El Índice de Confianza del Empresario Agropecuario (ICEA), calculado por la Unidad de Investigación y Desarrollo de CREA (empresarios del agro), reflejó un descenso de casi 30 puntos este noviembre. Así, mientras en noviembre de 2017 marcó los 71,3 puntos, el registro cayó violentamente hasta llegar a los actuales 43,4. Este significó una reducción de 27,8 puntos en la relación interanual, y una merma de 5,9 respecto a la medición de julio pasado.
La encuesta, la menos esperada por la Casa Rosada siendo que el agro es el núcleo duro del voto de Cambiemos, se realiza desde noviembre de 2012, con una periodicidad cuatrimestral (marzo, julio y noviembre). Para eso se realizan seis preguntas sobre percepción y expectativas, las cuales son relevadas mediante el Sistema de Encuestas Agropecuarias (SEA-CREA), que en esta última oportunidad fue desarrollado con el soporte académico de la Facultad de Ciencias Económicas (CMA-PROGIRA) de la Universidad de Buenos Aires.
"La evolución histórica del ICEA muestra cuatro etapas. La primera de ellas –afirma el trabajo-, de noviembre de 2012 a noviembre de 2014, donde el índice fluctúa relativamente estable entre un máximo de 38,9 (marzo de 2014) y un nivel mínimo de 26,7 (julio de 2013). Entre noviembre de 2014 y noviembre de 2015 no existió un patrón definido, sino que evidenció oscilaciones derivadas de la incertidumbre política y económica generada por las elecciones presidenciales llevadas a cabo en octubre de 2015 y el ballotage en noviembre de ese año. La tercera etapa se inicia en noviembre de 2015, donde el indicador comienza a crecer hasta alcanzar valores superiores a 70 en la mayor parte de 2016 y 2017 (con un máximo de 75 en noviembre de 2016). Por último, la cuarta etapa, se manifiesta a partir del noviembre 2017, donde el indicador inicia un paulatino y sostenido descenso hasta alcanzar un nivel de 43,4 en noviembre pasado, una reducción de 5,9 respecto a la medición de julio de 2018 y una caída de 27,8 puntos en relación a noviembre de 2017".
Los índices anteriores pueden ser calculados para una actividad específica. En este sentido, el que considera sólo empresas que desarrollan la actividad agrícola fue 42,7. Este valor se encuentra 7,2 puntos por debajo de julio 2018 y 25,8 por debajo de noviembre de 2017. El índice que considera sólo empresas que desarrollan la actividad de ganadería bovina fue 43,6. Este valor está 5,3 puntos por debajo de julio 2018 y 18,4 por debajo de noviembre de 2017.
Asimismo, la caída en la medición interanual se justifica por los desempeños individuales de los subíndices situación económica y financiera de la empresa (-25,0%) y situación económica del país (-48,7%) y el índice de situación del sector agropecuario registró una caída de 37,7% respecto al mismo valor de noviembre de 2017. También al desagregar el índice según las condiciones actuales y expectativas, se observa un marcado deterioro interanual respecto a la evaluación del presente (-65,4%) mientras que la baja de las expectativas a futuro (-12,1. %), es más moderada en comparación con las condiciones actuales.
"Los resultados antes desarrollados muestran un deterioro tanto en la percepción (situación actual versus un año atrás) como en las expectativas (situación actual versus noviembre 2019) de los empresarios agropecuarios. Dicho deterioro se expresa, en mayor medida, en la situación económica del país y del sector", especifica el informe.
En efecto, los ejes que marcan la desconfianza del productor se focalizaron en la suba de los costos y tasas inalcanzables, a partir de un dólar que el Ejecutivo no supo controlar y que finalizó con la vuelta de las retenciones. El campo sigue perdiendo la esperanza en que las cosas mejoren viendo lo que paso en los últimos meses.
"La fase decreciente que arrancó en marzo hasta ahora muestra una tendencia que empezó con la sequía y después un contexto macroeconómico que impacto fuerte, y también las tasas de interés necesario para financiar la próxima campaña", señaló desde la Unidad de Investigación y Desarrollo de CREA, Martín Fusco.
Las variaciones del tipo de cambio, explicó el especialista, impactan de manera diversa. Los costos en dólares pueden alcanzar el 65% en el caso de la lechería pero para la agricultura tienen un valor positivo por los beneficios de las exportaciones.
Pero el malestar tiene que ver fundamentalmente con la volatilidad macroeconómica, que tiene uno de sus indicadores más críticos en la tasa de interés: "las empresas tienen poca liquidez por culpa de la sequía y necesitan financiamiento para afrontar la campaña que viene. La tasa actual complica los planes a futuro", señaló Fusco.
"No hay duda que estamos decepcionados con el Gobierno", señaló al diario 'BAE Negocios', el presidente de Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap), Matías de Velazco, quien agregó que "el quiebre se dio cuando empezaron las megadevaluaciones y ni hablar de la vuelta de las retenciones".
Los empresarios del sector primario de la economía acompañaron al gobierno de Mauricio Macri desde la primera hora y fueron retribuidos con medidas clave como la eliminación de las retenciones a las exportaciones que había sido eje del enfrentamiento de las patronales agrarias con el anterior gobierno de Cristina Fernández.
Pero en el tercer año de gestión macrista muchas opiniones fueron modificándose, entre otras cosas porque la crisis financiera que signó el rumbo del gobierno este 2018 provocó el regreso forzoso de los derechos de exportación.
En el campo el malestar es palpable aunque sigue siendo importante la proporción de empresarios que atribuyen las desventuras económicas del gobierno nacional a factores externos, en sintonía con el argumento de "la tormenta" que esgrimió el propio titular del Ejecutivo para justificar la crisis y la recesión este año.
El clima quedó de manifiesto la semana pasada en un comunicado oficial de las Confederaciones Rurales (CRA) que planteó: "Volvimos a las retenciones, a la presión fiscal, a correr inflación contra salarios, volvimos a los bonos no remunerativos, volvimos a los subsidios de fin de año".
Y en esa línea señaló: "La macroeconomía se hizo insustentable, se nos cortó el crédito externo y entonces volvió la incertidumbre; claro que con algunas certezas, inflación del 45%, tasas de 60%, caída de PBI del 3%, 33% pobres, y la mayor presión fiscal de la región".
En este marco, la baja de la inflación y el financiamiento serían los dos ejes para que el sector agropecuario puede encarar la futura campaña sin sobresaltos.
Esta mañana, el presidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), Dardo Chiesa, dijo por 'Fm Milenium': "Es cierto que es un Gobierno muy abierto y que tiene una valoración muy importante del sector agropecuario, que quitaron retenciones al principio, pero también que se encontraron con dificultades que no se esperaban tener, y lo que nos parece es que se quedaron cortos con el tema de las reformas, como la reforma laboral. La reforma impositiva que se hizo es una risa".
Al hablar de las mesas de competitividad, explicó que "son 35 mesas, con un alto nivel de capacitación, pero eso es un esfuerzo grande, y se han hecho avances sustanciales, pero hay un divorcio entre la macro y las mesas: si vos me tocás el tipo de cambio, si no me combatís la inflacióin, si la tasa de interés está al 65%, si no tenemos previsiones de la macroeconomía, la macro me vulnera la competitividad". Y continuó: "Si sos el sector que represanta el sector más dinámico del país y no te consultan cuál es el tipo de cambio que necesitás, estamos en problemas".