El término "sexismo benevolente" nació en un paper del año 1996, de Glick y Fiske, que diferenciaron entre sexismo hostil y sexismo benevolente.
El primero refiere al clásico prejucio, e impica actitudes hostiles y despreciativas hacia la mujer. El sexismo benevolente, en cambio, se define como una visión subjetivamente positiva, aunque estereotipada, de la mujer. Implica que la mujer necesita ayuda y protección, y va de la mano con viejas concepciones sobre los roles de género (el hombre como proveedor y la mujer como dependiente).
Un estudio del año 2010, de Alemania, encontró que las mujeres universitarias consideraban a los hombres sexistas benevolentes como los más atractivos, y a los hombres sexistas hostiles como los menos atractivos. En el medio de ambos extremos, estaban los hombres que no eran sexistas.
Según David J. Ley, de Psychology Today, el "sexismo benevolente" es un conjunto de creencias que incluyen:
> que la mujer debería ser "puesta en un pedestal",
> que las mujeres deben ser alabadas y protegidas por los hombres,
> que los hombres deberían estar dispuestos a sacrificarse para proveer a la mujer,
> que la mujer es más virtuosa que el hombre,
> que la mujer es más refinada y pura que el hombre.
El estudio de Gul and Kupfer, de junio de 2018, halló que las mujeres que encontraban a los hombres sexistas como más atractivos, los veían como más proclives a protegerlas y cuidarlas, así como a comprometerse en una relación.
Sin embargo, no era lo único que veían en ellos. Las mujeres no estaban ciegas: reconocían que poseer estos valores probablemente hiciese a estos hombres más proclives a imponerles restricciones.
Del estudio participaron mujeres más y menos feministas, y no hubo variación en los resultados en base a este factor.
Que el término "sexismo benevolente" no nos confunda. Aunque sea benevolente no es necesariamente algo bueno para las mujeres: "El sexismo benevolente está asociado con numerosas consecuencias negativas para las mujeres. Estas incluyen, la auto-objetivización, la aprobación de restricciones impuestas por los hombres, menor desempeño cognitivo, reducción en el apoyo a la igualdad de género, sentirse menos competente en las situaciones laborales", escribió Arash Emamzadeh en Psycology Today.
"Las mujeres que encuentran a los hombres sexistas más atractivos no son traidoras con respecto a otras mujeres, tampoco son ingenuas que no comprenden sus decisiones", escribió Ley. "En cambio, son mujeres que toman decisiones racionales, aceptando concesiones. Son mujeres que reconocen que puede ser más beneficioso tener una pareja que está comprometido con ellas y dispuesto a sacrificarse por ellas y sus familias, que un hombre feminista 'despierto' que quiere que ellas sean independientes."
Por el momento, apunta Ley, "esta investigación puede ayudarnos a dejar de atacar a los hombres sexistas como herramientas misóginas del patriarcado, y reconocer que estas dinámicas sociales existen debido a las elecciones tanto de hombres como de mujeres, por razones que están más allá del poder, el odio y el control."