Morir en Tailandia: Christopher de Hohenlohe
La muerte en extrañas circunstancias del príncipe Christoph von Hohenlohe, hijo mayor de Alfonso de Hohenlohe e Ira de Fürstenberg, en una cárcel de Bangkok ha vuelto a alertar sobre las terribles condiciones de las prisiones tailandesas.
Una situación denunciada una y otra vez por las más importantes ONG humanitarias. Según declaraciones del príncipe Carlo Giovanelli: "Ira tiene en este momento una enorme rabia y pena por lo sucedido. Esperamos que esta tragedia sea útil para que intervengan las organizaciones internacionales y pongan fin a las terribles condiciones en las que viven los detenidos en estas cárceles".
El hijo mayor de Alfonso de Hohenlohe-Langenburg, quien fuera uno de los mayores impulsores del desarrollo de Marbella -desde los años '50 hasta el desembarco de Jesús Gil-, se encontraba desde mediados de julio en Tailandia para bajar de peso en un centro muy famoso de Wellness especializado en adelgazamiento.
El hijo primogénito del príncipe Alfonso de Hohenlohe y de Ira de Fürstenberg, residía normalmente entre Hawai -donde trabajaba en negocios inmobiliarios- y Ginebra, donde vive su madre, princesa alemana por la rama paterna y Agnelli -poderosa familia italiana- por su madre.
'Kiko' había decidido quitarse de encima los muchos kilos de más que se había metido en el cuerpo, en parte por la comida americana que se estila en Hawai, además de por ser adicto a los refrescos gaseosos repletos de calorías y contraindicados para su diabetes.
Ira de Fürstenberg, que siempre ha luchado contra la parte italiana de su cuerpo que tiende a engordar, se refugia cada año en un famoso spa de Thailandia, al que acuden celebridades del mundo entero. Su hijo mayor siguió su ejemplo y consiguió por fin rebajar peso.
Hace una semana, el príncipe de 49 años, con fama de extravagante, fue acusado de falsificación de una visa e internado en la cárcel. Christoph, conocido como Kiko, iba a proseguir viaje a su residencia habitual -las blancas playas de Pee Pee Island en Hawai-, no encontró plaza en el vuelo que quería y le expiró el visado.
Cuando acabó el tratamiento, su visado tailandés ya había caducado algunos días antes y no se le ocurrió otra cosa para evitar colas y trámites burocráticos que modificar por su cuenta y riesgo las fechas de entrada y salida del país.
Al acudir de nuevo al aeropuerto fue detenido al percatarse los funcionarios que la fecha del visado estaba retocada con bolígrafo, al parecer por él mismo. Los esfuerzo diplomáticos de la embajada suiza e italiana por salvar al aristócrata de la cárcel chocaron frontalmente con las autoridades tailandesas.
No se sabe exáctamente qué pasó en la cárcel. Su familia no sabe todavía si falleció este pasado martes en la cárcel o poco tiempo después de llegar al hospital -algunas fuentes señalan que el fallecimiento tuvo lugar el sábado día 5-, víctima de una infección generalizada que no pudieron combatir sus escasas defensas.
Según 'Corriere della Sera', el domingo el hermano mayor de Hubertus von Hohenlohe se sintió muy mal y fue ingresado varias horas después en un hospital, donde murió en la noche del lunes.
Su madre, Ira de Fürstenberg, y su hermano, se desplazaron inmediatamente a Tailandia. El viernes la princesa logró hablar con su hijo en la cárcel y dijo que se encontraba "absolutamente desesperado".
Ahora quiere hacerse cargo del cadáver aunque las autoridades han anunciado que se tardará unos dos meses en declarar las causas de la muerte y ya se verá cuando dan permiso para que abandone Tailandia.
Ira, según Hubertus, ha dicho que luchará hasta la última gota de su sangre para que Christoph pueda ser enterrado en el cementerio de San Bartolomé, en Marbella, junto a su padre Alfonso, fallecido a los 79 años de cáncer de próstata en diciembre de 2003.
Hubertus dijo a la prensa italiana que está fuera de toda duda que su hermano actuó mal "pero tratarle como a un peligroso criminal y meterle en una celda diminuta con otros 40 hombres no fue correcto".
Actriz y estrella de la jet set
Ira, quien en realidad se llama Virginia Carolina Theresa Pancrazia Galdina, princesa de Fürstenberg, protagonizó su primer escándalo cuando en 1955, con sólo 15 años, se casó con Alfonso de Hohenlohe.
Quienes la visitaron en la clínica de Lausana donde nació 'Kiko' un año más tarde, recuerdan que le hacía más caso a su perrito que al recién nacido. Después nació Hubertus, e Ira dejó a su marido y se fugó con el playboy brasileño Baby Pignatari. El escándalo tuvo resonancia en el mundo entero, pero los tribunales le dieron a Ira la custodia de los niños. Alfonso de Hohenlohe acabó secuestrando a sus propios hijos en Brasil para llevárselos a México, donde era delegado de la Volkswagen.
De allí se fueron a Marbella, un pequeño pueblo de pescadores, transformado por el príncipe en la nueva meca de la 'jet set' internacional. Los chicos crecieron en el Marbella Club, pero también visitaban a su madre en Suiza.
A pesar de ese desarraigo familiar, recibieron una excelente educación, aunque sin grandes títulos universitarios. Ninguno de los dos hermanos llegó a casarse. Hace muchos años, en una recepción que ofrecía en Madrid su tía Pimpinela Hohenlohe para la princesa Margarita de Inglaterra, 'Kiko' apareció acompañado de Ana García Obregón, entonces aspirante a actriz.
La princesa Ira incursionó en el cine. Con mucho destape para la época pero sin mucho éxito. También tuvo un programa de televisión en los años '90 en el que delataba secretos de las familias reales. Todo ello le sirvió de nuevo trampolín para estar en la cresta de la ola de la jet set.
La vida les llevó por caminos diferentes. La de Kiko ha terminado demasiado pronto.
Carolina se interpuso
Al morir en 2005 el príncipe Rainiero de Mónaco, uno de los periodistas más ducho en temas del Principado reveló uno de los secretos mejor guardados. Según Paul Sahner, Rainiero pensó seriamente en casarse con Ira de Fürstenberg tras la trágica muerte de su esposa Grace Kelly. Se dice que fueron amantes secretos.
Ira le preguntó a su ex marido Alfonso de Hohenlohe qué le parecía la propuesta matrimonial de Rainiero y según Sahner, éste le contestó: "Acéptala. En tu vida te volverán a hacer una propuesta mejor".
Pero la princesa Carolina fue la que evitó que su padre diera semejante paso. La hermana mayor de Alberto de Mónaco siempre temió perder su autoridad en el Palacio del Principado.
