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Los hombres son más sensibles al dolor cuando están en un lugar donde lo han sentido

Según una investigación, los hombres se vuelven más sensibles al dolor cuando se encuentran en un lugar físico en el que han tenido una experiencia dolorosa previa. No así las mujeres.

El saber popular reza que los hombres tienen menos resistencia al dolor, o que le tienen más miedo.

Quizás es por el hecho de que son las mujeres las que atraviesan embarazos y partos, y algo psíquico o físico en ellas hace que aguanten más la expriencia dolorosa.

Un estudio de la Universidad McGill echa luz sobre el tema.

La investigación, que involucró a hombres y mujeres, así como a ratones (femeninos y masculinos), encontró que tanto los hombres como los ratones masculines se vuelven más sensibles al dolor cuando se encuentran en un ambiente en el que ya han tenido una experiencia dolorosa. No sucede así en el caso de las mujeres y las ratonas.

"Esta diferencia es completamente inesperada", dijo Loren Martin, profesora suplente de psicología en la Universidad de Toronto Mississauga, quien lideró el estudio que salió publicado en la revista científica Current Biology.

Mientras que no había razón para creer que los hombres y las mujeres responderían de manera diferente, si lo hacían, Martin hubiese esperado que las mujeres -y no los hombres- desarrollaran hípersensibilidad al dolor, dado que son en general más sensibles al dolor y tienen más tendencia a padecer dolores crónicos.

Orginialmente, Martin había llevado a cabo un experimento con ratones para su investigación posdoctoral porque quería ver cómo estos reaccionarían al regresar a un lugar en el que habían tenido una experiencia dolorosa -un dolor de panza de 30 minutos provocado artificialmente-.

La razón por la que les interesaba conocer esto es porque existe cada vez más evidencia que demuestra que el dolor crónico está relacionado con el "recableado"  bioquímico, similar a lo que pasa con la formación de memorias en el cerebro, y que el dolor mismo estaría vinculado a la memoria.

La sorpresa, en ese caso, fue que los ratones (machos) eran los únicos que se volvían más sensibles al dolor al regresar a un sitio a donde habían experimentado una sensación dolorosa, y no así las ratonas.

Quisieron probarlo entonces con seres humanos: a 97 voluntarios pagos se les pidió que pusieran su mano en un plato de metal caliente y calificaran cuánto les dolía. (La mayoría lo calificó como menos de 50 en una escala de 0 a 100, en donde 100 es la valoración más dolorosa).

Luego, se les pidió que utilizaran un brazalete para medir la presión sanguínea inflado, durante 20 minutos, algo que dolía mucho más. (El proceso, que corta la circulación sanguínea, no es peligroso pero sí muy doloroso, explicó Jeffrey Mogil, neurocientífico de la Universidad McGill y coautor del estudio).

Al otro día, los voluntarios debían regresar, volver a poner la mano en el plato de metal caliente y calificar de vuelta el dolor.

Los hombres a los que les tocó atravesar esta segunda experiencia con el plato caliente en el mismo cuarto en el que habían soportado el dolor del brazalete el día anterior, calificaron el contacto con el plato caliente como más doloroso que el día anterior, mientras que el resto (los hombres que no estaban en dicho cuarto, y las mujeres en ambos cuartos) lo calificó como igualmente doloroso que el día anterior.

2 explicaciones posibles a este fenómeno son el estrés y la testosterona.

Los hombres reportaron mayores niveles de estrés por tener que estar en un cuarto donde habían atravesado una experiencia dolorosa.

Otros tests que se realizaron a ratones demostraron que la memoria y la testosterona estaban involucradas en el efecto, aunque no está claro cómo.

Algunas personas han sugerido que tiene que ver con que las mujeres están más expuestas al dolor, o que se relaciona con su habilidad para olvidar el dolor del parto.

Anne Murphy, neurocientífica de la Universidad Estatal de Georgia, quien no participó del trabajo, dijo a la revista The Scientist que la sorprendía que este efecto hubiese sido hallado solo en hombres y ratones macho. "Me gustaría ver esto en una situación clínica relevante. Por ejemplo, si vas a una cirugía repetida, ¿es el dolor que experimentás en la segunda cirugía más intensa que en la primera?"

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