Combinando motores potentes y tracción posterior en coches compactos, los ingenieros de BMW adquirieron ya hace casi cuarenta años la reputación de tener instinto para desarrollar automóviles que permiten disfrutar del placer de conducir. La fascinación de esa idea persiste. Y los medios técnicos para ponerla en práctica llegan a su culminación con el BMW 130i.
Con sus dimensiones exteriores compactas, el voladizo extremadamente reducido delante, su bajo peso, sus anchas vías y la mayor batalla del segmento (2,66 metros), el BMW 130i dispone de todas las condiciones necesarias para ser un automóvil ejemplarmente ágil. A ello se suma el ideal reparto de pesos entre ejes de casi 50 : 50. Este equilibrado y armonioso reparto redunda en una gran estabilidad al girar súbitamente el volante y, además, garantiza el aplomo de la trayectoria al tomar curvas a gran velocidad, porque las fuerzas centrífugas se reparten por igual entre los dos ejes.
El nuevo eje posterior de cinco brazos acentúa de modo óptimo el carácter deportivo del BMW 130i, contribuyendo a la finura de su reglaje y mejorando el confort de rodadura. La innovadora construcción con acero ligero proporciona una estructura sumamente rígida y procura un guiado muy preciso de las ruedas mediante sus barras rectas y los cortos brazos de palanca. También la construcción del eje delantero del BMW Serie 1 contribuye a realzar sus cualidades dinámicas. El eje delantero de columnas telescópicas con doble articulación inferior y barra estabilizadora es casi completamente de aluminio. A pesar de su bajo peso, se distingue por ser extremadamente rígido.
Las ventajas de esta innovadora tecnología del chasis se manifiestan especialmente en la forma de transmitir la potencia en las ruedas posteriores. El BMW Serie 1 es fiel a su trayectoria y su conducción es extremadamente precisa, incluso a altas velocidades. Su carácter deportivo se pone de manifiesto al reaccionar inmediatamente a los más mínimos movimientos del volante y del pedal del acelerador. El BMW Serie 1 no adolece de interferencias de la transmisión en la dirección, propia de los coches de tracción delantera. Por ello, el conductor percibe a través de la dirección
unas informaciones muy precisas sobre el estado dinámico del coche y sobre las condiciones de la calzada.
La dirección activa, ofrecida por primera vez en este segmento automovilístico, permite conducir el BMW 130i con una facilidad y precisión hasta ahora desconocidas. En este sistema, la desmultiplicación de la dirección y su asistencia se adaptan automáticamente a la velocidad del coche. De esta manera, el coche puede conducirse con máxima precisión en cualquier curva, independientemente de la velocidad. Resulta más fácil efectuar maniobras a baja velocidad, por ejemplo al aparcar, ya que tienen que darse menos giros al volante. Al conducir a velocidades mayores, la dirección también resulta muy precisa, aunque con reacciones menos directas a medida que aumenta la velocidad.
El BMW 130i es un coche muy especial gracias a sus excepcionales características. Además, la gran cantidad de colores de carrocería, tapicerías y líneas de equipamiento interior, junto con su amplia gama de equipamientos opcionales – inusuales en el segmento de los coches compactos –, ofrecen muchas posibilidades de elección. La personalización de un BMW casi no conoce límites. Lo mismo se aplica al BMW 130i, que no es un coche que se fabrique en grandes series con determinados equipamientos fijos y sin dejar posibilidad de elegir opciones.
Más bien es un automóvil que siempre se fabrica sobre pedido y exactamente de acuerdo con los deseos de cada cliente. Es casi imposible que en un año se fabriquen dos BMW 130i exactamente iguales.
Para permitir tales posibilidades de personalización es indispensable disponer de un sofisticado sistema de logística. En el BMW Group se ha desarrollado un sistema de fabricación que consigue alcanzar un máximo nivel de fiabilidad y que, a la vez, permite proceder de una forma muy versátil antes y durante la fabricación. Con el proceso de producción y ventas orientado hacia el cliente (KOVP, según las siglas en alemán) se consigue una coordinación perfecta entre cada una de las fases del proceso de ventas y fabricación.
Esto supone importantes ventajas para el cliente, que puede modificar el equipamiento de su coche hasta ocho días antes del inicio de su fabricación.