"Veo una creciente cantidad de hombres de menos de 35 años desarrollando ansiedad con respecto a su desempeño (sexual)", explicó Raymond Francis, psicoterapeuta de The Apex Practice, en Londres, a The Guardian. "Poco antes de que un hombre se encuentre en la cama con su compañera, empieza la ansiedad. Cuanto mayor sea la demanda que se imponga, y menos se cumpla esa demanda, más perturbado se sentirá. Es una profecía autocumplida."
El problema es grave porque cuando un hombre siente que es un "fracaso" en la cama y que no puede cumplir con el paradigma de que el hombre siempre debe querer sexo y estar listo para hacerlo, eso lo puede hacer sentir mal con respecto a su identidad. Según Paul Nelson, fundador de Frank Talk -un grupo de apoyo online para hombres con disfunción eréctil- los hombres jóvenes en particular, que sufren de disfunción eréctil, pueden sentirlo como una "humillación total". Muchos tienen hasta vergüenza de consultar con un profesional y recurren al Viagra. Muchas veces no se sienten cómodos de hablarlo ni con sus amigos.
Sin embargo, el primer paso para salir de esta situación es entender que no es ninguna vergüenza, ninguna humillación, porque el ser humano, ni el hombre ni la mujer, somos máquinas que debemos rendir en la cama. Somos personas que venimos a este mundo, entre otras cosas, para intentar disfrutar un poco. Y hablando con un especialista, ya sea de la rama de la psicología o de la medicina o ambas, que pueda escucharnos y comprendernos, podemos aliviarnos de esta presión imposible de ser el mejor amante del mundo y comenzar a descubrir la sexualidad de otra manera.