Ecolatina le advierte a Kirchner: "El campo no tiene qué repartir"
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Ecolatina). A casi un año del inicio del conflicto entre el gobierno y el campo, los ánimos se han vuelto a caldear. El paro ya comenzó y su continuidad determinará la dinámica de los próximos meses. El problema es que hoy la economía no cuenta con el mismo margen que hace un año para sobrellevar otro conflicto.
El campo sufrió la peor sequía de las últimas décadas, generalizada a todas las regiones productivas, que implica una fuerte reducción de los rendimientos de todos los cultivos y pésimas condiciones para la ganadería y el tambo.
La producción de soja, trigo, maíz y girasol finalizará con 64,4 millones de tn, es decir, 24,8 millones de tn. menos que la campaña anterior. Esta es la peor caída desde 1970.
Sólo considerando la caída en las toneladas producidas de la campaña 2008/09 (efecto cantidad) la pérdida directa equivale a US$ 6.200 millones, es decir, 2,2 puntos del PBI.
Más aún, si adicionamos el reacomodamiento en los precios de estos cultivos desde julio de 2008 (efecto cantidad + efecto precio) la pérdida alcanzará los US$ 11.600 millones. Las exportaciones de los principales cultivos y subproductos, que representan un tercio de las divisas comerciales, se reducirán en US$ 8.000 millones en 2009.
La menor oferta de divisas agravará más la presión en un mercado de cambios signado por la constante salida de capitales privados y las necesidades de dólares del gobierno nacional.
La caída en las exportaciones implicará una merma de $ 5.400 millones en concepto de derechos de exportación. Así, las retenciones serán el componente de la recaudación nacional que más caerá este año (-22,9% i.a.) y explicarán gran parte de la desaceleración en los recursos del estado.
Las perspectivas de la próxima campaña serían favorables pues los costos se redujeron sensiblemente. El problema será como conseguir el financiamiento para la siembra (U$S 7.000 millones aprox.) dado que es necesario absorber las pérdidas de la campaña anterior y, en muchos casos, pasivos significativos en los balances del productor.
En síntesis, la sequía llega en el momento menos oportuno. El agro debe sobrellevar las pérdidas de la última campaña antes de sembrar la próxima y el ejecutivo nacional enfrenta un escenario de recaudación cada vez más anémica.
En tanto, las economías regionales ya sufren el parate del agro, la industria y la construcción. Un escenario complejo, sin duda, con posiciones cada vez más alejadas.
El 1er. shock del año
A casi un año del inicio del conflicto entre el gobierno y el sector agropecuario, los ánimos se han vuelto a caldear. Los reclamos del campo son más encendidos pues en esta oportunidad la mayoría de los productores enfrenta pérdidas por la sequía y por la caída de los precios internacionales.
El paro ya comenzó y su continuidad condicionará la dinámica de los próximos meses. El problema es que actualmente la economía no cuenta con el mismo margen que hace un año como para sobrellevar otro conflicto.
En el ámbito local hay freno de la actividad y del empleo, menores excedentes de divisas, expectativas deterioradas y erosión de los superávits gemelos.
El escenario internacional tampoco ayuda: los principales países están en recesión, hay contracción en la demanda global y los precios de las commodities volvieron a niveles mínimos. Peor aún, el escenario se sigue deteriorando y se teme a una segunda ola de problemas financieros.
Así, dado que el contexto es significativamente peor que hace un año, de reavivarse el conflicto los efectos serían mucho más severos.
Vale recordar que en 2008 la crisis agropecuaria socavó las expectativas de los agentes económicos y gatillo un agresiva dolarización de activos.
Asimismo, se desaprovecharon las cotizaciones récord de los precios de las commodities que se registraron en julio, cuando el sector agropecuario estaba en pleno conflicto y los mercados de exportación estaban casi cerrados.
La sequía es el 1er. shock negativo del año que erosiona a variables fundamentales: la dinámica de las economías regionales, el nivel de exportaciones, la oferta de dólares y la recaudación por derechos de exportación.
Los costos de la falta de lluvia
El inicio de la campaña agrícola 2008/09 se vio afectado por el derrumbe de los precios internacionales y la creciente incertidumbre que resultaron en una menor área sembrada de los principales cultivos (especialmente de trigo y maíz).
Para peor el campo sufrió la peor sequía de las últimas décadas, generalizada a todas las regiones productivas, que implica una fuerte reducción de los rendimientos de todos los cultivos y pésimas condiciones para la ganadería y el tambo.
Así, limitándonos a los principales cultivos del país -maíz, trigo, soja y girasol- se espera que la campaña 2008/09 finalice con una producción de 64,4 millones de tn., es decir, 24,8 millones de tn. menos que la campaña anterior. Esta es la peor caída desde 1970.
En particular, se estima que el maíz registrará la retracción más brusca. Por el contrario, las lluvias de los últimos días mejoraron las perspectivas para la soja –principalmente la de segunda ocupación- por lo que la producción se ubicaría en torno de las 40 millones de tn.
Sólo considerando la caída en las toneladas producidas de la campaña 2008/09 (efecto cantidad) la pérdida directa será equivalente a US$ 6.2001 millones, es decir, 2,2 puntos del PBI.
Más aún, si adicionamos el reacomodamiento en los precios de estos cultivos desde julio de 2008 (efecto cantidad + efecto precio) la pérdida alcanzará los US$ 11.6002 millones.
Esta pérdida, lógicamente, se derraman sobre el resto de los sectores económicos y tiene notorias implicancias en el saldo comercial, el mercado de cambios y la recaudación tributaria.
En este sentido, las exportaciones de los principales cultivos y subproductos, que representan un tercio de los ingresos de divisas comerciales, se reducirán en US$ 8.000 millones.
Esto debilitará fuertemente el saldo comercial que se ubicará en torno de US$ 6.000 millones en 2009. Asimismo, la menor oferta de divisas agravará aún más la presión en un mercado de cambios signado por la constante salida de capitales privados y las necesidades de dólares del gobierno nacional (US$ 7.668 millones en 2009).
Asimismo, la caída en las ventas al exterior implicará una merma de $ 5.400 millones en concepto de derechos de exportación.
Así, las retenciones serán el componente de la recaudación nacional que más caerá este año (-22,9% i.a.) y explicarán mayormente la fuerte desaceleración en los recursos del Estado.
Las provincias también verán reducidos sus ingresos ya que diversos impuestos locales dependen de la performance del sector agropecuario y de las actividades conexas.
Las perspectivas de la próxima campaña para los productores serían nuevamente favorables pues los costos se redujeron sensiblemente. El problema será como conseguir el financiamiento necesario para la siembra (U$S 7.000 millones aprox.), sin la posibilidad de reinvertir utilidades por las pérdidas actuales y en muchos casos con pasivos por saldar.
En síntesis, la sequía llega en el momento menos oportuno. El agro debe sobrellevar las pérdidas de la última campaña antes de sembrar la próxima y el Ejecutivo Nacional enfrenta un escenario de recaudación cada vez más anémica.
En tanto las economías regionales ya sufren el parate de las actividades más prolíficas de los últimos años: el agro, la industria y la construcción.
Por último, los gobiernos provinciales deben convivir con importantes mermas en los ingresos de sus principales tributos y menores transferencias de recursos desde la nación.
Un escenario complejo, sin duda, con posiciones cada vez más alejadas.
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(1) Pérdida valuada a Precio FOB (04/02): Precio al productor + retenciones - compensaciones + flete + gastos de exportación + prima de riesgo.
(2) Pérdida valuada a Precio FOB (promedio campaña 2007/08 y 2008/09).
