Nadal se cobró otra víctima argentina: Gastón Gaudio
Por las semifinales del Masters Series de Montecarlo, Gastón Gaudio arrancó bien, pero terminó perdiendo contra el español Rafael Nadal por 5-7, 6-1 y 6-1. El otro finalista saldrá del partido que más tarde jugarán el suizo Roger Federer y el chileno Fernando González.
"El malo no apareció, no le di chances", comentó Gastón Gaudio, ayer, tras la gran victoria ante Robledo. Hablaba del rival que tiene desde que empezó a jugar al tenis: su otro yo. Es que en Gaudio conviven un jugador de un talento descomunal y un tipo que se enoja hasta irse de partido ante la pérdida de un punto fácil. Una especie de Doctor Jekyll y Mister Hyde de los tiempos actuales.
La semifinal la empezó como el bueno, con un tenis de alto nivel, la terminó como el malo, perdiendo por paliza. A la postre, el 5-7, 6-1 y 6-1 lo deja con las manos vacías, sin final. Será Rafael Nadal el que defina contra el ganador del duelo entre Roger Federer y Fernando González.
El primer set fue de lo mejor del partido. Gaudio mostró un gran juego, lastimó con el revés, fue seguro con su drive y, fundamentalmente, tuvo la cabeza tranquila.
El español hizo lo que acostumbra: fue agresivo, sacó tiros imposibles y defendió con fiereza. En medio de un desarrollo muy parejo, fue el argentino el que sacó una ventaja clave para ponerse 6-5 arriba y cerrar con su servicio.
Tras el impacto del primer parcial, Nadal se recuperó en el segundo, donde consiguió un rápido quiebre y manejó el partido a su antojo.
El ibérico casi no se equivocó (cometió sólo cuatro errores no forzados) y Gaudio, de a poco, se fue yendo del partido.
"Cuánto iba, ¿40-0?", se cuestionó en voz alta tras perder un game que parecía ganado. Fue 6-1 para español.
El último parcial mostró lo que se veía venir, tras un quiebre por lado en el inicio: Nadal dominó a su antojo, sin pasar sobresaltos y terminó sellando su pase a la final con otro 6-1 inapelable.
"No puedo más, no puedo más", había dicho Gaudio un rato antes, tirando la toalla cuando todavía quedaba tela por cortar.
