Además, reclaman la intervención del ministro de Trabajo Carlos Tomada para resolver el conflicto, que comenzó el miércoles y amenaza con extenderse ante la intransigencia de los gremios.
Desde ayer, los piquetes se extendieron a Timbúes, en las puertas de Noble y Buyatti. En tanto, los trabajadores agrupados en la CGT San Lorenzo continuaban prohibiendo el paso a las terminales en los ingresos a Nidera, Bunge, Cargill y Terminal 6 de Puerto General San Martín y también en la ACA de San Lorenzo, entre otras. Los trabajadores aceiteros (que tienen su propia CGT, la 17 de Octubre), se presentaban a trabajar y dejaban constancia policial de que se les impedía el ingreso en las plantas.
La protesta tiene que ver con el reclamo para que los operarios de todas las regionales queden equiparados con un mínimo de $ 5.000 logrado por los aceiteros semanas atrás. Como no se alcanzó un acuerdo entre las partes tras una reunión convocada el martes pasado en el Ministerio de Trabajo, se dio comienzo a una huelga por tiempo indeterminado que incluye cortes en el ingreso de las principales plantas del Gran Rosario.
La totalidad de los gremios con acción en los puertos adhirieron al paro: los recibidores de granos (que reciben a los camiones e inspeccionan el cereal), los estibadores portuarios (que trabajan a bordo de los buques y en los elevadores) y los marítimos (que "estacionan" los buques en el muelle con remolcadores).