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El dengue pasó de moda, ahora manda la Gripe Porcina

El estallido de la fiebre porcina en México (y su rápida propagación mediática) parece haber desatado una psicosis colectiva en los medios, que rapidamente dejaron de lado la epidemia de dengue en la Argentina y se concentraron en una lejana e intangible amenaza procedente de tierras aztecas. Poco más de 1500 casos de gripe porcina en el mundo bastaron para que decenas de miles de infectados de dengue en la Argentina practicamente dejaran de existir. La sospecha se extiende en Internet: ¿se trata de un rescate a la industria farmacéutica?

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24) - Basta con sentarse a mirar la noticias en cualquier canal de televisión (de aire o de cable) para notar su ausencia. O, mejor dicho, una presencia que ha logrado opacarlo: el dengue como epidemia ha dejado de ser preocupante para los medios en la Argentina y ahora todo es Gripe Porcina.
Con más de 10 mil casos en Chaco, otros nueve mil en Catamarca y cinco nuevos casos en la Capital Federal, el dengue resultó ser la estrella mediática de días atrás, aunque parece que sus días en la tele están llegando a su fin luego de la aparición de la gripe de los cerdos.
Es que el tema del dengue se ha desgastado como tema de interés para los medios y la gente ya se atiborró de repelentes de mosquitos, secó cuanto charco de agua tenía cerca y en algunos municipios se fumigaron los mosquitos para la tranquilidad de los vecinos. En el interior, bien gracias.
En cambio, la aparición de la gripe porcina es una amenaza nueva y mucho más atractiva. Si bien sólo se han confirmado menos de 2 mil casos en todo el mundo y solo en seis países, el resto del planeta está hablando de este nuevo tipo de gripe que amenaza (según la OMS) con convertirse en pandemia.
Sin embargo, y aunque no hay que negar la importancia de este nuevo virus que ya se cobró la vida de más de 150 personas, parece existir una sobreactuación de los medios con respecto a la epidemia: diversos países salieron rapidamente a tomar medidas contra una enfermedad que logró copar las portadas de todos los diarios de un día para el otro como si realmente se tratara del fin del mundo.
En España especulan, sin practicamente ningún tipo de prueba, que podría haber 6 distritos con infectados, en Japón chequean la temperatura de quienes ingresan al país a través de los aeropuertos, distintos países de las más diversas latitudes salieron a confirmar que no tienen casos detectados (como si magicamente el virus hubiera podido expandirse al mundo de un día para el otro), en Suiza se desató el pánico en un tren cuando unos frascos que llevaban fiebre porcina estallaron en un tren liberando su contenidos... y la psicosis se propaga por todo el planeta.
De hecho, llegó a hablarse de un caso de un argentino infectado en México, y aunque fue desmentido rapidamente, el tema sirvió para cuestionar la capacidad de reacción del gobierno de los K ante una eventual epidemia de origen externo. Es decir, no siendo suficiente la ineficiencia de los K para paliar una epidemia en el intyerior del país (dengue), quedaría probada su inoperancia para contener enfermedades llegadas desde el exterior.
Y si bien la alerta es necesaria, la exageración y el pánico pueden ser contraproducentes. Sobre todo en medio de una crisis económica mundial que tiene a las grandes estructuras financieras al borde del colapso, si no han colapsado aún.
De golpe no sólo está siendo relegada la epidemia del dengue en la Argentina, sino que también la crisis financiera mundial ¿O será que ya se han encargado de todo y nuestra máxima preocupación ahora debe ser la gripe? Entretanto, los laboratorios se relamen con las futuras ventas de vacunas que hasta hace un año, con el "fracaso" de la gripe aviar, no podían colocarse en ningún lado.
De golpe, magia: las vacunas antes inservibles ahora sirven al rescate de farmacéuticas que estaban al borde de la quiebra en medio de la debacle económica mundial. Y que los grandes medios no dejen de hablar del tema aún cuando la situación no ha llegado a ser tan preocupante como quiere mostrarse resulta, cuanto menos, un poco sospechoso.

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