Este elemento se asocia a distintos problemas de salud pública como la hipertensión arterial, los problemas cardiovasculares, los cálculos renales e incluso el cáncer de estómago, dice la OMS, y la sal rosa del Himalaya no contiene menos que la común: "Aporta las mismas cantidades de sodio que la sal de mesa", sentencia De Cangas. Por lo tanto, las recomendaciones de la OMS son igual de aplicables.
La única diferencia que existe entre la sal blanca y la que según viene de la cordillera asiática, es que esta última no está refinada y que contienen otros minerales como el hierro, que le dan ese característico color rosado. Sin embargo, "las cantidades no son significativas en cuanto a su impacto en la salud", continúa De Cangas y sentencia: "No hay evidencia científica de que la sal rosa del Himalaya aporte ningún beneficio paradla salud ni tampoco hay diferencias significativas entre consumir sal normal y este otro tipo".
Así que la recomendación es sencilla, si queremos gastar más dinero en sal por el color que tiene compremos la de Himalaya. Siempre y cuando no sobrepasemos la cantidad diaria recomendada.