El balcánico, campeón del Masters en 2008, no acababa de sentirse cómodo con la lente y pidió permiso para salir. Abandonó la cancha durante algo más de cinco minutos con la intención de solucionar sus problemas de visión.
Mientras, sin todavía rechistar, Nadal esperaba en su banco al regreso de su oponente, entre gritos de "qué bueno eres" y un gran apoyo desde las gradas, donde incluso se leyeron carteles en árabe dedicados al mallorquín y pancartas donde una jovencita le pedía "matrimonio" o "al menos, un beso" a Rafa.
A su vuelta, Djokovic tenía el servicio y demostró estar en plenas facultades: no dejó puntuar a Nadal en todo el juego. Los dos contrincantes siguieron luciéndose con sus servicios (siete aces de Djokovic y cinco de Nadal), pero la mayor emoción se había vivido antes de la interrupción, cuando el ganador había roto el servicio de su rival y éste se lo había devuelto.
La cancha central del O2 Arena londinense acogió una cruenta lucha desde el fondo, que rememoró la final del 13 de septiembre, en la Arthur Ashe. Djokovic ofreció una devolución muy dura y dio lugar a agresivos peloteos que pusieron la piel de gallina. La peor cara de Nadal fueron sus propios errores, que le impidieron una resolución más sencilla del primer set, al dejar escapar las buenas opciones que le brindaba el partido.
No obstante, de todo eso se repuso. Firmó su ventaja en el marcador, el contrincante seguía aquejado de las molestias en el ojo derecho, por lo que el tiempo transcurrido entre el fin del primer parcial y el arranque del segundo empezó a ser considerado excesivo.
Entonces sí, Nadal se dirigió a un responsable del torneo para protestar por los permisos concedidos a su adversario, al que incluso reconoció un especialista. Una vez se procedió a esa segunda parte, el mejor tenista del momento encontró menos dificultades. Le había costado en el inicio, pero al final consiguió sentirse cómodo y más relajado.
Si bien los dos jugadores registraron el mismo número de puntos ganadores (17), el desgaste de Djokovic se fue haciendo cada vez más notorio hasta cometer un total de 31 errores no forzados, en comparación con los escasos 15 de Nadal.
Aunque el acceso del balear a las semifinales de este torneo de "elegidos" no es todavía una garantía, esta segunda victoria -además, en dos sets- lo sitúa en una posición mucho más cómoda para afrontar su duelo contra Berdych.
Podrían darse aproximadamente una decena de situaciones distintas, pero incluso con una derrota ante el checo, el viernes, Nadal podría entrar en esa siguiente ronda de la competición, donde cayó en 2006 y 2007 ante el suizo Roger Federer.