A lo sumo, en este noviembre los formadores de precios, en la mejor de las circunstancias, se tomarán un respiro en la dinámica remarcadora que traían desde el dólar a $40; ¿volver para atrás?, jamás.
Es el caso de los alimentos, un sector en el que conviven unas 15 mil empresas, en noviembre continuaron haciendo su aporte a la inflación núcleo, con correcciones inerciales por encima del 3%, si bien neutralizadas por verduras y frutas, que llegaron a los mercados con la habitual baja estacional.
El Índice de Precios de Supermercado (IPS) que sigue el Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz (CESO) venía embalado a principios de mes por las actualizaciones de práctica de los listados, pero la salvedad es que lo hace al 4,4% en lugar del 8% que traía en la semana anterior.
Para neutralizar esa costumbre alcista de las cadenas comerciales líderes, la Secretaría de Comercio anunció la incorporación de los mayoristas Maxiconsumo y Nini al programa de Precios Cuidados, junto a Makro y Yaguar, que ya estaban, y señaló que los productos equivalentes a los de la canasta básica se adquieren 25% más baratos en promedio.
Menos aceleración
En síntesis, los institutos privados se trabaja con la hipótesis de una desaceleración de 1 a 1,5 puntos respecto de octubre, debida fundamentalmente al tributo a la recesión que pagan los rubros más sometidos a competencia, como indumentaria, esparcimiento y los durables en general.
Las regulaciones estatales mantendrán, sin embargo, su contribución al IPC de noviembre, como los aumentos autorizados en subte y cigarrillos, que se suman a la liberación sui generis a piacere de los combustibles, para terminar el mes en la general entre 3% y 3,5%.
Aunque no haya tarifazos de servicios públicos a la vista hasta fin de año, por las dudas, para no relajar la costumbre, el mismo jueves de difusión del IPC de octubre se celebra en el pabellón de las Ciencias, de Tecnópolis, la audiencia pública que tratará una nueva suba para el agua.
AySA, con su 90% de participación del Estado Nacional, solicitará así estrenar 2019 con un aumento de 17% en la tarifa a partir del 1 de enero, en concepto de reintegro de lo perdido contra la inflación de 2018, más 27% a partir del 1 de mayo, siguiendo las previsiones contenidas en el Relevamiento de Expectativas de Mercado del BCRA.
El agua venía rezagada respecto de las subas de luz y de gas tomando el período noviembre de 2017 y abril de 2018: quedó en 26% contra 83 y 108,5% respectivamente de sus compañeras de los servicios públicos.
El Centro de Economía Política Argentina (CEPA) dejó de lado la esgrima porcentual para ir al grano con los números contantes y sonantes: una familia que en noviembre del año pasado pagó una boleta de luz mensual de $ 408, en diciembre le llegará $ 933. En el caso del gas, de $ 931 se irá a $ 2428. Y con el agua, de $ 305 por mes (se divide la boleta bimestral en 2 cuotas), va a $ 384.
Las trillizas del servicio público domiciliario sumarán a fin de año, en el caso expuesto, $3745, según los consumos tomados por CEPA.