Inspirado por el pequeño, Stanley decidió iniciar un estudio que se prolongaría por 45 años y que documentaría el desarrollo de niños con habilidades especiales.
¿Y qué pasó con Bates? Le fue bastante bien. Realizó un doctorado, fue profesor universitario y se convirtió en un pionero en el campo de inteligencia artificial.
La larga investigación que realizó el estudioso, arrojó hallazgos sorprendentes. Uno de ellos es contrario a una creencia popular de que la práctica hace al maestro; es decir, que cualquiera puede convertirse en un experto siempre y cuando se esfuerce y se concentre en su objetivo.
Y es que según el estudio, la habilidad cognitiva temprana, referida a la forma en la que se solucionan los problemas y a la toma de decisiones adecuadas, tiene mayor efecto en los logros que la práctica, o incluso el estatus socioeconómico. Y por eso es importante estimular las habilidades de los niños superdotados desde que son pequeños.
Según expertos en educación, no es recomendable forzarlos a convertirse en genios porque eso puede generar una serie de problemas sociales y emocionales.
Pero si se quiere incentivar al chico, y hacerlo feliz, se pueden tomar ciertas medidas, que te resumimos a continuación.
1. Exponerlo a actividades diversas:
Los niños que son muy inteligentes necesitan la novedad para mantenerse motivados.
Así que incrementar las experiencias de vida los ayudará a desarrollar la confianza que necesitan para enfrentarse al mundo.
Los psicólogos afirman que la comodidad viene dada por la rutina y lo conocido, pero para intentar algo nuevo, se necesita coraje.
2. Estimular sus talentos e intereses:
Se trate de un deporte nuevo, un instrumento musical o clases de actuación, dejar que los niños exploren sus talentos desde su infancia es importante para que desarrollen habilidades como la resiliencia. Pero no se les debe forzar a ser algo que no son.
3. Apoyar sus necesidades intelectuales y emocionales:
La curiosidad es la esencia del conocimiento.
Los niños pueden hacer infinidad de preguntas antes de comenzar la escuela, y aunque pueda resultar un poco desesperante, es muy importante que lo hagan para su desarrollo. Mientras más pregunten "por qué" y "cómo", mejor les irá en la escuela.
4. Alabar el esfuerzo, no la habilidad:
Es importante ayudar a los niños a tener una actitud de mejoría y desarrollo celebrando el aprendizaje, no el resultado.
Los niños aprenden a reaccionar a los estímulos a través de sus padres. Así que, se trate de aprender un nuevo idioma o montar bicicleta, la voluntad de aprender es un rasgo positivo que debe promoverse.
5. No temerle al fracaso:
Los errores deben asumirse como los pasos necesarios para el aprendizaje.
Lo que dejan esas equivocaciones debe tratarse como una oportunidad para crecer porque los ayudará a entender cómo lidiar con el problema de una mejor manera la próxima vez que se les presente.
6. Evitar las etiquetas:
Catalogar a los niños solo logrará alejarlos de sus pares. Además de ponerlos en riesgo de que se conviertan en víctimas de bullying, también puede hacerlos sentir la presión de decepcionar a los demás.
7. Coordinar estrategias con los maestros:
Los estudiantes más inteligentes suelen necesitar material que los rete intelectualmente, apoyo adicional y libertad para aprender a su propio ritmo.
Por esa razón, planificar sus actividades considerando las particularidades del sistema educativo para satisfacer los requerimientos del niño es muy importante.
8. Evaluar las habilidades del niño:
Esta información ayuda al padre a presentar el caso si el pequeño necesita actividades similares a las que suelen realizar chicos de mayor edad.
Adicionalmente, permite identificar condiciones como dislexia, Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad o problemas sociales y emocionales.