Barcelona seguirá sin tener un título intercontinental: Le ganó el Internacional de Iarley y Vargas, 1-0
Al Barcelona le queda un largo viaje de vuelta, pensando en la oportunidad perdida. En una noche agradable (14ºC), y luego de haber tenido la posesión de la pelota pero no haber logrado peligrosidad, Barcelona perdió ante el Internacional, de Porto Alegre, Brasil.
El interminable Iarley, lo dijo al final de los '90 por la pantalla de la Rede Globo: "Los partidos se ganan en el campo, no con el nombre. Dijeron que el Barcelona era favorito por sus nombres. El Internacional fue un equipo, dio el máximo y tuvo un actuación perfecta".
Con este triunfo, Iarley suma en su palmarés personal 2 títulos del Mundial de Clubes. Uno con Boca Juniors (cuando le ganaron al Milán italiano en la final del 2003) y ahora con el Internacional.
Barcelona seguirá sin tener un título intercontinental, cuando el Real Madrid tiene 3 (1960, 1998 y 2002); e Internacional igualará a su rival de la capital 'gaúcha', Gremio, que ya tenía un título (1983).
Jolgorio en el Sport Club Internacional, asociado a 3 integrantes de la familia Poppe: Henrique, José y Luis, que llegaron a Porto Alegre en 1908.
Paradoja: Internacional es el eterno rival del Gremio, el club donde comenzó Ronaldinho Gaúcho (Ronaldo de Assis Moreira).
Desde que comenzó la competencia Copa del Mundo Interclubes, las 3 veces los campeones han sido equipos brasileños: Sao Paulo (2005) y ahora Internacional (2006).
La clave de Internacional fue presionar muy bien arriba al Barcelona, dificultando su salida, y una férrea marca de Ceara sobre Ronaldinho. Eso le permitió a los brasileños, hacia la mitad del 1er. tiempo, lograr desarticular por completo a los catalanes.
El portugués Deco había confesado la importancia que supondría ganar el Mundial de Clubes y cerrar un círculo de galardones que comenzó hace algo más de 1 año, cuando el Barcelona conquistó la Liga de España en Vigo y alzó la Champions en París una semana después.
Sin duda alguna, un duro mazazo para un técnico y unos jugadores que tenían la posibilidad de quedar registrados con letras mayúsculas en la memoria del club catalán. Deberán esperar otra oportunidad. No estuvieron a la altura de las circunstancias. Jugaron tan mal como contra el Arsenal en París, pero no tuvieron 1 jugador de más y el Internacional marcó mejor porque otra vez se ha demostrado que estos partidos tan complicados los gana quien mejor plantado se encuentra en la defensa (Italia frente a Francia, en Alemania 2006).
Posesión del balón:
Internacional: 39%.
Barcelona: 61%.
Internacional de Porto Alegre es un equipo difícil, mañoso, que aterrizó en la gran final con una pobre actuación en semifinales contra el Al Alhy egipcio.
Sin embargo, estuvo a la altura de las circunstancias. Internacional supo aprovechar el letargo azulgrana para reivindicar su condición de aspirante. Alexandre, Iarley y Edinho integraron una tripleta atacante que puso en más de un apuro a los Márquez, Puyol y compañía.
Iarley es aquel ex jugador de Boca Juniors. También jugó en el Internacional otro ex Boca: el colombiano Fabián Vargas (quien logró convencer al entrenador brasileño Abel Braga para jugar pese a la lesión muscular que lo mantuvo en el dique seco durante 3 meses).
El Barça dejó de lado el toque horizontal para intentar una mayor verticalidad: constantes subidas de Zambrotta por la banda derecha, que complicaron el fondo brasileño, muy ordenado en todo momento.
Pudo abrir el cerrojo carioca Gio con un potente zurdazo y luego Gudjohnsen en 2 oportunidades. Ronaldinho desbordó y remató pero respondió bien el arquero Clemer, que también le atajó un tiro libre.
El Internacional reaccionó buscando la espalda de los centrales del Barça. Alexandre exigió mucho a Puyol con su buena gambeta, mientras que Edinho apostó a un juego más directo para llegar a Valdés, quien no tuvo muchos sustos, aunque antes de llegar al descanso se topó con un peligrosísimo disparo de Indio.
En el 2do. tiempo, el partido fue muy similar al 1er. tiempo. El Barcelona se adelantó en el campo de juego pero sin crear acciones de verdadero peligro.
Rijkaard, de semblante serio, retiró a Motta y Zambrotta e ingresó a Belletti y Xavi, buscando darle otro aire a su equipo. De una jugada de Xavi nació una peligrosa acción pero Gudjohnsen no pudo concretar.
A los 78', era evidente que los brasileños se defendían muy organizadamente, sin cometer errores, y apostaban a una contra, que seguramente haría Iarley.
A los '75 habían hecho el último cambio: salió Fernandao, que no podía seguir en pie, y entró Adriano.
La cámara de TV había mostrado, a los 69' un banco de suplentes del Barcelona con mucha cara de preocupación. Ronaldinho casi no había aparecido en el 2do. tiempo.
La indecisión azulgrana tuvo el peor de los castigos: A los 80', un desajuste defensivo hizo que Iarley pudiera dejar a Adriano completamente solo delante de Valdés y el gol dejó muy ‘tocados’ a los de Rijkaard.
Contra de Iarley, que le ganó a Puyol i a Iniesta, le dió el pase interior a Adriano. Belletti no llegó al cruce, y en el mano a mano, Adriano cruzó el balón a Valdés, que llegó a tocarlo, pero no lo suficiente como para evitar el gol.
Deco, con un soberbio tiro, estuvo a punto de empatar pero no convirtió, y ya al final, Ronaldinho aceleró un tiro libre pero el arquero brasileño se jugó la vida e impidió el remate de Iniesta.
Un duro castigo, una dolorosa derrota que pone en duda la concentración azulgrana para estos partidos trascendentales. Una cura de humildad que señala un exceso de confianza que hace caer por 2da. vez al Barça en una final intercontinental.
