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Mariscal de Hitler y mariscal de Churchill, en las arenas de Egipto

Reeditado "Monty y Rommel, vidas paralelas", de Peter Caddick-Adams, quien afirmó: "Ambos fueron tremendamente polémicos, y estuvieron en guerra tanto contra el enemigo como contra sus superiores. Y, sin embargo, sus nombres todavía son célebres a pesar del tiempo transcurrido desde sus hazañas. (...) Ciertamente eran tozudos, no sabían trabajar en equipo y toleraban notablemente mal a los aliados. Montgomery se negó a aceptar las órdenes de Churchill sobre cuándo combatir en El Alamein; el precio que pagó por sus rifirrafes con sus superiores fue un daño perdurable a su reputación. Rommel, por su parte, desobedeció frecuentemente a Hitler. Al final eso le costó la vida".

"Nunca se conocieron, pero Rommel prestaría homenaje a la habilidad de 'Monty'. Mientras interrogaba a un oficial británico tomando el té en el verano de 1944, le pregunto por “su viejo amigo el mariscal Montgomery”. Por su parte, éste tenía el retrato de Rommel colgado en su vehículo de combate “para comprender lo que lo impulsaba” y bautizó a uno de sus perros y a un caballo con el nombre de su enemigo. Más adelante dijo: “Me hubiera gustado hablar de la batalla de El Alamein con él. Pero está muerto y esa historia no la podemos contar juntos".
Peter Caddick-Adams,
"Monty y Rommel, vidas paralelas",
Ático de los libros, Barcelona 2018.


"En su paralelismo –desde sus orígenes a sus intervenciones militares en ambas guerras mundiales– tanto Montgomery como Rommel fueron excelentes generales, pero parecen hoy sobrevalorados. Ambos alcanzaron la fama gracias al favor de los políticos, cultivaron con esmero su imagen y al margen de sus actuaciones, sobredimensionaron sus talentos: Montgomery, gracias a su posición política en la posguerra, se ensalzó hasta el infinito con los escritos que firmó –y que, en su mayoría, no escribió– y con las opiniones interesadas de sus muchos colaboradores. Rommel, por su parte, fue obligado a suicidarse por Hitler, lo que limpió su perfil de sus relaciones con el nazismo y, en la posguerra, fue catapultado a la gloria por la biografía de Desmond Young, «Rommel, el zorro del desierto», de éxito enorme y oportuno: había comenzado la Guerra Fría y Alemania dejaba de ser un vencido para convertirse en un aliado. (...)".
Diario La Razón,
Madrid, España, 13/07/2016.


"Tanto Montgomery como Rommel formaban parte de la generación que pasó por las trincheras, una generación que se sentía muy afortunada (o quizás culpable) por haber sobrevivido y que sentía un profundo pesar por todos los buenos amigos que no lo habían logrado. Ninguno de los dos desaprovecharon la oportunidad, cuando se presentó, de salvar la distancia que habían presenciado personalmente que separaba a los que estaban combatiendo en el frente de los mandos superiores y de sus equipos de oficiales, que habitualmente estaban en la retaguardia. Ambos se acercarían conscientemente a sus tropas como reacción a sus experiencias en la Gran Guerra y deliberadamente compartirían, y serían vistos compartiendo, las incomodidades de sus hombres".
Peter Caddick-Adams,
"Monty y Rommel, vidas paralelas",
Ático de los libros, Barcelona 2018.

Peter Caddick-Adams es un historiador británico que estudió sobre guerras en University of Wolverhampton, desempeñándose en Cranfield University.

En 2016 él publicó "Monty y Rommel", que se acaba de reeditar en 2018.

Bernard Law Montgomery, 1er. vizconde Montgomery de El-Alamein, y Erwin Johannes Eugen Rommel son los 2 jefes militares más famosos de la 2da. Guerra Mundial.

El petróleo no era todavía el botín en disputa. La victoria se enfocaba al control de El Cairo y el canal de Suez, paso hacia la India.

El alemán exhibió un arrojo sin medida en una embestida demoledora que haría retroceder a los Aliados desde Libia hasta Egipto, para festejo de un Reich hambriento de héroes.

Rommel tenìa un honor que no tenían los nazis: él se negó a ejecutar las directrices sobre el fusilamiento de los oficiales enemigos capturados.

Del otro lado, Winston Churchill reemplazó al general William Henry Ewart Gott -muerto en un sorpresivo accidente de aviación, luego de haber reemplazado al general Claude Auchinleck- por el imprevisible Bernard Law Montgomery.

"Volviendo la vista hacía los éxitos de Monty, el aspecto que más destaca es su asombrosa habilidad para transformar el 8vo. Ejército que tenía la moral muy baja e iba de derrota en derrota, en un ejército que se enfrentó y venció a su célebre enemigo sólo 2 meses después. La energía personal y el entusiasmo de 'Monty' fueron fundamentales, una mezcla de personalidad y utilería", según el autor.

Erwin Rommel

El inglés

Bernard Law Montgomery, apodado "Monty" o "el General Espartano", fue mariscal de campo que en 1942 obtuvo el mando del VIII Ejército británico. Él fue quien se enfrentó al general Erwin Rommel. La inteligencia británica, que conocía los esfuerzos alemanes por eliminarlo, lo cubrió con un doble llamado Clifton James, que aparecía en algunas ceremonias y manifestaciones públicas de menor relevancia.

Tras la caída de Túnez, desembarcó en Sicilia y mantuvo diferencias en la invasión de Italia con el general estadounidense, George S. Patton. Él dirigió el ala británica durante la Operación Overlord, en Normandía.

Pero planificó y convenció al general Dwight Eisenhower de la Operación Market Garden, en Holanda, un desastre militar con un importante costo en soldados de élite, argumento de la película "Un puente lejano".

El Alamein

El alemán

Erwin Johannes Eugen Rommel fue un mariscal de campo alemán, apodado "el Zorro del Desierto"

En 1939, Adolfo Hitler atacó Polonia y comenzó la 2da. Guerra Mundial... Montgomery, al mando de la 3ra. división de infantería, pasó a Francia, donde sufrió la derrota y el cerco de Dunkerque con todo el ejército expedicionario británico. De regreso en el Reino Unido participó del llamado "nuevo ejército".

Rommel lideró el batallón de la Guardia de Hitler durante la Campaña de Polonia, conoció de cerca al Führer, quien lo puso al mando en Francia de la 7ma. Panzer, los 217 blindados de "la división fantasma" que en 6 semanas avanzó 1.000 kilómetros, capturó 100.000 soldados, 450 tanques, 300 cañones, 15 aviones y 5.500 vehículos. Rommel ganó la Cruz de Hierro.

La propaganda nazi encontró al joven héroe ario que conquistaría las Islas Británicas, pero él siempre mantuvo una característica: era demasiado independiente. Entonces ni lo enviaron a los Balcanes ni a la URSS, y en 1941 terminó con las fuerzas italianas en Libia, donde produjo la Operación Girasol: el envío a África de 3 divisiones (5ta. Ligera, 15ta. blindada y 90ma. ligera), que fue el Afrika Korps.

Grandes Batallas de Tanques - La Batalla de El Alamein

El choque

Rommel pasó la mayor parte de 1941 reorganizando las maltrechas tropas italianas, que habían sufrido una serie de derrotas a manos de Richard O'Connor.

Hitler consideró que Rommel podría complicar a los británicos en el desierto y rescatar de la vergüenza a Benito Mussolini.

Pero Rommel, apenas tuvo medio centenar de blindados, atacó y avanzó desde el golfo de Bengasi hasta la línea de Sollum, 700 kilómetros, destrozando a las fuerzas británicas.

En la primavera de 1941 lanzó una ofensiva que empujó a los Aliados fuera de Libia, pero dejó tras sus líneas el puerto de Tobruk que, aunque cercado por tierra por las tropas del Eje, todavía resistía bajo las órdenes del general australiano, Leslie Morshead.

El 21/06/1942, tras un rápido y coordinado ataque combinado, la rindió junto con sus 33.000 defensores. Las tropas aliadas habían sido derrotadas, y empujadas de vuelta a Egipto.

Entonces, Hitler perdió de vista el objetivo de la operación y pensó que Rommel podía conquistar Egipto y echar a los británicos del Mediterráneo, donde la Royal Navy causaba pérdidas a los transportes del Eje.

Precisamente, esa dificultad impidió el abastecimiento de Rommel, quien tuvo que replegarse al punto de partida.

La ofensiva de Rommel fue detenida en El Alamein, a 100 km de Alejandría.

Rommel perdió la 1ra. Batalla de El Alamein (01/07/1942 al 27/07/1942) porque los aliados tenían una mejor fuente de abastecimientos que los alemanes, y pudieron descifrar con la máquina Enigma las comunicaciones secretas alemanas.

Además, Rommel admitió "la gran habilidad estratégica del general Claude Auchinleck, quien tomó el mando directo de sus tropas, detuvo nuestro avance. Empeñándose sobre las tropas italianas, forzaba a las divisiones acorazadas alemanas a intervenir en inferioridad numérica y de material, lo que aprovechaba tácticamente para desbaratar nuestros ataques".

Rommel no aceptó el fracaso: contratacó a fines de 1942, y Hitler volvió a soñar con una entrada triunfal en El Cairo.

Winston Churchill, necesitado de una victoria que compensara años de derrotas se quedó sin el general Gott y envió a Montgomery a El Alamein al frente del 8vo. Ejército.

En aquel momento, solamente el 8vo. Ejército Británico se interponía entre el Canal de Suez y las fuerzas alemanas. Sin embargo, a pesar de llevar varias victorias encima, la situación para el Afrika Korps era crítica, ya que sus líneas de suministros eran muy largas y carecía de refuerzos, mientras que los Aliados recibían cada día tropas frescas de Nueva Zelanda y Australia, que relevaban a las cansadas tropas de la India.

Hasta entonces, la experiencia bélica del británico se limitaba a la retirada de Dunkerque, pero era infatigable y egocéntrico, algo que celebraban sus soldados.

Montgomery no cambió los planes defensivos pero acumuló medios, adiestró sus fuerzas para igualar a los alemanes, les proporcionó alimentos frescos y agua abundante de los que carecían sus enemigos, enmascaró sus maniobras desorientando a Rommel, cuyas intenciones conocía gracias a la máquina Enigma y en el otoño de 1942 se sintió en condiciones de vencer.

Rommel, estaba al límite de combustible, munición, agua y alimentos; Hitler le había prometido carros Tiger y nunca envió porque el cerco a Stalingrado se tragaba todos los recursos del III Reich. En septiembre, extenuado y enfermo tras 19 meses en el desierto, viajó a Alemania para reponerse y Montgomery no esperó su regreso: la noche del 23/10/1942, su artillería lanzó medio millón de granadas sobre las líneas del Eje, amagó por el sur y atacó por el norte. 

Su estratagema dio resultado. Además, eran 180.000 hombres, 3.300 cañones, 1.230 tanques y 1200 aviones contra 120.000 soldados, 540 blindados, 2.400 cañones y 350 aviones.

Rommel regresó de inmediato y trató de equilibrar la situación, pero todas sus ideas, su excepcional empleo de tanques y de artillería sólo demoraron la derrota y la retirada hacia el oeste. El combate fue del 23/10/1942 al 04/11/1942. Cuando le quedaban apenas 36 blindados abandonó El Alemein.

El triunfo fue celebrado en el Reino Unido como si se hubiera ganado la guerra. Churchill ya podía ofrecer a los británicos una victoria.

Pero la verdad es que El Alamein tiene una historia diferente: Montgomery tuvo el doble de bajas humanas, blindadas y aéreas que Rommel. Y fue una batalla innecesaria.

El 08/11/1942 desembarcaron las fuerzas aliadas en el norte de África (Operación Torch), y los ejércitos del Eje quedaron embotellados en Túnez.

Rommel hubiera tenido que retirarse hacia allí aún cuando hubiese vencido a Montgomery, quien al final de sus días, dijo: "Tengo que ir a ver a Dios y hablarle de todos esos hombres a los que maté en El Alemein".

Bernard Montgomery

El final

Rommel apoyó la toma del poder por parte de los nazis y de Adolf Hitler, aunque siempre se mostró contrario al antisemitismo y la ideología nazi, aunque su conocimiento del Holocausto sigue siendo materia de debate entre los historiadores.

Rommel estuvo implicado en el atentado del 20/07/1944 para asesinar a Hitler. Pero era un héroe nacional. Entonces, Hitler quiso deshacerse de él de manera discreta.

El 14/10/1944, los generales Wilhelm Burgdorf y Ernst Maisel visitaron al mariscal en su casa de Herrlingen, al sur de Alemania.

Rommel convaleciente aún de las graves heridas sufridas tras ser tiroteado su vehículo en Normandía, los recibió en su habitación. Allí le comunicaron que tenían pruebas irrefutables de su participación en el atentado.

Rommel lo negó pero le explicaron que sólo tenía 2 opciones: la expulsión degradante del Ejército y un juicio posterior en el Tribunal del Pueblo... o tomar la pastilla de cianuro que Burgdorf llevaba consigo y ser enterrado con honores y sin riesgos para su familia.

Rommel vistió su uniforme del África Korps, se despidió de su mujer y su hijo y tragó el cianuro.

Años después, Montgomery recibió el título de vizconde decidió no escoger el título de Montgomey de Normandía sino el de una lejana estación de ferrocarril: El Alamein, donde disputó 2 batallas épicas con Rommel entre las dunas de Egipto.

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