El tratamiento sobre la temática de las bombas supuestamente terroristas (una detonada en el cementerio de Recoleta y la otra, sin activar, bajo el auto del auto del juez Claudio Bonadío) fue, para variar, ruidosa y llana, sin matices, sin mensaje.
La invitada para hablar con el panel -algunos de presencia permanente, otros invitados de ocasión- fue la militante peronista Carmen Salcedo, tía de la anarquista Anahí Esperanza Salcedo, coautora de la acción violenta y que sufrió graves heridas que provocan por estas horas que permanezca en un estado de coma inducido.
Salcedo, la tía, fue enfrentada a un panel donde había funcionarios de Cambiemos, aferrados al libreto gubernamental que defienden el estado de alerta colectivo que intenta promover la ministra Patricia Bullrich.
El resultado fue muy dispar, y no fue posible alcanzar alguna conclusión, más bien la sospecha fue de un intento de contribuir a la psicosis de todos y todas.
Desde la definición del término "anarco-trosko-kirchnerista", siguiendo por el debate de si la anarquista presa recibía un plan social, llegando a comparar estos ataques con los ocurridos en la última dictadura militar, hasta la pregunta de si Anahí tenía o no novio pasaron menos de diez minutos.
Una curiosidad acerca de los panelistas de "Intratables": acorde la Teoría de la Comunicación, de Paul Watzlawick, ellos siguen el patrón de la "comunicación patológica" en donde se aplica la simplificación extrema del discurso y la descalificación permanente de la conversación. Se habla y se grita, superponiendo una voz a otra, de manera tal que terminan invalidando su propia comunicación o la de los demás.
Al espectador no le queda otra opción que terminar más confundido que antes de empezar a ver el programa, ya que entre la frivolidad y el griterío de las temáticas de agenda que se tratan funcionan como un gran sistema de desinformación y opinología irrespetuosa entre los panelistas, con un conductor que no es más que un simple moderador, que se juega por nada y por nadie para no quedar pegado con polémicas que lo pueda comprometer.