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Cromañón y la Policía Federal, una situación oscura

Los familiares de los muertos en 'República Cromañón' han manifestado en reiteradas ocasiones frente a reparticiones del Gobierno de la Ciudad pero no ante el Departamento Central de Policía, por ejemplo. Harían bien en ampliar su espectro de manifestaciones. Le hace falta a la Ciudad de Buenos Aires. POR EDGAR MAINHARD

La Policía Federal Argentina no ha reaccionado aún ante la gravísima acusación que le dirigió el ex secretario de Justicia y Seguridad porteño Juan Carlos López: que 'República Cromañón' gozaba de protección policial y por eso no se remitían denuncias sobre la situación local ni llegaban, en consecuencia, los inspectores.

López no dijo "el comisario Fulano de Tal", sino la Policía Federal; y esto hasta resulta lógico: que las comisarías metropolitanas se distribuyen mediante un mecanismo de subastas, es una versión desde hace años; que los comisarios que llegan, sucesivamente, ya tienen estipulado cuánto le cobran a cada uno que está en infracción, también es una versión con historia. Aparentemente, las comisarías no las conducen los más capacitados para esa tarea sino los postores más audaces.

Por lo tanto, la acusación de López es a la institución policial; y la Policía podría afirmar que no le corresponde responder porque de ello debe encargarse o la Secretaría de Seguridad de la Nación o el Ministerio del Interior, que son sus jefes superiores.

Sin embargo nadie polemizará en público con López porque muchos parecen conocer qué ocurría en 'Cromañón', al igual que en otros locales nocturnos donde no se cumplen las normas, y donde además se vende droga, ¿o dónde se vende una gran porción de la mucha droga comercializada en la Ciudad de Buenos Aires?

Y no solamente en la Ciudad de Buenos Aires. Liliana Acosta, quien fue la pareja del comisario bonaerense asesinado Oscar Beauvais, dijo noches atrás ante las cámaras de televisión que "vio correr mucha droga entre los policías" que frecuentaba su esposo y que "Oscar a veces consumía".

Consumidor no es igual a distribuidor, pero el relato se completa con otro dato: ella dijo que Beauvais recibía 2 ó 3 veces por semana "cerca de $ 20.000 que le entregaban compañeros de la fuerza"; pero no provocó reacciones contundentes el testimonio que exhibió 'Informe Central', de América 2. ¿Era dinero de la droga?

Resulta interesante que, de resultar cierto lo que relató López, la caida de Aníbal Ibarra ocurre por no concretar una de las asignaturas pendientes de la Ciudad de Buenos Aires: tener una fuerza de seguridad propia.

Desde la autonomía de la Ciudad se discute el tema y nunca se concreta. La Policía Federal no quiere perder el control de las comisarías porteñas porque ¿cómo harían unos cuantos comisarios corruptos para mantener su calidad de vida? ¿Cómo haría ese conjunto de hombres con estándar de empresarios poderosos para financiar sus sobregastos personales?

Cada vez que el tema aparece, la Policía Federal presiona para que no prospere; e Ibarra aceptó la presión. Todo lo que Ibarra hizo por la transferencia policial fue la creación de una absurda Guardia Urbana, un remedo de fuerza de seguridad porteña.

Entonces, en la Ciudad de Buenos Aires resulta que las autoridades elegidas por los vecinos y contribuyentes no pueden asegurar la seguridad de los locales públicos porque dicen que una fuerza que depende del Ejecutivo Nacional, a través del Ministerio del Interior, obstaculiza todo control.

¿Cuál es la autonomía de la absurdamente denominada Ciudad Autónoma de Buenos Aires?

Todo resulta una patraña a la que se ha prestado Aníbal Ibarra. Por supuesto que habría que preguntarse qué hizo al respecto Enrique Olivera, cuando fue Jefe de Gobierno porteño en nombre de la UCR. Y qué hizo el ex amigo y protector de Olivera, Fernando De la Rúa, quien inauguró la autonomía porteña (porque esta Ciudad alguna vez deberá hacerse responsable de que parió políticamente al tal De la Rúa).

Otros interrogantes

Estas son las cuestiones de fondo que aparecen en el terrible 'caso Cromañón', y paradójicamente no son las que discute el periodismo. Resultan los temas importantes pero muchos colegas solamente parecen interesados en la anécdota.

Ibarra debe cesar en la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires por incumplir gravísimos mandatos de sus electores; por ejemplo, ha resultado inútil para la transferencia policial porque no era una responsabilidad de López -un progegido de Ibarra y de Alberto Fernández- sino del jefe de Gobierno. Y al no cumplirse con la propia promesa electoral de Ibarra, puso en riesgo a sus electores y sus hijos.

Desde ya que se precisan reformas fundamentales en la Policía Federal Argentina. Cada comisaría no puede ser un coto de caza, con zonas liberadas para la recaudación semanal o mensual. En esta Ciudad Autónoma ocurren situaciones escandalosas como el robo cotidiano en Plaza Constitución, por dar un ejemplo, donde además ocurren toda clase de ilícitos sin que la Policía Federal, a través de su Superintendencia Metropolitana, u otra repartición, tome cartas en el asunto.

Bandas de adolescentes asaltan a la gente mayor cuando se dirige a abordar el transporte rumbo a sus domicilios; las prostitutas, vigiladas por sus patrones, deambulan por las calles, y compiten con los taxi boys que ofrecen sus servicios desde hora temprana; y la droga corre de aquí hacia allá; a veces pasa un patrullero para preguntar si "todo está en orden". Sí, está en orden porque el negocio sigue funcionando y hay comisarios cada día más adinerados.

López declaró durante 5 horas y por momentos no soportó la tensión y asumió su responsabilidad política en la tragedia: "Así lo entendí y por eso renuncié inmediatamente".

Sin embargo, la tragedia ocurrió porque estaba todo mal. Y estaba todo mal por cuestiones que van más allá de López. Pero lo cierto es que ni López ni sus superiores parecían interesados en que todo estuviera mal porque horas antes de 'Cromañón', en los festejos que ocurieron entre autoridades del Gobierno de Ibarra y empresarios de la noche, no se abordaron estos temas tan delicados.

"Siento que personalmente me pude haber comido la protección que este lugar tenía. El tiempo dirá si me equivoqué", dijo López; pero su llanto es tardío, nada le devolverá la vida a los muertos que él vió "uno por uno".

Si López dice que la Justicia asegura que Cromañón estuvo protegido por la Policía, ¿cómo no hay ningún jefe policial que sea responsabilizado por esta situación?

Según López, "si yo cerraba toda la actividad" (de los boliches porteños) hubiera recibido innumerables recursos de amparo, que iba a perder, e incluso una denuncia penal". Por supuesto que esto también es grave: ¿por qué se pudo parar el fútbol y no se puede detener toda la actividad hasta realizarse las inspecciones y reformas necesarias para asegurar la seguridad del público y de los trabajadores de cada local?

La cuestión lleva a ¿para quién se gobierna?

Es decir, cuando una persona llega al poder, ¿qué intereses representa? La teoría indica -la que se enseña a los niños y adolescentes de la Ciudad- que el gobernante vela, prioritariamente, por los derechos y necesidades de los gobernados; pero este concepto está en crisis en 'Cromañón' porque lo que evidentemente ocurría era que los gobernantes se preocupan por la reacción de los empresarios del esparcimiento.

Hay mucho olor podrido en esta Ciudad.

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U24, Ciudad de Buenos Aires, Argentina, 2006.

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