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Seguridad Informática vs. Seguridad Jurídica: Fibertel perdió en Tribunales (y es positivo)

El Estudio Millé infrigió una dura derrota el Estudio Durrieu en una causa muy importante para el universo informático local, en la que Fibertel acusó (mal) a ex empleados. Urgente24 le revela la trama secreta del caso que conmovió a la industria.

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). En 1999, en plena 'burbuja' de Internet Fibertel 'copaba' el mercado de contenido a través de su portal Dynamo, logrando acuerdos comerciales con muchos socios a quienes canjeaba diseño y conectividad por contenidos y publicidad.
Existía en ese momento una gerencia de contenidos comandada por Martín Moreyra, un ex Microsoft que estuvo a cargo en esta empresa del lanzamiento de Microsoft Explorer 4 en Latinoamérica, el primer gran paso de Microsoft en Internet allá por 1997. Dentro de esta área trabajaban más de 10 personas, entre diseñadores, programadores, editores y analistas.
Uno de los principales clientes de esta área fue Torneos y Competencias, quienes canjearon el desarrollo y mantenimiento del sitio www.tyc.com.ar por jugosas publicidades en estadios y un modelo de 'share-revenue' para las publicidades que se generaran.
Este modelo funcionaba pero, en 1999, Daniel Nofal y Pablo Saubidet, quienes comandaban Fibertel decidieron dejar la compañía, visionarios como pocos, y fundar iPlan.
En ese momento se hizo cargo Julio Hardy, personaje que llegaba desde una unidad de Techint y quien poco conocía del mercado de Internet, pero tenia planes concretos. Entre ellos focalizarse en el mercado de conectividad y dejar de lado contenidos que no eran negocio según su visión.
Con esta meta informada a los diferentes grupos de trabajo, la decadencia de Fibertel comenzó, a mediados de 1999 muchas personas fueron dejando la compañía, principalmente las gerencias, en pocos meses todas las gerencias de Fibertel quedaron vacías, algunas fueron llenadas con nuevo personal, otras directamente quedaron a su suerte.
Este fue el caso de Contenidos, que tras la salida de Martín Moreyra por diferencias con el nuevo Gerente General, comenzó a desarmarse, del equipo de mas de 10 personas que había a principios de 1999, en diciembre de 1999 solo quedaban 2, un diseñador grafico y un editor de contenido. Los desarrollos puntuales referentes a mantenimientos de los clientes se realizaban tercerizando en ex empleados las tareas, ya que no se contrataría nuevo personal.
Pero este esquema y contexto tenía un problema que crecía como un cáncer dentro de los sitios que mantenía con sus clientes, Falta de Mantenimiento. Sin técnicos especializados ni programadores los sitios más importantes: TyC, Dynamo y Cablevisión entre otros fallaban constantemente. Nadie parecía haber tenido en cuenta un pequeño detalle: Contratos.
Con TyC había un contrato por 4 años firmado en 1998 que comprometía a ambas partes a cumplir con el o someterse a penalidades económicas graves.
Hacia enero de 2000, en pleno Y2K, TyC reclamaba por la calidad del servicio que recibían, los problemas técnicos y la falta de personal idóneo para cubrir todas las tareas.
En enero solo quedaba el diseñador grafico al frente del área, que en otro momento con 10 personas no daba abasto, al frente de los problemas, y cada vez mas se convocaban a los ex empleados para que colaboren en la solución de los requerimientos de los clientes, ya a esa altura, furiosos.
Pero algo paso el 24 de enero del 2000 que trataría de cambiar el foco del problema, en Fibertel se inicio una investigación por supuestos ataques a los servidores que causarían los problemas técnicos que tanto molestaban a los clientes.
Esta investigación derivó en una denuncia ante Policía Federal por daños sobre los sistemas informáticos, a lo que sumaron una posible estafa por un grupo o banda organizada que intentaba lucrar generando problemas técnicos a la firma sobre sus sitios y los de sus clientes.
Esta denuncia derivo en una serie de allanamientos el 12 de Febrero del 2000 en los domicilios del diseñador gráfico, último empleado del área de Contenidos que quedaba, 2 de los programadores que hacían trabajos 'freelance' y el hermano del diseñador gráfico.
¿En qué se basaba Fibertel para hacer esta denuncia y promover estos allanamientos? En 2 puntos importantes:
> facturas por servicios que hicieron los dos programadores denunciados, y
> un registro de actividad en los servidores de acceso a Internet y los servidores de TyC propuestos por Fibertel.
Ahora vamos a las curiosidades: Los allanamientos fueron casi simultáneos en los domicilios de los 4 denunciados y en la oficina del hermano del diseñador.
Se secuestraron todas las computadoras que se encontraron, aunque en la orden de allanamiento decía claramente que solo se deberían secuestrar computadoras que contuvieran unos archivos denominados b1.asp y b2.asp.
En las únicas computadoras que dicen se encontraron estos archivos fue en una Macintosh del diseñador quien en ese momento estaba de vacaciones y el domicilio allanado estaba desocupado por este motivo, los testigos del allanamiento no comentaron nada y los técnicos que revisaban las máquinas en busca de evidencia no eran de la Policía Federal sino de Fibertel (sic).
En la otra máquina que se encontraban estos archivos era en los de la programadora que tenia toda una copia completa del sitio TyC por los trabajos que le habían encargado. En ninguna otra se encontró nada sospechoso, igual se decomisaron junto con CDs, Diskettes y material informático.
Al día siguiente de los allanamientos, el diario 'El Sol', de Quilmes (hoy reducto de Aníbal Fernández), informó que uno de los allanamientos, el de las oficinas del hermano del diseñador, había sido hecho en Bernal, y tituló en su tapa "Peligroso Hacker detenido en pleno acto delictivo por personal de la DDI de Quilmes en Bernal, en un Galpón de esta localidad se lo DETUVO en plena realización de actos de sabotaje y se encuentra detenido a disposición de las autoridades".
La DDI de Quilmes no podría detener un 'hacker' porque ignora qué es eso. Y no podría explicárselo la gente de 'El Sol' de Quilmes....
No solamente informaron esto sino que también dieron nombre y apellido del mismo, es curioso que este diario pertenecía en ese momento a el grupo que manejaba Cablevisión Sur, empresa cercana al grupo Cablevisión.
Ese día comenzó el proceso que llevo 7 años, Fibertel como querellante, presento una serie de documentaciones que incluían:
> Registros de Actividad de los servidores de FTP (Transferencia de Archivos), Navegación en el servidor de contenidos y de Acceso por Dial-Up a los servidores de Dynamo.
> Facturas presentadas por los denunciados (los dos programadores) por supuestas reparaciones de los daños durante los meses de noviembre, diciembre del 99 y enero del 2000.
> Impresiones de Pantalla de los daños hechos a los portales de TyC y Dynamo.
> Impresiones de email intercambiados entre uno de los programadores acusados y personal de Fibertel y TyC.
En la denuncia que presentaron ante la Policía Federal y la Fiscalia a cargo de la investigación informaron que:
> Los 4 denunciados conformaron un grupo de trabajo para, mediante ardides técnicos, dañar los portales de la compañía y sus clientes, borrando contenidos y notas de los mismos, y se ofrecían luego para repararlos.
> Que entre estos ardides habían plantado 'bombas lógicas' y dejado 'puertas abiertas' para colarse subrepticiamente en el momento que quisieran, y que contaban con contraseñas de máxima seguridad por haber sido ex empleados de la firma.
> Que los ataques comenzaron el 24 de enero del 2000 y cesaron el 9 de febrero de ese mismo año. Que los ataques provenían de los domicilios del Diseñador Gráfico y de la oficina de su hermano, según constataban las IPs de los registros informáticos presentados. Que los sitios de TyC y Dynamo después de cada ataque quedaban inutilizados hasta que alguien los arreglaba
> Que uno de los programadores denunciados, se había comunicado con TyC para ofrecerles sus servicios a través de un eMail, para reemplazar a Fibertel como empresa que brindara las soluciones.
Los 4 acusados fueron procesados por Daño y empezó un proceso que de un lado tenia a la parte acusadora patrocinada por el Estudio Durrieu, estudio más mediático que eficiente, que entre otros defendió a Domingo Cavallo y a Juan Carlos Blumberg.
Por el otro lado, 3 de los 4 acusados contrataron al Estudio Mille, especialistas en delitos informáticos, quienes representaban entre otros a Microsoft, Adobe y Software Legal.
La elección de estudios de abogados brindó un giro importante a la causa, ya que no era la denuncia de una gran empresa contra 4 supuestos jóvenes hackers, sino que se convirtió en una batalla legal en el ámbito informático, entre un estudio líder en el área y uno que lo intentaba ser.
En el año 2002 luego de muchos tramites, idas y vueltas y declaraciones, el primer juez que tomo la causa dicto la falta de mérito para los procesados, lo cual fue rechazado por la Cámara ese mismo año, cambiando la tipificación de 'daño informático' a 'estafa', dándole un vuelco a favor de Fibertel importante.
En 2006 el Tribunal Oral 24, a cargo de la causa, dispuso dar fecha de Juicio Oral para marzo de 2007 a fin de terminar de una vez con la causa. Las audiencias comenzaron el lunes 26, 4 días de audiencias, en los cuales cambio mucho la justicia, en lo que a delitos informáticos se refiere.
Luego de los 4 días de audiencias intensas donde se demostró la fragilidad de las pruebas y conceptos presentados, donde los testigos de la parte querellante pusieron en duda sus propios relatos llegaron los momentos de los alegatos donde cada una de las partes expuso sus conclusiones.
El abogado de la querella realizo un extenso alegato reafirmando los dichos de los testigos, la maliciosidad con que actuaron en forma de banda los imputados y el problema que habían causado, la acusación fue para 3 de los 4, el hermano del diseñador quien había sido acusado y procesado junto a los otros hacia siete años, según el criterio del abogado al tener en ese momento dudas luego de meditar sobre el tema, le parecía que carecía de los fundamentos para acusarlos y había definido levantar los cargos.
Para los demás pidió que se tuviera en cuenta el delito de tentativa de estafa, ya que de las audiencias surgieron dudas sobre el destino de las facturas y su correcta imputación, pero reafirmo que existió un daño agravado el cual debería ser punible de penas de 1 año de prisión.
El turno siguiente correspondió a la fiscalia, quien durante el debate participo activamente tratando de entender la maraña de términos técnicos y dudas que se hubieran planteado.
Con muy buen tino, optó por realizar una exposición de su análisis basado en la lógica, más que en cuestiones técnicas.
Su exposición tuvo varios puntos que observar: primero el tema de la acusación donde los imputados habían ido, según la querella, a ofrecer sus servicios luego de atacar, esto lo desestimo de plano ya que todos los testigos de la querella habían confirmado que tanto Fibertel como TyC habían solicitado ellos que los imputados trabajaran sobre los sitios, en este marco también consideró que, a diferencia de lo presentado en las denuncias, los imputados se habían ido de la empresa en buenos términos, en distintos espacios temporales y en todos los casos a mejores oportunidades, salvo el caso del diseñador grafico que había sido despedido luego de la denuncia.
Por último, que no se había presentado pruebas fehacientes sobre que se había dañado o borrado, solo pruebas que no hacían más que apuntar a los acusados, sin detallar en pruebas de los hechos.
Los siguientes en presentar sus alegatos fueron los abogados defensores que ahondaron en los detalles vertidos por la fiscalia, rechazando los cargos de la querella pero en el caso del abogado del diseñador, su hermano y la programadora, destaco que además de ser improcedente la acusación de tentativa de estafa, el daño agravado tal como lo había planteado el querellante no existía, dado que por la falta de legislación daño es solo aplicable a cosas que deben ser materiales, y los datos de informática no están en ese marco.
Señaló que, ante la falta de legislación, los acusados de este tipo de casos están sometidos al azar, ya que es a criterio del juez que tenga que decidir el resultado de la causa, sin contar con bases legales, ni legislación al respecto.
Este hecho, de no poder sostener esta acusación y los detalles en un documento publicado en el 2002 por un grupo de abogados, quienes prepararon un proyecto de ley, en donde se destaca el hecho de no poder dictar sentencia condenatoria en los casos de daño informático por la falta de leyes que lo tipifiquen, casualmente uno lo autores de este proyecto son Roberto Durrieu (h) y Justo Loprete, titular del estudio querellante de esta causa, y abogado querellante respectivamente.
Con esta base y documentación y tribunal dictó, casi inmediatamente, la absolución de los 4 acusados, en primer término al hermano del diseñador, quien al no tener acusación firme ni del abogado de la querella ni del fiscal por criterio del tribunal quedaba liberado de culpa y cargo, luego a los 3 acusados.
Durante 7 largos años la firma Fibertel sostuvo que había sido atacada, que habían borrado su información solo para cobrarles por repararla y luego quitarles al cliente, en este caso TyC.
Fueron 7 años de condena para los acusados, basados en una estructura que se despedazo en el momento de las audiencias.
Esto es muy grave por que no solo causó un daño gravísimo en las vidas de los acusados, si no que también socave la seguridad jurídica de miles de empresas quienes están vulnerados ahora a la falta de legislación respecto de la informática y sus delitos.
Es el momento que los legislador reaccionen, y convoquen a expertos y profesionales de informática y leyes y dicten de una vez por toda una ley que ampare a las empresas y particulares, que tipifique cada uno de los posibles daños, que establezca los procedimientos para su prueba, que le de valor, desestime o controle la información de auditoria que se va a usar para presentar en estos casos.
Y que, por sobre todo, proteja la libertad y derecho de inocentes que pueden ser, como en este caso, usados para tapar otros problemas.

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