Los anteojos de sol sirven para que uno pueda ver bien a pesar de los rayos fulminantes que provoca un sol como es el del verano. El problema es que si no tiene los filtros necesarios son sólo vidrios negros que no hacen más que exponer la sensibilidad del ojo abierto hacia el sol.
El espectro visible está entre 400 nm y 700 nm, estando por debajo de 400 nm los temidos rayos ultra violeta: UVA, UVB y UVC. Son los rayos más peligrosos para la piel y los ojos. Algunos lentes de sol solo protegen hasta los 380 nm sin embargo la última generación de lentes aseguran la protección hasta los 400 nm.
Sin lentes uno tiende a cerrar los ojos y los párpados funcionan de capa protectora. Con lentes sin protección el ojo está a disposición de los rayos UV para que puedan entrar a dañarlos sin restricción.
Por eso es que, a pesar de que el precio sea mayor, desde la Cámara Argentina de Industrias Ópticas y Afines (CADIOA) y la Cámara Argentina de ópticas (CADEO) buscan concientizar a la población de la importancia de no acceder a la compra callejera de lentes de sol.
En este marco, la ex presidente de la Cámara Argentina de ópticas (CADEO), empresaria y secretaria de Producción de Ituzaingó, Sandra Rey, afirmó que “se venden anualmente 5 millones de anteojos truchos, provenientes del contrabando, que se consiguen al por mayor a un precio promedio de $ 30 y se comercializan en la calle a precios que rondan desde los $ 10 0 a los $ 200”.
La funcionaria alertó sobre la peligrosidad de comprarlas sin ningún tipo de filtro solar.
"Usar anteojos de sol que tengan una protección de 400 contra los rayos UV es equivalente a llevar protector solar para la piel filtro 50”.
La disposición emitida en el Boletín Oficial comunica que el sector de venta de lentes de sol cuenta con un plazo de 180 días para adecuarse a la medida que, en línea con las que ya rigen en países de Europa, Estados Unidos y Uruguay, entre otros, viene a poner reglas de juego en un mercado en el que hasta ahora todo era válido.