Cristina perderá la última chance en el G-20 al rechazar un borrador que le exige blanquear estadísticas y reservas
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24).- En la Cumbre del G-20, que se desarrollará en el sudeste londinense, las potencias del mundo discutirán cómo reencaminar o refundar el orden económico mundial. En ese marco, la oportunidad de asistencia que tiene Cristina de Kirchner puede calificarse de histórica.
Este encuentro enfrentó a Francia con Gran Bretaña, y a Alemania, con los dos; mostró a China desafiando el monopolio monetario de USA, puso en jaque la popularidad de Barack Obama y desnudó una crisis de liderazgo global casi tan severa como la que azota a la economía.
"La Argentina necesita un cambio de reglas financieras y tenemos que hacer lo posible para que las decisiones surjan de esta instancia del G-20, en la que por suerte los países emergentes tenemos voz y peso", dicen aquí. Cristina retomará su ya habitual denuncia a las potencias por provocar el derrumbe financiero y repetirá su reclamo de un cambio radical en los objetivos del FMI.
Es que lo que más preocupa a los Kirchner es la recuperación del crédito multilateral. Y en este punto, tiene como aliados a USA y Gran Bretaña, los dos grandes impulsores de una inyección masiva de fondos que barra la crisis por la vía de la demanda.
Sin embargo, la alemana Angela Merkel se opone a ese punto por temor a los efectos fiscales de un salvataje de ese tipo. En eso coincide con el francés Nicolas Sarkozy, que, además, amenazó con vaciar la cumbre si no se establecen reglas internacionales férreas para controlar los paraísos fiscales y los fondos de inversiones. El anfitrión Gordon Brown aún no depone su resistencia. Obama propugna que cada país gradúe sus barreras de control. En ese punto, la Argentina está con los que reclaman un mercado más regulado.
También es tema de discusión la política monetaria, sobre la cual se hizo sentir la China cuando propuso que el dólar dejara de ser la moneda del intercambio mundial. USA se abroqueló con la Unión Europea. La Argentina simpatizó con el plan chino, más aún desde el acuerdo anunciado por el titular del Banco Central, Martín Redrado.
En cuanto a Brasil, hay algunas posiciones comunes pero persisten también las severas diferencias respecto de la forma de encarar la política comercial. También tienen distintos intereses sobre el FMI: coinciden en la necesidad de aumentar el poder de decisión de los países emergentes en el organismo, pero Brasil no se entusiasma con el reclamo argentino de que los préstamos se otorguen sin un monitoreo previo de la economía del acreedor.
Afirman que desde Medio Oriente, Cristina dijo a un miembro de la comitiva que teme por un posible fracaso de la reunión. Si no hay un acuerdo concreto, adelantaron varios líderes, podría ser el último capítulo de la aventura del G-20 para dar una solución mundial a la crisis.
El G-20 se creó en 1999 y está integrado por los países del Grupo de los Ocho (G-8: Alemania, Canadá, USA, Francia, Reino Unido, Italia, Japón y Rusia), la Unión Europea (UE, como bloque), Arabia Saudí, Argentina, Australia, Brasil, China, Corea del Sur, India, Indonesia, México, Sudáfrica y Turquía. Todos ellos agrupan el 90% del PNB mundial, el 80% del comercio global y dos tercios de la población mundial.
Surgió como respuesta a la crisis financiera de finales de los noventa y para dar voz a los países emergentes. Aunque habitualmente ha funcionado como un foro de diálogo entre ministros de Economía y gobernadores de los bancos centrales de los países miembros, la importancia y gravedad de la crisis actual ha hecho que a la cita acudan Jefes de Estado y/o de Gobierno.
El diario español 'ABC', hace hoy un duro resúmen de este grupo: "En sus 10 años de existencia el G-20 ha buscado mejorar la coordinación en las políticas de crecimiento, la gestión de crisis financieras y la reducción de los abusos y actividades ilícitas en el sistema financiero. Y a tenor de la situación en la que nos encontramos no puede decirse que haya tenido mucho éxito.
La organización no cuenta con una secretaría permanente y su presidencia rota anualmente entre sus miembros en función de los grupos regionales. En 2009 integran la troika presidencial el Reino Unido (actual país presidente), Brasil (anterior presidente) y Corea del Sur (próximo presidente). En las reuniones, de carácter anual, también participan el presidente del Banco Mundial y el director del FMI. Además, habitualmente son invitados representantes de instituciones como el Foro de Estabilidad Financiera y expertos del sector privado.
Desde su nacimiento, el G-20 ha celebrado diez cumbres anuales y una extraordinaria, la que tuvo lugar precisamente en noviembre del año pasado en Washington, y a la que acudieron invitados tres países que no forman parte del G-20 (España, Holanda y la República Checa).
El presidente francés, Nicolas Sarkozy ofreció a España, tras las arduas gestiones diplomáticas, uno de sus dos puestos en la cumbre (como integrante del G-20 y presidente de turno de la UE). Asistieron a aquella cita el presidente Zapatero, el vicepresidente segundo Pedro Solbes y el secretario de Estado de Economía David Vegara. La cuarta silla de la que disponía la delegación española fue cedida a la República Checa, presidente de turno de la UE en el primer semestre de 2009. Además, el primer ministro de Holanda ocupó la silla que correspondía al ministro de Finanzas francés".
Ahora la grave situación por la que atraviesan todas las economías mundiales y la falta de liderazgo de instituciones como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial ha hecho que las esperanzas de todos los afectados por la crisis hayan sido depositadas en este grupo de 23 países.
Pero, ¿qué voz le quedaría a la Argentina si el debate pasara a otro foro o directamente se abandonara a las decisiones de las potencias industrializadas?
En efecto, según publica hoy 'Página/12', el gobierno argentino rechaza el borrador del documento de la cumbre que estaba redactado hasta ayer. Lo considera "lavado" y "sumamente insuficiente" como respuesta frente a la crisis internacional.
Funcionarios de la delegación que participará de ese encuentro desde esta noche en Londres revelaron que el capítulo referido al Fondo Monetario Internacional no responde, hasta el momento, a las expectativas argentinas.
"Podríamos volver al FMI sólo si no impone condicionalidades para la entrega de ayuda financiera, pero no creemos que lo haga. Volveríamos si nos pusieran como condición que usemos el dinero para construir escuelas, para desarrollar la obra pública y para afianzar el mercado interno. El FMI tiene una estructura y una burocracia que se retroalimentan y que si no cambian nos impiden volver", revelaron desde la comitiva argentina al diario.
Además, asegura que si las posiciones no se acercan y no se incluyen algunos puntos que el gobierno argentino juzga indispensables, en el plenario de la cumbre Cristina de Kirchner dejará expuesto en su discurso el rechazo al documento. "Se puede ser diplomático, no hace falta meterle los dedos en los ojos a nadie para decir las cosas que tenemos que decir", indicaron los funcionarios.
Claro que la voz Argentina en la cumbre, en pleno desorden económico mundial, no alterará los ánimos generales. Pero si es cierto que los Kirchner deberían tomar muy en serio su mínimo momento porque si no hay acuerdo, la discusión pasará a ámbitos en los cuales la Argentina no tendrá ni voz ni voto y, probablemente, ni siquiera oídos.
Pero ocurre también, según diario, casi voz oficial, que no existen muchas expectativas respecto de lo que pueda ocurrir con el FMI. Como mínimo los Kirchner aspiran a que se capitalice el organismo en US$250.000 millones y haya una emisión de Derechos Especiales de Giro (DEG) por otros 150.000 millones. Las cuotas de los países socios del Fondo están medidas en DEG, los cuales están constituidos por una canasta de monedas que incluye el dólar, el euro y el yen, entre las principales. Una ampliación de los DEG elevaría la cuota de la Argentina y de manera indirecta impactaría favorablemente sobre las reservas internacionales del Banco Central, que contabilizan las tenencias en DEG.
Así y todo, el mayor reclamo argentino es que terminen las condicionalidades del FMI para proveer ayuda financiera y eso no está incluido en el documento del G-20 que preacordaron las grandes potencias. La Presidenta insistirá con el punto en la cena de esta noche y en las reuniones de mañana.
En tanto, Brasil está satisfecho con las reformas que anunció el FMI en las últimas semanas y no levanta con el mismo ahínco que la Argentina la bandera de transformaciones más profundas. Probablemente, porque el país vecino no publica falsas estadísticas como las del INdEC, falsa contabilidad de las reservas como las del Banco Central argentino, entre otros.
En fin, los misterios que rondan la cumbre empezarán a develarse esta tarde: primero los presidentes serán recibidos por la reina Isabel II en el Palacio de Buckingham. De ahí, partirán a una cena tempranera en el 10 de Downing Street, la residencia del primer ministro. El gran debate será al día siguiente, en un modernísimo centro de convenciones inaugurado en los muelles del sudeste de la ciudad.
Mientras, en la comitiva argentina tienen otro motivo para rogar por la concordia: si el debate se recalienta y se extiende más de la cuenta, la Presidente tendrá que abandonar la cumbre y cruzar media ciudad para cumplir con su promesa de conmemorar en la residencia del embajador los 27 años del desembarco argentino en Malvinas.
