Otra pata fundamental para poder afrontar futuras corridas cambiarias son las exportaciones. Según datos preliminares, la recaudación tributaria de enero 2019 cayó un 6,6%, convirtiéndose en la séptima baja consecutiva. De esta manera, el Instituto de Trabajo y Economía de la Fundación Germán Abdala (ITE-FGA) advirtió que el Gobierno sobreestima el impacto que tendrá la devaluación en las ventas al exterior y estimó que sólo algunos sectores se beneficiarán por la mejora del tipo de cambio real. El objetivo de la Casa Rosada es lograr un alza de las exportaciones del 16,3% que contrarreste una caída del 0,9% en el consumo privado, del 4,6% en el consumo público y del 10,5% en la inversión.
El informe proyecta que, si el actual tipo de cambio real (entre $38 y $39) se mantuviera todo 2019, la devaluación aportará un plus de 4,5% a las exportaciones. Si a eso se agrega el crecimiento proyectado para los socios comerciales, las exportaciones avanzarían 8%, la mitad de lo proyectado por el Gobierno. "Si a mediados de 2019 el tipo de cambio real pasa de la banda inferior a la banda superior, ya sea por la incertidumbre de las elecciones como por el final de la cosecha, el número estimado por el programa financiero se torna más factible", grafica. El problema es que la inflación ya no sería de 30% como calculó el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) y el consumo se estancaría en niveles preocupantes para las ambiciones electorales.
"El programa financiero tiene una inconsistencia que con el correr del año se develará. O bien el tipo de cambio se incrementará hasta llegar a la banda superior, con una mayor inflación y posterior caída del consumo, o se mantendrá en la banda inferior con un menor nivel de exportaciones. Ambos resultados ponen de relieve que el crecimiento económico proyectado será difícil de cumplimentar, poniendo en jaque la meta de déficit cero", concluye.