner. Si aquella apuesta saliera bien aspiraría a convertirse en presidenciable, el mismo objetivo que persigue el senador por Santa Fe.
¿Cuál sería una apuesta exitosa? "Ganar Buenos Aires con un piso de 5 puntos de diferencia", opina uno de sus asesores. "En ese caso no habría discusión", sostiene. Siempre podría haberla estando de por medio la ambición de Kirchner. Pero también existe un plan alternativo: "Si el triunfo fuera muy apretado, tal vez Scioli iría por la reelección en la Provincia", sinceró aquel mismo portavoz.
¿Atenderá Kirchner aquel polo peronista con eje en Santa Fé? ¿Lo tendrá en cuenta para conducir el proceso hasta el 2011? ¿Aceptará la incidencia de Scioli en caso de triunfar en Buenos Aires? (...)".

Joaquín Morales Solá en el diario porteño La Nación:
"(...) Kirchner tiene problemas de liderazgo, sin duda. Ni Aníbal Ibarra ni Jorge Telerman ni Rafael Bielsa le aceptan ser candidatos ultrakirchneristas de la Capital. Tampoco Alberto Fernández. Si Jesucristo fuera aquí candidato por Kirchner, la Capital se volvería atea, dice, socarrón, un ministro de Kirchner. El ex presidente sigue reclamando sumisión total. Se enojó hasta con Alberto Fernández, porque éste informó que no estaba de acuerdo con el catastrofismo de su ex jefe, aunque moderó sus críticas diciendo que la reproducción de 2001 era imposible por la obra que hizo el propio Kirchner. Le echó al santo más incienso del que merece, pero no fue suficiente.
El cordobés Juan Schiaretti, ofendido por el puenteo que Kirchner le hizo con unos pocos intendentes peronistas de su provincia; el entrerriano Jorge Busti, decidido a conservar Entre Ríos, llena de ruralistas antikirchneristas, para el peronismo; los salteños Juan Urtubey y Juan Carlos Romero, increíblemente coincidentes; y hasta el tucumano José Alperovich, devoto kirchnerista de otrora, han encontrado una nueva meca: es Santa Fe y el santón que los atrae es Carlos Reutemann. Un movimiento subterráneo es perceptible en el peronismo, que comienza a girar hacia el líder peronista santafecino. ¿Pueden hacerlo? Kirchner no es Perón ni Olivos es Puerta de Hierro, dijo uno de ellos.
Busti es el encargado de pescar nuevos aliados, aquí y allá. Lo hace todos los días. Hasta Mario Das Neves, gobernador de Chubut, adelantó que estaba dispuesto a negociar una candidatura vicepresidencial si el candidato presidencial fuera Reutemann. Una franja importante de empresarios le golpeó también las puertas al senador santafecino. Reutemann los recibió con la misma frase con que recibe a todos: Déjenme contar los porotos después del 28 de junio. Paciencia, entonces.
Agustín Rossi le dijo que no a los operadores kirchneristas cuando le suplicaron que se bajara de la candidatura santafecina. Perdida toda posibilidad de acuerdo con Reutemann, el kirchnerismo necesita confundir con la candidatura del senador. La apariencia del imposible acuerdo vale tanto como el acuerdo. Rossi se plantó por primera vez en su existencia política. Puedo entregarle mi lealtad a Kirchner, pero no mi vida , despachó a los operadores y lo repitió varias veces en el Congreso. (...)".

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