"Aunque era inusual, se determinó que infiltrarlo en un grupo de migrantes que se disponían a cruzar el Canal en barco ofrecía una solución", agregó. Tras cubrir una distancia de más de 35 kilómetros en el bote, el científico terminó su odisea en Lydd.
Allí fue recogido por agentes de inteligencia —que estaban al tanto de su llegada a raíz de varios informes recibidos por la Policía local sobre 'un grupo de inmigrantes en la playa'— y llevado a un lugar seguro, donde agentes británicos y estadounidenses lo interrogaron antes de trasladarlo en avión a EE.UU.
En tanto, el 3/2 el ministro de Telecomunicaciones de la República Islámica iraní, Mohamed Yavad Azari Yaromi, anunció la muerte de tres científicos aeroespaciales. Los tres investigadores murieron "debido a un fuego en uno de los edificios del Centro de Investigación Espacial".
Azari Yaromi no ha especificado la fecha del siniestro, hecho público a ocho días de conmemorarse el 40º aniversario de la Revolución que derrocó al Sha, y pocas semanas después del lanzamiento fallido de un satélite. Según medios oficialistas, la misión no logró su objetivo porque el cohete no alcanzó la "velocidad necesaria" en la tercera parte de su lanzamiento.
En el marco de aquel fracaso, EEUU, que se retiró del acuerdo nuclear el año pasado, denunció que Irán lo había violado con ese lanzamiento.
Según recuerda el diario El Mundo de España, la muerte de los tres científicos retrotrae a la opinión pública a los años, no tan lejanos, en que varios científicos nucleares iraníes murieron en atentados o en extrañas circunstancias.
Al menos cuatro investigadores vinculados al programa atómico iraní fueron asesinados entre 2010 y 2012. Un quinto científico, Fereidun Abasi, resultó herido en un intento de asesinato. La mayoría de estas muertes, así como una explosión de origen no aclarado ocurrida en un arsenal en 2011, en la que murió una persona clave del programa de misiles iraní y 17 paramilitares más, ocurrieron en suelo iraní.
Las denuncias de Teherán, así como varias declaraciones de fuentes occidentales recopiladas por aquel entonces, apuntaron a intentos de Israel de sabotear los programas, que su gobierno considera una amenaza para su seguridad nacional.