Ese plan se basa en el contagio de exitismo dentro y fuera de la alianza oficialista. Para conseguirlo se requiere adelantar la fecha de varias elecciones provinciales para lograr una cadena de triunfos que alimente el triunfalismo, inundar los medios oficialistas de encuestas que pongan a Cristina como ganadora absoluta, repartir recursos (en criollo comprar votos), seguir con la inauguración de obras (aunque estas ya hayan sido inauguradas) y convertir la imagen del Gobierno en la que permite a los argentinos vivir en una "Argentina feliz".
El trazado del plan es tan ambicioso que hasta se pretende reformar la Constitución Nacional para que en 2015 Cristina pueda aspirar a un 3er. mandato ya que ella es fuente de felicidad.
Si bien el propósito no es nuevo el plan de la “Argentina feliz” ya está en ejecución hace rato. La maquinaria publicitaria del gobierno se encargó de introducir en la sociedad el concepto de la felicidad configurando mentiras tan descaradas que exceden el marco de nuestras fronteras.
Entre los flagelos que más preocupan a los argentinos que han perdido el viejo silbido cuando caminaban por las calles otrora tranquilas del país, o la sonrisa que ha caído en desuso al igual que la convivencia armónica, se cuentan:
La inseguridad: que se cobra vidas a diario de personas de bien e inocentes que quedan a tiro de una delincuencia feroz. Además, de la destrucción en camino de policía al igual que se hizo de las fuerzas armadas por una cuestión ideológica, lo que convierte el tema en cada vez más preocupante.
La inflación: que pese a las mentiras del Indec y a los aprietes a los encuestadores privados está reconocida indirectamente por el gobierno en los aumentos salariales.
La corrupción: que sin límites involucra al gobierno y a sus principales figuras.
El desempleo o empleo informal: que somete a buena parte de la población a la marginación social.
La miseria: los informes privados hablan que desde 2007 hay 2 millones nuevos de pobres que se agregan a los existentes.
Pero la publicidad oficial hace tiempo viene inundando el Fútbol para Todos de eslóganes repetidos hasta el cansancio como “Si vos sos feliz, cada obra que inauguramos cumplió su objetivo”, la que ciertamente es un cachetazo a un pueblo adormecido ya su verdadera lectura debiera ser, “Si vos sos feliz cada mentira que te decimos cumplió su objetivo".
A lo que suman otras como el plan "Argentina con vos, siempre", presentado como de costumbre por Cristina Fernández.
Esta expresión acuñada permite apreciar que el Estado en el concepto de los K no es de los argentinos, sino de ellos que lo manejan. La expresión correcta debiera ser “Vos con Argentina, siempre”, qué es la Argentina sino los argentinos que la habitan.
La “Argentina feliz” no puede dejar de contemplar, seguramente, el programa "Milanesas para todos".
Al mencionado programa, la Presidente le puso su cuota de ama de casa al decir:
>"Me llegó una caja a Olivos. Las probé en familia y están buenísimas".
>"Chicas, las que no quieran cocinar, largan la milanesa en el sartén o en el horno. Está buenísima, yo comí".
De esa felicidad que va del brazo de Cristina, para suerte de los argentinos, también tienen su cuota de agradecimiento los chinos que en tiempos de Néstor, invirtieron en el país US$ 20.000 millones, a través del cual el fallecido Presidente se convirtió, según sus propias palabras, en “Gardel” y colocó su foto junto a la del general José de San Martín.
Ah, ¿cómo no lo invirtieron? Se da cuenta los chinos son desestabilizantes… no entienden el modelo progre.