¿Es posible recuperar aquella relación del año 2003 entre López Murphy y el electorado porteño, al menos? En verdad, la pregunta no es relevante. A esta altura importan más las ideas que las personas. No será a partir de personas que se construya una alternativa, sino de ideas. Porque, en verdad, Kirchner es el emergente de diversos conceptos expresados desde el año 1998, que iniciaron su ascenso al poder en el año 2001, con un evidente apoyo de parte de la sociedad que creía que así resolvería básicamente sus problemas de inseguridad financiera.
Lo que deberán evaluar quienes lean y discutan el trabajo que intenta ser el disparador de una agenda desde el liberalismo es el texto y el espíritu de esa propuesta, antes que quién es o qué puede hacer esa persona. La invitación está concretada.