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A 48 años del día cuando Fidel tomó a Caracas

Hubo un tiempo cuando Fidel Castro Ruz realmente pareció una alternativa interesante a la propuesta de USA en la Guerra Fría. Fue más adelante cuando su vuelco al marxismo-leninismo terminó stalinizando el proceso político cubano. Al menos es lo que se percibía en Latinoamérica. Aquí un recuerdo de los tiempos iniciales de la Revolución de 1959. Castro fue a Caracas sin saber que en su final terminaría tan vinculado a Venezuela. Tampoco lo sabían los venezolanos.

El viernes 23 de enero de 1959, temprano en la mañana hubo un inusual movimiento en el aeropuerto de Columbia, en Ciudad Libertad porque Fidel Castro partía rumbo a Venezuela en la 1ra. misión oficial desde su arribo al poder. Se han cumplido 48 años del evento.
El viernes 23 de enero de 1959 Fidel Castro Ruz partió hacia Caracas para celebrar el 1er. aniversario de la caída del dictador Marcos Pérez Jiménez. El diario 'Granma' recordó cómo fue la jornada, a través del relato de Luis Báez.
En aquella pista había 2 aviones: un Britannia, de la Compañía Cubana de Aviación; y un Superconstellation, de Aeropostal Venezolana.
Pero había más pasajeros que asientos tenían ambos aviones.
Fidel Castro ordenó que se sumara un avión de la fuerza aérea cubana.
Entregó a los periodistas el pase a bordo el capitán Enrique Jiménez Moya, un dominicano que llegó a Sierra Maestra en 1958 desde Venezuela en un avión C-46 piloteado con mucho armamento y pertrechos para los rebeldes, enviados por el contralmirante Wolfgang Larrazábal.
Jiménez Moya había sido portador de un mensaje para Castro, de la Unión Patriótica Dominicana de Venezuela: que entrenara en la lucha guerrillera a un grupo de jóvenes dominicanos que llegaría a la Sierra Maestra.
Jiménez Moya participó en el combate de Maffo y la esquirla de una granada de mortero le atravesó un riñón. Fue operado sobre el banco de una plaza. Y terminó la guerra con grado de capitán.
El 14 de junio de 1959, marchó a República Dominicana al frente de un grupo de expedicionarios con el objetivo de derrocar al dictador Rafael Leónidas Trujillo. A los pocos días de desembarcar perdió la vida combatiendo contra el ejército regular.
Castro subió al avión de matrícula venezolana, acompañado por Celia Sánchez, Pedro Miret, Paco Cabrera, Violeta Casals, Luis Orlando Rodríguez y otros. El capitán Julio Araque fue el piloto: enfiló rumbo a Gran Caimán, bordeó la costa de Colombia hasta arribar a Caracas. No era la ruta habitual pero la utilizó por motivos de seguridad.
Fidel caminaba por el pasillo del ruidoso avión. Se le escuchó:
—Pedí que suspendieran la transmisión televisada de los juicios a los criminales de guerra. Es un espectáculo desagradable. Hiere la sensibilidad pública.
Cuando se divisó la silueta de la cordillera andina, Fidel se ubicó en la cabina de mando junto al capitán Araque. Dijo
—¡Ah! Si La Habana hubiera estado rodeada de esas montañas la guerra no hubiera durado tanto tiempo.
Le interrumpió el radio operador para entregarle un mensaje enviado por la tripulación de un avión de Aeropostal, vuelo Nº 254 dándole la bienvenida al líder cubano. Lo firmó el comandante René Arreza.
Desde el Superconstellation se advertía una imponente multitud esperando en el aeropuerto.
El avión voló en círculos sobre la ciudad.
"Esto más que un mensaje", dijo Castro desde el avión, "es la expresión del extraordinario momento que estoy experimentando. He quedado deslumbrado con el panorama que me ofrece la ciudad de Caracas. Cuando volamos por sobre los cerros caraqueños me daba la impresión que estaba en la Sierra Maestra. Reciba el pueblo de Caracas y de Venezuela mi más profundo agradecimiento por esta oportunidad que me brinda de asistir al aniversario de su liberación. Estoy emocionado con este cielo tan azul, que se ve más bonito porque lo embellece la libertad".
Un locutor venezolano leyó una nota publicada en el diario local 'La Razón': "Hoy vive el pueblo venezolano su emoción más profunda y martiana. Un hijo de Cuba, de la misma pasta del Apóstol y de la contextura batalladora de Maceo, viene a compartir con nosotros el aniversario del 23 de enero. Y viene después de haber realizado la hazaña libertadora y libertaria más asombrosa de nuestro tiempo americano".
Cuando el avión inició el descenso, la multitud desbordó los cordones de protección. Se temió una catástrofe.
El piloto torció a la izquierda, proa al mar lejano. Hubo unas cuantas sacudidas y el cuatrimotor se detuvo. Los infantes de marina responsables de la seguridad del aeropuerto trataban de contener a la multitud.
Castro salió del avión agitando su mano derecha.
El aeropuerto de Maiquetía fue el escenario de una fiesta popular.
Estaba presente el contralmirante Larrazábal. 1 año antessus navíos de guerra entraron en acción coordinada con la huelga general, precipitando el derrocamiento de Pérez Jiménez.
Eran las 13:25 en Caracas. Fidel y sus acompañantes se dirigieron hacia los automóviles que los esperan. No fue fácil organizar la caravana.
La primera parada fue en el restaurante El Pinar, donde la Junta de Gobierno ofreció un almuerzo. Estaba a 17 kilómetros de Maiquetía pero la caravana demoró 3 horas.
El almuerzo terminó a las 18:00. Castro estuvo sentado junto al canciller René de Sola y el ministro del Interior, Augusto Márquez Cañizares. También Gustavo Machado, secretario general del Partido Comunista; Miguel Otero Silva, director del periódico 'El Nacional'; Gonzalo Barrios, de Acción Democrática; Fabricio Ojeda, Larrazábal y otros políticos.
No hubo ceremonial ni protocolo.
Mientras tanto, Caracas aguardaba a Fidel en la Plaza del Silencio. Más de 300.000 personas.
Fabricio Ojeda, a nombre de la Junta Patriótica que forjó la victoria del 23 de enero, abrió el acto. Luego Larrazábal:
También intervinieron Machado, Villalba, los dirigentes sindicales José González Navarro y Jesús Carmona al igual que los combatientes de la Sierra Maestra: Jorge Enrique Mendoza, Orestes Valera y Luis Orlando Rodríguez.
Llegó el momento de Fidel, que arrancó: "¡Hermanos de Venezuela!", antes de recordar a Simón Bolivar y José Martí.
El tabloide 'Pregón', en grandes letras destacó: "Fidel tomó a Caracas".
En la mañana del sábado 24, el Concejo Municipal de Caracas en sesión solemne lo declaró Huésped de Honor.
Fidel agradeció: "Imaginen aquel 5 de julio de 1811, aquellos héroes se sintieron felices ese día, porque creyeron haber conquistado la libertad definitiva del pueblo. Y, sin embargo, cuánto ha tenido que luchar Venezuela después de esa fecha. ¡Es que la historia de América se ha escrito con dolor, con sudor, con lágrimas, con sangre!"
A las 12:00 comenzó la reunión conjunta del Congreso para rendirle homenaje. Entre los diputados estaba el poeta Gonzalo García Bustillos, que 40 años más tarde será el embajador de Venezuela en Cuba.
Rafael Caldera, presidente de la Cámara, declaró abierta la sesión y le concedió la palabra a Domingo Alberto Rangel, de Acción Democrática, quien dijo: "Estamos recibiendo a un hijo de Venezuela, porque Fidel Castro tiene carta de naturaleza en nuestro país. Venezuela, madre de libertadores, debe premiar como hijo suyo a quien ha sabido liberar de la opresión y el terror a un país hermano. La figura que ahora nos visita, y quiero decirlo sin incurrir en el pecado de sacrilegio, tiene rasgos que lo semejan de manera notoria, con aquel joven Simón Bolívar. Castro es hoy un héroe, quizás el único héroe que ha producido América Latina desde que terminó la gesta de los Libertadores".
Castro dio su 4to. discurso en 24 horas.
Desde lo alto de "la barra" alguien exclama: "Aquí no ha habido una verdadera revolución".
Fidel levantó la vista como buscando al que ha gritado. Comenzó: "Pero puede haberla. No toda revolución tiene que ser violenta. Aquí en Venezuela, ahora que el Gobierno constitucional comienza sus funciones y las leyes se discuten en este Congreso. No se debe dejar morir el espíritu de la revolución, el espíritu del pueblo".
Luego, a la Ciudad Universitaria. En el Aula Magna el rector Francisco De Venanzi en unión del Consejo Universitario y todos los catedráticos en pleno junto al estudiantado le dieron la bienvenida.
El rector anunció la creación del Comité por la Liberación de Santo Domingo. Fidel fue el 1er. contribuyente con 5 bolívares y dijo que así se iniciaba la "Marcha del Bolívar por la Libertad de la República Dominicana".
Estaba presente el poeta chileno Pablo Neruda, emocionado. Neruda se levantó, se subió al podio y leyó su poema 'Un Canto para Bolívar'.
Cuando Neruda concluyó se dirigió a la mesa presidencial. Le dijo a Castro: "Sí algún día se escribe la historia de este poeta quiero que se diga que una vez vio, habló y estrechó la mano del genuino libertador de Cuba".
Fidel estaba emocionado.
Luego fue al Palacio de Miraflores donde se reunió con la Junta de Gobierno.
En la noche, el embajador cubano Francisco Pividal ofreció una recepción en su honor.
La residencia resultaba pequeña para albergar a tantos invitados. En la azotea se improvisó una conferencia de prensa. Más de 50 periodistas de diversas nacionalidades hicieron preguntas.
El domingo 25, Fidel se trasladó al hotel Humboldt, en la cima del cerro de El Avila, a bordo del teleférico.
Antes de emprender el regreso a la patria, Fidel visitó a Rómulo Betancourt, quién acababa de ser electo Presidente de Venezuela, en su residencia Marítmar, en Baruta.
Betancourt citó a una gran concurrencia de periodistas, quienes casi les impidieron conversar a solas.
Celia Sánchez le comentó al embajador Pividal: "Oye, ¿qué es lo que busca Rómulo, una entrevista o un show?"
Pero Betancourt, luego, invitó a Fidel a una terraza cerrada con cristales ubicada en la parte trasera de la casa. 2 horas y 10 minutos estuvieron conversando.
A la 1:00 del martes 27, Fidel llegó al aeropuerto de Maiquetía para regresar en el Britannia de Cubana de Aviación. El comandante Paco Cabrera se percata que en el avión en que volaron de La Habana a Caracas quedaron unas armas de la escolta. Baja a buscarlas. No vio un Douglas C-4 que lo golpeó con una de las paletas de la hélice. Murió en el acto.

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