Paños fríos al boom turístico del sur por la gran escasez de vuelos al sur
Horas de demora o bajísimas frecuencia de vuelos de cabotaje son una constante para quienes deciden volar al sur.
Dispuesta a subir lugares en la conquista entre los países más turísticos del mundo las inversiones en mejoras hoteleras y gastronómicas son una constante. Pero el sector, que bate records en visitas e ingresos –sumó US$ 3.500 millones por arribos del exterior según datos publicados por el diario El Cronista–, podría tener un freno.
Los vuelos de cabotaje continúan siendo escasos para atender la alta demanda y hacer redituable inversiones, sobre todo en el sur del país. De hecho según informa esta mañana en su portada digital el matutino, muchos son los ejecutivos hoteleros que están reviendo o suspendiendo inversiones hasta que se activen los vuelos a esos destinos turísticos.
Ese es el caso de Rafael Garfunkel, dueño de los porteños Meliá y Tryp, y con proyectos en Mendoza y Ushuaia. "Planeábamos comprar un hotel en El Calafate, pero al final decidimos no hacerlo, por la falta de vuelos", dice Garfunkel. "Nuestros socios extranjeros están preocupados, y varios ya no están interesados en invertir", agrega. "El Estado también pierde mucho dinero por eso, es preferible que queden asientos vacíos", explica Garfunkel.
El tema también preocupa al gigante grupo ecuatoriano Nobis, que planea aterrizar en el país junto a la cadena estadounidense Radisson. Ushuaia figura entre sus destinos potenciales, pero aún está pendiente de definición por el mismo temor de que no aterricen suficientes aviones.
Por su parte, Amerian prevé levantar tres cinco estrellas en El Calafate, Bariloche y Ushuaia, para armar paquetes de 14 días que incluyan esas ciudades y Buenos Aires. Para garantizar la ocupación hotelera, el empresario Martín Amengual, presidente de Amerian, prevé alquilar aviones.
A fines de 2005, el Gobierno realizó una audiencia para asignar más rutas de cabotaje. Entre las interesadas, hubo varias firmas nuevas, como la rosarina Sol y la salteña Andes, que ya están en el aire. Pero en Tierra del Fuego y Santa Cruz, donde sólo llegaba Aerolíneas Argentinas, LAN fue la única que sumó vuelos. Para cubrir esas rutas o aumentar frecuencias, las aéreas pedían alzas en tarifas, aduciendo que esos tramos no eran rentables. En 2006, el Gobierno firmó el decreto que otorgó esa suba y subsidios al combustible para esos destinos. Pero no hubo grandes cambios.
"Durante el verano, LAN viaja a Tierra del Fuego, con escala en Santa Cruz. Pero el 30 de marzo deja de volar. El mayor problema es el invierno", explica Hernán Quesada, presidente de la entidad que nuclea a las agencias de turismo fueguinas. En 2006, Aerolíneas redujo de 77 a 20 las frecuencias del verano al invierno. "En la temporada veraniega, la ocupación hotelera llega a 85%, pero baja a 20% con la baja temperatura por falta de vuelos, aunque llegan llenos", agrega el ejecutivo al diario.
Según él, LAN evalúa dos frecuencias semanales directas a Ushuaia para este invierno, pero aún no lo confirmó. En el centro de esquí fueguino Cerro Castor piden una resolución inmediata. "Nos cuesta crecer porque falta volumen de gente que llegue. Tenemos 50 camas, íbamos a invertir para llegar a 400, pero aún no lo definimos", dice Federico Begue, gerente comercial de la firma.
